Una pelea en un módulo de cien presos en Villahierro acaba con dos funcionarios heridos y 15 internos aislados
El sindicato mayoritario de prisiones, Acaip, ha denunciado públicamente la situación de “colapso” que atraviesa el Centro Penitenciario de León como consecuencia del fuerte aumento de la población reclusa registrado en el último año. Los datos de cierre de 2025 confirman, según el colectivo, una tendencia que consideran alarmante y que pone en riesgo el funcionamiento del sistema penitenciario.
Un aumento acelerado de internos
Según los datos facilitados por Acaip, la prisión de León ha pasado en menos de un año de 840 internos a superar los 1.100, lo que supone un incremento del 32% de la población reclusa. Todo ello, subraya el sindicato, en un centro que se encuentra en obras de mejora y con dos departamentos cerrados.
Esta situación ha provocado que la sobreocupación deje de ser una excepción para convertirse en la norma. La mayoría de las celdas albergan actualmente dos presos, lo que incrementa la tensión diaria y dificulta gravemente las tareas de tratamiento y reinserción.
Convivencia cada vez más frágil
Desde Acaip destacan que la prisión de León acoge una diversidad étnica, racial, cultural y religiosa “sin precedentes”, un factor que, unido a la sobreocupación, convierte la convivencia en un reto constante. En este contexto, el sindicato advierte de que esta combinación actúa como “un multiplicador de la conflictividad”.
Como ejemplo, recuerdan el incidente ocurrido el pasado viernes en un módulo ordinario con 72 plazas y cerca de 100 internos, que derivó en una pelea de gran magnitud. En ese episodio, hasta 15 presos tuvieron que ser aislados y dos trabajadores resultaron heridos al intervenir para controlar la situación.
Falta de medios y de personal
Acaip denuncia que la Administración no está dotando a la plantilla de los recursos ni de la reestructuración necesaria para afrontar esta nueva realidad. A su juicio, los incidentes y agresiones que se producen no son hechos puntuales, sino “la consecuencia directa de meter a más personas, de perfiles más diversos, en menos espacio”.
La convivencia, insisten, se ha vuelto mucho más compleja y frágil, con un impacto directo en la seguridad de internos y trabajadores.
Crisis sanitaria en la prisión
A la tensión en los módulos se suma una grave crisis sanitaria. En la actualidad, el centro penitenciario de León cuenta con solo tres médicos, cuando la relación de puestos de trabajo establece que deberían ser diez.
La falta de personal sanitario impide una correcta supervisión de los tratamientos y una atención primaria adecuada. En este contexto, Acaip alerta de que la prisión se está convirtiendo en “un almacén de patologías mentales desatendidas”, una situación que, según el sindicato, deriva en brotes de violencia que los trabajadores sufren de manera cotidiana.