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El peligroso 'Igor el Ruso' llega a Villahierro entre las alertas por el déficit de seguridad de la prisión

Norbert Feher, condenado a prisión permanente revisable, será trasladado este martes a la prisión de León, que afronta una creciente población reclusa y más conflictividad
'Igor el Ruso' en una imagen de archivo.

La prisión de Villahierro, en Mansilla de las Mulas, recibirá el próximo martes a uno de los reclusos considerados más peligrosos del sistema penitenciario español: Norbert Feher, conocido como 'Igor el Ruso', según han confirmado fuentes penitenciarias a Heraldo de León. El traslado se produce mientras el centro leonés afronta una situación que el sindicato Acaip ha calificado recientemente de especialmente preocupante por el incremento de internos, la conflictividad y la falta de efectivos.

Feher, de origen serbio y 46 años, cumple una condena de prisión permanente revisable impuesta por la Audiencia Provincial de Teruel en 2021 por los asesinatos del ganadero José Luis Iranzo y de los guardias civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero, cometidos en diciembre de 2017 en Andorra (Teruel).

El condenado será destinado a un régimen de máxima vigilancia. Se trata de un interno clasificado en primer grado y considerado de "control de seguimiento especial", una circunstancia que exige unas condiciones específicas de custodia y seguimiento dentro del centro penitenciario.

Una trayectoria criminal internacional

La trayectoria de Feher comenzó a adquirir notoriedad internacional antes de su llegada a España. El ciudadano serbio había sido reclamado en Italia, donde también fue condenado a cadena perpetua por dos asesinatos. Su historial provocó una búsqueda internacional en la que participaron las autoridades de varios países.

Cuando llegó a España en septiembre de 2017, lo hizo procedente de Italia y se instaló durante un tiempo en distintas zonas hasta terminar en la provincia de Teruel. Allí permaneció oculto en áreas rurales y, según las investigaciones, utilizaba diferentes identidades.

Su apodo de "Igor el Ruso" procede precisamente de una de esas identidades. Las pesquisas internacionales llegaron a vincularle con 23 identidades diferentes utilizadas en ocho países.

El 14 de diciembre de 2017 protagonizó el episodio que terminaría desencadenando su detención. En Andorra, mató a tiros a José Luis Iranzo y posteriormente abrió fuego contra los guardias civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero, que habían acudido al lugar.

Condenado a prisión permanente revisable

La Audiencia Provincial de Teruel condenó en 2021 a Feher a prisión permanente revisable por los tres asesinatos. El juicio se celebró ante un tribunal del jurado y comenzó en abril de ese año.

Durante el proceso, la defensa trató de introducir argumentos relacionados con su estado psicológico. Los informes médicos recogieron distintos trastornos y problemas de conducta, además de su rechazo al tratamiento psicofarmacológico que se le había prescrito durante su estancia penitenciaria.

Su comportamiento en prisión tampoco ha estado exento de incidentes. Según los antecedentes aportados sobre su estancia penitenciaria, Feher ha pasado largos periodos en aislamiento voluntario, permaneciendo en su celda incluso durante las horas destinadas a salir al aire libre.

También existen antecedentes de enfrentamientos con funcionarios. En uno de sus traslados habría arrancado azulejos de su celda y utilizado los fragmentos para agredir a cuatro trabajadores que acudieron a recogerlo.

Villahierro, bajo la lupa

La llegada de Feher a León se produce pocos días después de que Acaip haya reclamado al Ministerio del Interior medidas "urgentes" para contener el aumento de la población penitenciaria en Villahierro.

La organización sindical ha advertido de que la prisión leonesa ha pasado de unos 840 internos hace aproximadamente un año y medio a alrededor de 1.200 en la actualidad. El incremento, según sus datos, ronda el 36 por ciento y se produce mientras el complejo continúa sometido a obras y mantiene dos departamentos cerrados.

Acaip sostiene además que, al margen de los internos clasificados en primer grado, el centro alberga a unos 200 reclusos que requieren "especial seguimiento y vigilancia". En este grupo incluye a internos pertenecientes a bandas latinas, personas con perfiles de radicalización islamista y reclusos relacionados con actividades ilícitas o consideradas contrarias a la seguridad del centro.

Más internos y más conflictividad

El sindicato relaciona el aumento de población con una mayor tensión dentro de la prisión. En su denuncia sostiene que la llegada de internos con perfiles "complejos o conflictivos" está contribuyendo al incremento de los incidentes.

Acaip describe módulos ordinarios con más de 120 internos y una carga de trabajo que, según denuncia, supera lo exigible para los empleados públicos. La organización asegura que esta situación está derivando en peleas, incidentes y agresiones frecuentes.

Uno de los datos más relevantes aportados por el sindicato es que 16 trabajadores de Villahierro han sufrido agresiones durante el presente año al intervenir en altercados. A esta cifra, Acaip añade las amenazas y agresiones verbales que, según afirma, soporta habitualmente la plantilla.

La organización llega a definir el escenario actual de la prisión como "un auténtico polvorín" y reclama que se reduzca el número de internos para garantizar tanto la seguridad de los trabajadores como la de los propios reclusos.

Un traslado que añade presión al centro

El ingreso de "Igor el Ruso" coloca así el foco sobre las condiciones de seguridad de Villahierro en un momento especialmente delicado para la prisión. Su perfil penitenciario obliga a establecer medidas de vigilancia y control acordes con su clasificación, al tiempo que el sindicato reclama desde hace días una actuación de la Administración ante el incremento de la población reclusa y de la conflictividad.

Acaip ha pedido a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias que adopte medidas para evitar que la situación termine por "quebrar el sistema penitenciario en el centro". La organización considera prioritario reducir la presión sobre una plantilla que, según sus datos, ya afronta un elevado número de incidentes.

El traslado de Feher a León se materializará, por tanto, en un contexto en el que las condiciones de seguridad de Villahierro han pasado al primer plano de las reivindicaciones sindicales. La llegada de un interno de máxima peligrosidad añade un nuevo elemento a un escenario que Acaip reclama abordar con carácter inmediato.