Addoor Sticky

La 'Operación Galaxia', antesala fallida del 23-F: cuando la historia se repite

Guardias civiles abandonan el Congreso de los Diputados por las ventanas.
Tejero fue condenado en 1980 por planear el asalto a La Moncloa junto a Ynestrillas para secuestrar a Suárez

Cuando el 23 de febrero de 1981 el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió armado en el Congreso durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, no era la primera vez que su nombre figuraba en una trama contra el orden constitucional. Un año antes había sido juzgado y condenado por su implicación en la llamada “Operación Galaxia”, un plan que contemplaba la ocupación del Palacio de La Moncloa y el secuestro del entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

La conspiración se fraguó en 1978 y tenía como objetivo aprovechar una reunión del Consejo de Ministros para retener al jefe del Ejecutivo y a su gabinete, forzando un cambio político en plena Transición.

Reuniones en una cafetería de Madrid

El nombre de la operación procedía de la cafetería Galaxia, situada en la calle Isaac Peral de Madrid, donde Tejero mantenía encuentros con el capitán de Infantería Ricardo Sáenz de Ynestrillas y otros mandos. Entre los implicados figuraban también los comandantes Manuel Vidal Francés y Joaquín Rodríguez Solano, así como el capitán José Luis Alemán Artiles.

El plan barajaba tres fechas —17 y 24 de noviembre y 1 de diciembre de 1978—, todas en viernes, día en que entonces se celebraba el Consejo de Ministros. El 17 de noviembre coincidía con un viaje oficial a México del rey Juan Carlos I, circunstancia que los conspiradores consideraban estratégica.

Para reunir efectivos, Tejero había previsto organizar supuestos ejercicios de tiro con guardias civiles, lo que le permitiría disponer de alrededor de un centenar de hombres armados. La operación fue abortada tras una delación interna.

Condena mínima del Consejo de Guerra

En mayo de 1980, un Consejo de Guerra impuso a Tejero una pena de siete meses de prisión y a Ynestrillas seis meses, sin pérdida de empleo ni expulsión de las Fuerzas Armadas. La Fiscalía había solicitado condenas de seis y cinco años, respectivamente.

La sentencia enmarcaba la conspiración en el clima de violencia terrorista de la época, con decenas de asesinatos atribuidos a ETA y un creciente malestar en sectores militares. El fallo señalaba que los procesados habían concebido “un golpe de mano” para ocupar La Moncloa y someter la nueva situación a la decisión del Rey.

Tejero permaneció en prisión preventiva en Alcalá de Henares hasta la resolución del proceso. Durante ese periodo le fueron denegados permisos para asistir a la operación quirúrgica de su padre en Málaga y a la boda de su hija.

Un patrón repetido

El intento frustrado de 1978 anticipó elementos que reaparecerían en el 23-F: captación de efectivos bajo un pretexto, planificación detallada del escenario y la intención de retener al Gobierno en pleno. En la asonada de 1981, junto a Suárez quedaron retenidos el presidente del Congreso, Landelino Lavilla, y dirigentes como Felipe González, Santiago Carrillo y Manuel Fraga Iribarne.

La historia de la Operación Galaxia ilustra cómo el golpe de 1981 no surgió de la nada, sino que tuvo antecedentes directos en los años más delicados de la Transición. Como en otros episodios de la historia contemporánea, los intentos fallidos precedieron al asalto que finalmente conmocionó a España.