La Ponferradina cumple en Espiñedo y aplaza el sueño del playoff a la última jornada
La Ponferradina hizo lo que tenía que hacer. Ganó. Pero no fue suficiente para cerrar la jornada dentro del playoff. La Deportiva venció este domingo al Arenteiro en Espiñedo (0-1) gracias a un gol de Slavy antes del descanso, aunque el empate final del Real Madrid Castilla ante el Arenas de Getxo dejó todo pendiente de una última jornada de vértigo.
Los bercianos acabaron la tarde empatados a 57 puntos con varios rivales directos en una pelea comprimida hasta el extremo, conscientes de que ya no dependen exclusivamente de sí mismos para alcanzar la promoción de ascenso. Hubo celebración contenida, ilusión momentánea y un golpe de realidad en cuestión de segundos. Porque el playoff estuvo muy cerca de convertirse en presente, pero terminó quedándose en promesa.
Una Deportiva con urgencia y mando
No salió la Ponferradina a especular en Espiñedo. El equipo de Mehdi Nafti entendió desde el inicio que el margen de error era inexistente y asumió el control del partido desde la posesión y una presión alta sobre un Arenteiro ya descendido.
Frimpong avisó en los primeros compases con dos disparos lejanos y Andoni comenzó a generar peligro desde el costado derecho. El lateral estuvo cerca del gol con un golpeo envenenado que obligó a intervenir a Alvin, mientras Borja Vázquez encontraba espacios entre líneas.
El dominio berciano era evidente, aunque volvía a aparecer un viejo problema. Faltaba transformar superioridad en ocasiones realmente definitivas.
El conjunto gallego apenas encontró espacios ante una zaga sólida y un Andrés Prieto atento cuando fue requerido.
Slavy abre el camino
La insistencia acabó teniendo premio al filo del descanso. En el minuto 33, Calderón apareció por izquierda para poner un centro medido al primer palo y Slavy, adelantándose a su marcador, envió el balón a la red para firmar un tanto de enorme valor competitivo y emocional.
El 0-1 desató la esperanza berciana. Desde otros estadios llegaban noticias favorables. El Tenerife vencía al Pontevedra y el Arenas de Getxo sorprendía al Real Madrid Castilla. Durante muchos minutos, la Ponferradina se vio virtualmente en playoff. La sensación era de oportunidad histórica. Solo faltaba sostener el resultado.
Las tres calves del partido
La Deportiva dominaba, pero le faltaba colmillo. El gol de Slavy, tras un gran centro de Calderón, dio el premio a la insistencia berciana y acabó siendo decisivo.
La Ponferradina apenas concedió atrás y supo sufrir cuando el Arenteiro apretó. Undabarrena y Prieto sostuvieron un triunfo trabajado.
La roja a Bastida parecía allanar el camino, pero el 0-2 nunca llegó. Xemi tuvo la más clara y el final se vivió con nervios y un ojo puesto en Madrid.
Oficio, sufrimiento y una roja decisiva
La segunda mitad obligó a otro ejercicio. El Arenteiro, sin nada que perder, intentó ganar metros y generar incertidumbre, aunque la Deportiva mantuvo el control emocional del encuentro.
Undabarrena apareció providencial para frenar una ocasión clara del cuadro local y Keita siguió ofreciendo profundidad, aunque sin acierto en la definición.
El encuentro dio un giro en el minuto 70, cuando Bastida vio la roja directa por una dura entrada sobre Borja Vázquez. Tras revisión, el colegiado confirmó la expulsión y dejó al Arenteiro con diez.
La superioridad numérica parecía abrir el camino hacia una victoria tranquila, pero no fue así. Xemi rozó la sentencia con una doble ocasión clarísima y Alvin evitó el segundo tanto, manteniendo vivo al conjunto gallego hasta el final.
Del éxtasis al jarro de agua fría
El desenlace fue puro nervio. En el añadido, el Arenas de Getxo marcó ante el Real Madrid Castilla y la afición berciana desplazada celebró el gol como si fuera propio. Durante unos instantes, la Deportiva estaba dentro.
Pero la alegría duró apenas un suspiro. Casi de inmediato, el Castilla encontró el empate y devolvió el golpe a las aspiraciones bercianas. El pitido final en Espiñedo confirmó la victoria de la Ponferradina, sí, pero también que el playoff seguirá siendo una batalla abierta hasta la última jornada.
La Deportiva llega viva. Aunque ahora, además de ganar, necesitará mirar de reojo a otros campos.