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Vecinos y comerciantes urgen poner freno a la "creciente inseguridad y deterioro" de Puerta Obispo ante las constantes peleas y ocupaciones

Puertas y ventanas de un local en alquile en José María Fernández están siendo tapiadas con ladrillo para evitar el acceso irregular.
Recogen firmas denunciando el "deterioro de la convivencia" provocado por la continua presencia en la zona de personas sin hogar con comportamientos violentos y consumo de alcohol y drogas | Algunos locales vacíos están siendo tapiados para evitar la proliferación de la ocupación en la zona

El malestar de vecinos y comerciantes del entorno de la Catedral de León va en aumento. ¿La culpa? La “inseguridad” que según denuncian reina en la zona, especialmente en Puerta Obispo, por la continua presencia de grupos de usuarios de servicios sociales en situación de sin hogar entre quienes hay individuos con reiterados comportamientos “incívicos” e incluso violentos “violentos”. 

Tal es así que se ha iniciado una recogida de firmas para que el Ayuntamiento tome cartas en el asunto y frene la situación de deterioro social que, según los denunciantes, está generando problemas de “convivencia” y “seguridad ciudadana”.  

Peleas, insultos, alcohol y menudeo

Los vecinos de Puerta Obispo aseguran que “en esta zona, una de las más emblemáticas y turísticas de nuestra la ciudad, se concentran de forma habitual grupos de personas en evidente estado de embriaguez, con comportamientos incívicos, que incluyen insultos, peleas, consumo continuado de alcohol y tabaco, así como actitudes agresivas y desagradables hacia los viandantes”. Aunque en el escrito no se hace mención explícita, vecinos y comerciante consultados por este periódico no dudan en que también se produce consumo de sustancias y menudeo. 

Los denunciantes dejan claro que su queja que se trata de grupos concretos y “no se basa en el hecho de que se trate de personas sin hogar, sino en el estado en el que se encuentran”, así como en las “conductas que mantienen de forma reiterada”, que ejemplifican en “gritos, enfrentamientos o lenguaje ofensivo”, así como la mencionada ingesta de alcohol, que aseguran que se producen “a todas horas del día”, lo que está generando “una sensación constante de inseguridad y deterioro del entorno”. 

Los niños, con miedo

Además, inciden en que este contexto se hace “especialmente preocupante” al tratarse de un entorno escolar y familiar “por el que transitan diariamente niños y jóvenes”. “Muchos de ellos manifiestan miedo al pasar por la zona y presencian escenas de peleas, insultos y consumo de alcohol que no aportan nada positivo a su educación ni a su desarrollo”, explican.  

Igualmente, hacen hincapié en el hecho de que el entorno de la Catedral “es uno de los principales símbolos” de la ciudad y que permitir que esta situación de mantenga de forma continuada perjudica tanto a los vecinos como a la imagen de la ciudad ante quienes nos visitan”. 

“No se trata de excluir, sino de ordenar”, sentencian los denunciantes, que exigen al Ayuntamiento que intervenga “de forma urgente” para “garantizar la convivencia y la seguridad ciudadana” mediante una “mayor presencia policial y una actuación social adecuada”. “Sería necesario buscar un entorno alternativo y más apropiado para que estas personas puedan estar atendidas, evitando que se concentren de forma permanente en un espacio tan concurrido, turístico y sensible” como el entorno de la Catedral. 

Locales tapiados

La situación no es nueva, como tampoco lo son las quejas vecinales, aunque ahora comiencen a organizarse con actuaciones como la recogida de firmas. Sin ir más lejos, esta semana, el dueño de un local en alquiler en que antiguamente hubo un bar en el arranque de la avenida José María Fernández ha tenido que tapiar con ladrillo puertas y ventanas después de que durante varias noches el inmueble fuera ocupado. En la cercana calle San Pedro hay un inmueble abandonado que también está siendo utilizado como residencia irregular. 

En esa zona de la ciudad se concentran buena parte de las instalaciones de servicio social, como el comedor de caridad, el albergue municipal, Calor y Café o el ropero de Cáritas. Muchos de ellos están saturados: el albergue, por ejemplo, se quedó sin plazas para hombres durante la última gran nevada. En algunos de ellos también se han producido incidentes, algunos violentos, entre usuarios, según los testimonios de los vecinos. 

León, zona con poca incidencia delictiva

No obstante, León cuenta con una tasa de 38,8 infracciones penales por cada mil habitantes, según el último informe disponible de Indicadores de Seguridad del Ministerio del Interior, de mitad de 2025. Este dato coloca al territorio leonés por debajo de la media de Castilla y León (39,3) y muy lejos del conjunto nacional (50,3), consolidándose entre las zonas con menor incidencia delictiva.