A León le duele Almería
El fuego destroza cuanto sale a su paso. Lo saben bien los leoneses, que el pasado verano vivieron en primera persona cómo las llamas arrasaron casi 100.000 hectáreas y segaron la vida de cuatro personas. Un terrible drama que hace empatizar a la sociedad leonesa con el que ahora se vive en Almería y algo que quedó patente en los respetuosos minutos de silencio que diferentes municipios mantuvieron este viernes.
El incendio forestal que afecta a la comarca del Levante Almeriense se ha convertido en uno de los episodios más trágicos registrados en Andalucía. El balance provisional asciende a 12 personas fallecidas y 23 desaparecidas, mientras las llamas han calcinado alrededor de 4.000 hectáreas de monte bajo entre los municipios de Los Gallardos y Bédar.
La emergencia comenzó alrededor de las 16.35 horas del jueves, cuando el servicio de emergencias 112 recibió el primer aviso por un foco detectado en el paraje de Almocáizar, perteneciente al término municipal de Los Gallardos. Las primeras pesquisas apuntan a que el fuego pudo originarse por la caída de un cable de un tendido eléctrico fuera de servicio junto a la carretera N-340A, aunque la investigación sigue abierta.
Las condiciones meteorológicas favorecieron una expansión extremadamente rápida. Con temperaturas próximas a los 40 grados, una humedad muy baja y rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora, las llamas superaron en poco tiempo el ataque inicial y avanzaron hacia la Sierra de Cabrera-Bédar.
Evacuaciones en numerosos núcleos de población
La velocidad del incendio obligó a activar evacuaciones preventivas en viviendas aisladas y pequeñas pedanías de Los Gallardos y Bédar. El alcalde de este último municipio, Ángel Francisco Collado, recorrió junto a agentes de la Policía Local diversas zonas residenciales para advertir personalmente a los vecinos del peligro.
En numerosos cortijos dispersos se recomendó a los residentes permanecer confinados en sus viviendas al considerarse una opción más segura que intentar abandonar la zona por carreteras y caminos ya comprometidos por el avance del fuego.
Entre las evacuaciones más relevantes figuró la del camping de Los Gallardos, donde unas 400 personas tuvieron que abandonar las instalaciones en pocos minutos. En conjunto, más de 1.400 vecinos y visitantes fueron realojados en distintos recursos habilitados en Garrucha y Lubrín, según informó el consejero andaluz de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa, Antonio Sanz.
Una noche marcada por las víctimas
Con la llegada de la noche, el incendio alcanzó barrancos y laderas con abundantes viviendas diseminadas, dificultando tanto las labores de evacuación como el acceso de los equipos de emergencia.
Durante la madrugada fueron localizadas las primeras víctimas mortales. Buena parte de ellas eran ciudadanos extranjeros, principalmente británicos y belgas, que residían o pasaban sus vacaciones en cortijos de la zona.
Según explicó el alcalde de Bédar, un grupo de diez personas intentó abandonar el área por un camino sin salida que conducía a una explanada utilizada para colmenas. Los servicios de emergencia consiguieron rescatar con vida a dos de ellas, que fueron trasladadas primero al Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería y posteriormente a la unidad especializada en quemados del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Las otras ocho fallecieron.
Mientras tanto, la Guardia Civil continuó las operaciones de búsqueda de personas desaparecidas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, señaló que, pese a existir únicamente tres denuncias formales, los equipos trabajaban con un listado de 23 personas cuyo paradero aún no había podido confirmarse.
Amplio despliegue para contener el incendio
La Junta de Andalucía elevó el nivel de emergencia del Plan Infoca y solicitó la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El contingente militar, integrado por 220 efectivos del Batallón de Intervención en Emergencias II, comenzó a operar de madrugada realizando trabajos de extinción, apertura de zanjas y consolidación del perímetro con apoyo de maquinaria pesada.
En total, el dispositivo movilizado supera los 500 profesionales de distintas administraciones, apoyados por 32 aeronaves y 13 vehículos autobomba.
Durante la noche también se ejecutaron fuegos técnicos en varios sectores del incendio para impedir que las llamas alcanzaran nuevas zonas habitadas, especialmente en el entorno del camping de Los Gallardos y en el área de Los Raimundos y La Fuente Abad.
La prioridad sigue siendo localizar desaparecidos
Las llamas continúan afectando principalmente a los términos municipales de Los Gallardos y Bédar, aunque también han amenazado áreas de Turre, Antas, Mojácar y Garrucha.
La compleja orografía de la Sierra de Cabrera-Bédar, con barrancos, ramblas y viviendas muy dispersas, mantiene elevadas las dificultades para estabilizar el incendio. La Guardia Civil prosigue las inspecciones casa por casa para localizar posibles supervivientes, mientras los servicios de extinción centran sus esfuerzos en consolidar ambos flancos del perímetro y evitar nuevas reproducciones del fuego.
Las autoridades mantienen como prioridades la protección de la población, la búsqueda de los desaparecidos y el control definitivo de un incendio que ya figura entre los más mortíferos registrados en España en las últimas décadas.