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¿Qué le pasa a los baños públicos en León?

El urinario público de Papalaguinda sigue cerrado tres meses después por falta de conexión eléctrica mientras los usuarios denuncian fallos en el resto de sanitarios, especialmente en el ubicado en Condesa de Sagasta.
El urinario público de Papalaguinda sigue cerrado tres meses después por falta de conexión eléctrica mientras los usuarios denuncian fallos en el resto de sanitarios, especialmente en el ubicado en Condesa de Sagasta.
El urinario público de Papalaguinda sigue cerrado tres meses después por falta de conexión eléctrica mientras los usuarios denuncian fallos en el resto de sanitarios, especialmente en el ubicado en Condesa de Sagasta.
El urinario público de Papalaguinda sigue cerrado tres meses después por falta de conexión eléctrica mientras los usuarios denuncian fallos en el resto de sanitarios, especialmente en el ubicado en Condesa de Sagasta.
El urinario público de Papalaguinda sigue cerrado tres meses después por falta de conexión eléctrica mientras los usuarios denuncian fallos en el resto de sanitarios, especialmente en el ubicado en Condesa de Sagasta

Durante semanas, vecinos y transeúntes del paseo de Papalaguinda han repetido el mismo gesto: llamar a la puerta del nuevo urinario público o pulsar el botón de acceso. El resultado siempre es el mismo. El servicio, instalado y presentado oficialmente hace casi tres meses, continúa sin abrir y se ha convertido en un ejemplo visible de infraestructura terminada pero inutilizada.

No es el único problema de estos baños públicos. Los fallos en el ubicado en el Paseo de La Condesa también se ha repetido, así como en el de Eras de Renueva.

Una ubicación estratégica, sin servicio

El urinario 'cerrado' más llamativo se encuentra en uno de los puntos más concurridos del entorno del río Bernesga. Muy cerca confluyen el skatepark, la bajada peatonal a la ribera, la pasarela hacia el Palacio de Deportes y el estadio Reino de León, además del área que acoge el mercado dominical y el rastro. A pesar de ese flujo constante de personas, el equipamiento permanece cerrado desde su instalación.

El Ayuntamiento de León anunció su puesta en funcionamiento el 2 de octubre del pasado año, dentro de un plan para dotar a la ciudad de seis nuevos servicios públicos gratuitos y autolimpiables. Pero los fallos son repetitivos en algunos de ellos.

Un problema técnico sin resolver

En el caso del ubicado en Papalaguienda el problema está en la acometida eléctrica necesaria para activar el sistema. Las discrepancias con la compañía suministradora han impedido completar la conexión.

En el resto se trata de fallos de servicio reiterados en su mayoría por cuestiones de tipo técnico o por la necesidad de rellenar productos químicos usados en el servicio de autolimpieza.

Inversión y financiación europea

El coste del urinario de Papalaguinda asciende a 65.999,45 euros y forma parte de un contrato conjunto de 131.998,90 euros que incluía el situado en el paseo de la Condesa Sagasta, junto al quiosco de la música. En este caso, la financiación procedía en un 60% de fondos europeos Next Generation, canalizados como apoyo al comercio minorista.

Otros cuatro urinarios más, ubicados en el parque del Chantre, el parque de las Tierras Leonesas, la avenida de Peregrinos —cerca del IES Eras de Renueva— y las inmediaciones del aparcamiento del mercado de San Pedro, detrás de la Catedral.