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Padre Isla, del calmado al estruendo

El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado
El tramo urbano renovado hace dos años y medio se ha convertido en un foco constante de ruido y molestias vecinales por el deterioro del pavimento, obligando al Ayuntamiento de León a plantear una nueva intervención de gran calado

La avenida Padre Isla, eje fundamental del norte de León, afrontará de nuevo obras de envergadura tras comprobarse que el firme instalado en 2023 no ha soportado el paso continuado de vehículos. Lo que nació como una actuación destinada a reducir la velocidad, suavizar el tráfico y mejorar el entorno urbano ha derivado, con el paso del tiempo, en un escenario de baldosas rotas, piezas desprendidas y hundimientos visibles a lo largo del trazado.

En la solana peatonal, diseñada como espacio compartido y de prioridad para el peatón, el deterioro del pavimento ha cambiado por completo la experiencia diaria. El tránsito autorizado de vehículos sobre las losas fracturadas genera un traqueteo constante que se multiplica a cualquier hora del día y se cuela en las viviendas colindantes.

Del confort prometido al ruido permanente

Las baldosas colocadas durante la reforma se presentaron como un elemento capaz de absorber el sonido, contribuir a la mejora de la calidad del aire y reforzar la sensación de calle calmada. Sin embargo, el desgaste prematuro ha tenido el efecto contrario: cada paso de coche provoca golpes secos y vibraciones que convierten el tramo en uno de los más ruidosos del entorno.

La paradoja es evidente. Allí donde se pretendía reducir el impacto del tráfico, la fragmentación del pavimento ha amplificado el ruido, hasta el punto de que el problema ya no es solo estético o de seguridad, sino claramente acústico.

Una calle levantada una y otra vez

La situación actual no es un episodio aislado. Tras la inauguración de la reforma en septiembre de 2023, apenas dos meses después fue necesaria una primera actuación de urgencia para corregir los daños iniciales. En junio de 2024, el Ayuntamiento volvió a levantar zonas completas del firme, en una reparación que se prolongó hasta julio y supuso un gasto añadido cercano a los 65.000 euros.

Con esa segunda intervención, la inversión total de Padre Isla superó los 1,2 millones de euros. Aun así, poco más de un año después, el pavimento vuelve a mostrar baches de tamaño considerable y un nivel de deterioro incompatible con el uso diario de la vía.

Medio millón más para rehacer el tramo

Ante este escenario, el Ayuntamiento de León aprobará un nuevo proyecto de ejecución dentro de un paquete global de 500.000 euros destinado a mejorar la movilidad peatonal en varios puntos de la ciudad. La actuación principal se concentrará, de nuevo, en Padre Isla, entre las calles Dama de Arintero y Obispo Vilaplana.

La solución pasa por retirar el actual pavimento de baldosa de la calzada y sustituirlo por una mezcla bituminosa coloreada e impresa. El objetivo es mantener una estética similar, pero con un material capaz de soportar mejor el tráfico y evitar la repetición de roturas. También se repondrán las marcas viales del carril bici en este ámbito de prioridad peatonal.

Un diseño cuestionado desde el inicio

Desde que comenzaron las obras originales, el proyecto ha estado acompañado de recelos vecinales. Ya entonces se advertía de posibles problemas de durabilidad y de la idoneidad del material elegido para una calle con circulación permitida, aunque limitada a 10 kilómetros por hora. Con el paso del tiempo, esas dudas se han materializado en un firme que no ha cumplido las expectativas ni en resistencia ni en confort acústico.

La obra inicial, financiada en gran parte con fondos europeos Next Generation, contó con un presupuesto de 1.181.967,32 euros y fue ejecutada por la empresa Arcor SL. Las sucesivas reparaciones han reforzado la percepción de que el diseño y la ejecución no han ofrecido una solución duradera.