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Un sondeo de GAD3, el barniz personal del presidente y el perfil de Gavilanes

Maria José Álvarez Casais (3)
Mañueco mueve ficha en León, aparta a Suárez-Quiñones y coloca a María José Álvarez Casais como cabeza de lista tras una decisión cocinada entre encuestas, desgaste político y cálculo electoral

"El sondeo, al final, tendrá el resultado que el presidente considere". La frase, repetida durante semanas en los pasillos del Partido Popular, anticipaba un desenlace conocido de antemano. En el PP leonés se daba por hecho que la designación del candidato autonómico no sería fruto de un debate orgánico, sino de un análisis previo salpicado por el barniz del presidente, un 'mix' que permitiría justificar una decisión ya tomada. La consulta demoscópica, más que un veredicto, actuaba desde el primer momento como una coartada política.

Juan Carlos Suárez-Quiñones llegaba a la cita electoral con un desgaste evidente. Dentro del propio partido se había instalado la convicción de que su figura penalizaba al PP en León. "Su discurso es impopular, su presencia es impopular, su acción es impopular y nos castiga", resumían con crudeza en el PP. La gestión de los incendios forestales, especialmente graves en la provincia, había terminado por dejarle sin margen.

La decisión estaba tomada

En ese contexto, el relevo hace semanas que dejó de ser una hipótesis para convertirse en una certeza. Mañueco había asumido que mantener a Suárez-Quiñones como número uno podía comprometer el resultado en una circunscripción clave. El consejero, uno de los perfiles más veteranos del Ejecutivo autonómico, pasaba de activo a lastre en el tablero electoral.

El elemento externo que terminó de apuntalar la decisión fue un sondeo de GAD3 que manejaba el presidente. Los datos abrían la puerta a un objetivo ambicioso: alcanzar cinco procuradores por León era factible. La frontera entre cuatro y cinco escaños no era menor, sobre todo en un escenario de crecimiento de Vox y con un candidato erosionado por la gestión ambiental. 

La encuesta, eso sí, no preguntaba por candidatos, pero formaba parte del revelador traking que en periodos mensuales se ejecuta para el equipo de gobierno autonómico.

El factor Gavilanes

En las quinielas internas aparecía la llamada "opción Gavilanes", vista como "la menos mala" dentro de las alternativas disponibles. Sin embargo, incluso quienes la defendían admitían una debilidad clara: "Le falta peso político". El perfil no terminaba de convencer a una dirección autonómica que buscaba minimizar riesgos en una provincia sensible.

La jugada de Mañueco

Fue entonces cuando Alfonso Fernández Mañueco ejecutó lo que en el partido se describió como una "jugada maestra", evocando los movimientos más calculados de la etapa de Juan Vicente Herrera. Retiró la pieza más desgastada —Suárez-Quiñones— y alteró por completo la ecuación con una apuesta diferencial: María José Álvarez Casais.

Mujer, empresaria, disciplinada y sin un pasado político controvertido (Emilio Gutiérrez, alcalde con el que compatió equipo, siempre destacó de ella su eficiencia y lealtad), Álvarez Casais reunía muchas de las condiciones que buscaba el presidente. Su perfil aportaba empatía social y permitía convertir un problema en virtud: donde antes había desgaste, ahora había renovación.

El contexto de los incendios

El trasfondo de la decisión es inseparable de la crisis de los incendios forestales. Los grandes fuegos, con especial impacto en León y Zamora y episodios tan simbólicos como Las Médulas, marcaron la legislatura. Ocho víctimas mortales en Castilla y León y miles de hectáreas arrasadas situaron la política ambiental de la Junta en el centro del debate y convirtieron a Suárez-Quiñones en un blanco permanente de la oposición.

La trayectoria del consejero saliente arrastraba además un historial de controversias: desde la anulación judicial de la normativa autonómica sobre la caza del lobo hasta el revés del Tribunal Supremo al plan de residuos por vulnerar la participación pública. A ello se sumaron críticas sindicales al modelo de prevención de incendios y reiteradas peticiones de dimisión tras los episodios de 2022 y 2025.

Cerrar una etapa en León

Pese a haber resistido en el cargo y asumido incluso la gestora del PP de León tras la dimisión de Ester Muñoz, el ciclo político de Suárez-Quiñones estaba agotado. Su salida de la primera línea electoral —con la posibilidad de ser recuperado “cuando el temporal calme”— permite a Mañueco relanzar su proyecto en León y reforzar su estrategia de renovación, con seis mujeres encabezando listas provinciales.

Ayer, con el anuncio oficial, todas las piezas encajaron. La encuesta, el desgaste y la apuesta personal del presidente confluyeron en una decisión que redefine el tablero leonés y abre una nueva fase en una provincia decisiva para el resultado autonómico del 15 de marzo.