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365 leoneses | Lucía Vizán, estudiante

"Soy socia de la Cultural desde el día en que nací y siempre ha sido un orgullo para mí"

La leonesa Lucía Vizán Alonso.
Con 21 años, Lucía Vizán sigue ligada al equipo de su ciudad, la Semana Santa y el pádel, combinando su amor por León con su vocación por el periodismo y viviendo cada regreso a su ciudad como un regreso a casa

Lucía Vizán Alonso estudia el último curso de Periodismo en Valladolid, compite en dos equipos de pádel y mide el tiempo en regresos a León. Familiar, cofrade y orgullosa de su ciudad, su historia está atravesada por una identidad que empezó a escribirse el mismo día que nació.

En su casa, la Cultural no se elige. El mismo día que vino al mundo, ya era socia de la Cultural y Deportiva Leonesa. Así comenzó un vínculo del que reconoce estar "muy orgullosa". Siempre que vuelve a León intenta acercarse al estadio, aunque el frío apriete o la lluvia no acompañe. Es un ritual. Una manera de sentirse en casa. Este año, además, lo vive con ese deseo compartido por la afición: que el equipo se mantenga, porque, según dice, "se lo merece después de todo lo que hemos sufrido".

Vocación sin titubeos

Si hay algo que Lucía tiene tan claro como sus colores es su futuro profesional. Estudia Periodismo y no contempla otro camino. "Desde pequeña he querido dedicarme a esto", asegura.

En el colegio ya apuntaba maneras: participativa, expresiva, sin miedo a hablar en público. "La vergüenza no va conmigo", dice. Le gusta comunicar, escribir, transmitir, pero sobre todo ponerse delante de una cámara. Gestual, directa y espontánea, siente que contar historias es algo natural en ella.

Ahora cursa su último año en Valladolid. Estudiar fuera le ha permitido crecer, pero no oculta que le gustaría que la vida la trajera de vuelta. "Ojalá algún día pueda tener mi rutina en León", reconoce. Porque si algo tiene claro es que quiere ejercer el periodismo, y si puede ser en casa, mejor.

Familia y raíces

Cada vez que regresa, hay una parada obligatoria: sus abuelos. "Soy superfamiliar", reconoce. Para ella, el tiempo en León empieza en el salón de casa, en conversaciones tranquilas y en ese ritmo que solo entiende quien vuelve a su ciudad después de semanas fuera.

Sus veranos también tienen escenario propio: La Venatoria. Allí pasa gran parte de los días con sus amigas, tomando el sol y disfrutando de una rutina sin horarios. Es, dice, su manera de recargar energía en una ciudad que describe como "súper acogedora", donde valora la calidad de vida, la cercanía y la sensación de que todo está a mano.

El pádel como desconexión

Pero si hay algo que tampoco falta cuando vuelve a casa es el deporte. Porque, más allá del fútbol que vive como aficionada, hay otra pasión que forma parte de su día a día: el pádel. Juega desde los 12 años y hoy compite en dos equipos: uno femenino, en las Series, y otro mixto en la MLP. 

Marcharse a Valladolid supuso un pequeño duelo: dejar atrás los partidos entre semana y su grupo habitual. "Es una de las cosas que más he echado de menos", reconoce. Por eso, cada vez que vuelve, intenta reservar tiempo para jugar. Más que un hobby, es su "desconexión".

La Semana Santa desde dentro

La identidad leonesa de Lucía también se vive bajo un paso. De pequeña salió de papona durante años, pero tras la pandemia decidió cumplir un deseo que llevaba tiempo guardando: salir de manola, detrás de la Virgen que pujaba su madre.

Participó en las procesiones del Martes Santo con la Virgen de las Lágrimas y en el encuentro del Viernes Santo con la Dolorosa. Hasta que el año pasado dio un paso más: decidió pujar ella misma.

"La sensación fue de lo más bonito que he vivido en Semana Santa", recuerda. Ahora espera con ilusión que vuelva esa semana en la que León cambia el ritmo y se llena de emoción.

San Froilán, "la fiesta que define a los leoneses"

Aunque si tiene que elegir una fiesta que defina a los leoneses, no duda: San Froilán. Ir a la Virgen del Camino, comer morcilla, ver ondear los pendones. "Es la fiesta que más nos une", afirma.

Para Lucía, su ciudad no es solo un lugar en el mapa. Es una forma de estar. Es fútbol heredado, procesiones compartidas, deporte con amigas y sobremesas familiares. Mientras termina su carrera y se prepara para dar el salto profesional, tiene clara una cosa: quiere contar historias y cumplir su sueño de ser periodista.

Y aunque ahora lo haga desde fuera, su relato siempre vuelve al mismo sitio. A León.