Misión, rumbo a la Luna
La nave Orion ha iniciado su verdadero viaje hacia la Luna tras completar con éxito la maniobra de inyección translunar, ejecutada en la madrugada del viernes a la 1:49 (hora peninsular española). Este impulso decisivo se ha producido más de 25 horas después del despegue desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y ha permitido abandonar la órbita terrestre para dirigirse hacia el satélite.
La operación, considerada el momento más crítico de la misión, ha consistido en un encendido del motor principal durante 5 minutos y 50 segundos, con una potencia cercana a los 27.000 newtons, suficiente para colocar la cápsula en una trayectoria de retorno libre.
Cuatro astronautas rumbo al espacio profundo
A bordo viajan Reid Wiseman, comandante de la misión; Victor Glover, piloto; Christina Koch, especialista de misión; y Jeremy Hansen, representante de la Agencia Espacial Canadiense. Tras completar la maniobra, los equipos técnicos han confirmado que la trayectoria es la prevista y que la nave se encuentra ya en ruta hacia la cara oculta de la Luna.
Durante las primeras horas tras el impulso, la tripulación ha descrito la experiencia de observar la Tierra alejándose, con vistas completas del planeta que incluían continentes como África y Europa, además de fenómenos atmosféricos visibles desde el espacio.
Una trayectoria calculada al milímetro
El perfil de vuelo diseñado por la NASA permitirá a la Orion describir una trayectoria en forma de ocho. La nave se aproximará a la Luna hasta sobrevolar su cara oculta a unos 7.400 kilómetros de altitud antes de iniciar el regreso sin necesidad de nuevas maniobras de propulsión.
Este sistema, conocido como retorno libre, aprovecha la gravedad lunar para redirigir la nave hacia la Tierra, garantizando un regreso automático en caso de contingencias, una estrategia ya empleada en las misiones Apolo.
Tecnología y cooperación internacional
El módulo de servicio europeo, desarrollado por la Agencia Espacial Europea y fabricado por Airbus, ha sido clave en la ejecución de la maniobra. Este componente proporciona propulsión, energía y soporte vital a la nave, evidenciando el carácter internacional del programa Artemis.
La misión también ha puesto de relieve la cooperación entre agencias espaciales, con participación estadounidense, europea y canadiense en un proyecto que busca consolidar el regreso humano al entorno lunar.
Un viaje de ocho días con la vista puesta en el futuro
Si no se registran incidencias, la misión tendrá una duración total de ocho días, repartidos entre el trayecto de ida y el de vuelta. Durante este tiempo, la tripulación continuará realizando pruebas en condiciones de espacio profundo, fundamentales para futuras misiones tripuladas a la superficie lunar.
Artemis 2 representa así un paso decisivo en la nueva etapa de exploración espacial, al devolver a seres humanos a las inmediaciones de la Luna más de medio siglo después de las históricas misiones del programa Apolo.