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365 leoneses | Martina Martínez, diseñadora

"Siempre he querido dedicarme a algo que me emocionara y conectara con las personas"

La leonesa Martina Martínez.
De León a Madrid, Martina Martínez Ibán ha convertido una vocación creativa en una carrera ligada al UX/UI, un ámbito donde diseño, emoción y comportamiento humano van de la mano

Martina todavía recuerda el momento exacto en el que descubrió la carrera que acabaría marcando su camino. "Literalmente lloré de emoción", cuenta. Acababa de descubrir que existía un doble grado que reunía todo lo que llevaba años buscando sin saber muy bien cómo nombrarlo. Por primera vez, algo encajaba del todo. “Siempre fui una persona muy creativa. Me apasionaban las ideas, imaginar, crear y comunicar de forma visual”, cuenta. 

Había algo dentro de ella que necesitaba construir, imaginar y transformar sus pensamientos en algo tangible. Pero al mismo tiempo también convivía con la necesidad de entender a las personas.

La psicología siempre le interesó especialmente. Quería comprender cómo pensamos, cómo sentimos o por qué actuamos de determinada manera. Durante mucho tiempo creyó que esas dos partes de sí misma caminaban por separado. Hasta que se dio cuenta que podían encontrarse en un mismo lugar.

El salto a Madrid

Ese descubrimiento llegó al terminar el colegio, cuando tomó una de las decisiones más importantes de su vida. Dejar León y mudarse a Madrid para estudiar el Doble Grado en Diseño y Publicidad, junto con un título propio en Diseño Digital y Multimedia.

El inicio fue también un choque con la realidad de empezar de cero en otra ciudad, lejos de todo lo conocido. Pero había algo más fuerte que la duda. “Sentía que necesitaba dedicarme a algo que realmente me emocionara y conectara conmigo”, explica.

Y, aun así, la distancia no borró el origen. León siguió apareciendo en lo cotidiano, en lo emocional. “Las personas que me conocen saben lo importante que es para mí y el vínculo tan fuerte que sigo teniendo con mi ciudad y con mi familia”. De hecho, una de las ideas que imagina para el futuro es poder compaginar el trabajo creativo y el diseño digital con una vida conectada también a su ciudad, aprovechando las posibilidades del teletrabajo y de una profesión que cada vez entiende menos de fronteras físicas.

Cuando el diseño cambia de forma

La etapa universitaria terminó convirtiéndose en uno de los periodos más importantes de su vida. “Por primera vez sentía que estaba estudiando algo que realmente amaba”, afirma.

Y en medio de esa etapa apareció un giro clave. El UX/UI, “una rama del diseño centrada en la experiencia de usuario y en cómo las personas interactúan con páginas web, aplicaciones y productos digitales”, explica.

A partir de ahí, el diseño dejó de ser solo visual. Le fascinaba pensar cómo una interfaz puede transmitir calma o frustración, cómo una decisión influye en el comportamiento de una persona o cómo una experiencia digital puede hacer que alguien se sienta comprendido, perdido o acompañado. “Ahí entendí que esta rama combinaba perfectamente las dos cosas que siempre me habían apasionado. Diseño y psicología”, cuenta.

Diseñar lo invisible

Con el tiempo, esa idea se volvió eje. “Entendí mi carrera como una herramienta para crear experiencias, transmitir emociones y conectar con las personas”, señala.

No era solo hacer cosas bonitas. Era pensar en lo que ocurre antes de que alguien haga 'clic', en lo que siente mientras lo hace y en lo que le queda después. Ese enfoque se consolidó especialmente en su Trabajo de Fin de Grado. “Fue un proyecto centrado en ayudar a niños y a sus familias a través del diseño y dinámicas lúdicas”, explica. 

Un camino que no se detiene

Hoy, Martina continúa formándose con un máster en UX/UI y diseño digital. No como continuación automática, sino como profundización de una idea que ya está muy clara. “Me interesa unir estrategia, emoción y comportamiento humano, y es ahí donde quiero seguir construyendo mi futuro profesional”.

El arte sigue siendo parte de ese mismo hilo. No como hobby accesorio, sino como manera de mirar. “Me encanta visitar museos, observar cómo se construyen las obras y cómo transmiten emociones a través de lo visual”, comenta. Esa mirada la llevó incluso a vivir una estancia en Italia durante su Erasmus, con la intención de acercarse al arte renacentista desde dentro. "Para mí lo artístico es una forma de seguir alimentando mi mirada como diseñadora", cuenta. 

Historia en construcción

Hoy trabaja como diseñadora digital y multimedia en una agencia de marketing, donde participa en proyectos para distintas marcas y sigue creciendo dentro del sector. Porque su historia todavía está en construcción. Pero hay una idea que ya no cambia: la de alguien que encontró en el diseño no solo una profesión, sino una forma de interpretar lo que le rodea.