30 años sin avances para la trashumancia en León
Para España en general y para los leoneses en particular, la trashumancia del ganado ha sido de gran relevancia para toda la comunidad. Posiblemente ya en época prerromana, pero mas específicamente durante la Baja Edad Media, la ganadería -sobre todo ovina- ha supuesto un recurso económico de primer orden. En León, se dio en parte el origen de los rebaños merinos que descendían hacia Extremadura, Salamanca o La Mancha.
La historia de España se ve reflejada entonces en esta actividad, pudiendo verla en la tupida red de vías pecuarias que hoy surcan el territorio de Castilla y León. Siendo nuestra comunidad la mas extensa de nuestro país, es normal suponer que la repercusión de la ganadería en la economía nos obliga a prestar especial atención a esta red.
La legislación
La llamada Red Nacional de Vías Pecuarias se establece legalmente en el artículo 18 de la Ley 3/1995, de 23 de marzo. Pero su disposición formal no representa en nada su verdadero desarrollo, pues tras 30 años esta aun no ha sido ni imaginada, a pesar de la importancia patente de la misma.
Sin vías pecuarias y caminos públicos abiertos como los descritos en la ley, la trashumancia, así como la movilidad rural, el uso social o el uso deportivo, quedan totalmente desamparados. Además de estar amenazada la vertebración territorial y la identidad que profesan.
Denunciantes y presiones
Ecologistas en Acción, la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos, la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada y numerosas asociaciones ambientales y senderistas de toda España han reclamado a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico la aprobación definitiva del Real Decreto que desarrolla la Red Nacional de Vías Pecuarias, cuyo proyecto fue sometido por primera vez y en dos ocasiones a información pública en 2023, pero que aun así, paralizado, continúa deteriorándose.
El problema: las comunidades
El sistema legislativo español procura establecer un marco jurídico común para todo el Estado, pero esperando de cada una de las comunidades autónomas el desarrollo material de las vías pecuarias. Esto incluye la clasificación, el deslinde, la recuperación de una vía concreta, etc.
Esta lógica repercute negativamente a las presiones de los grupos y asociaciones denunciantes, ya que estos tendrían que ir comunidad autónoma por comunidad autónoma estableciendo tensiones y tratando de acelerar el proceso. Es por ello que su denuncia directa a Sara Aagesen para la aprobación del Real Decreto es su mejor opción, pues este tiene precisamente como objetivo establecer mecanismos de coordinación entre las comunidades autónomas para gestionar la red.
León como cabeza
Es precisamente la provincia de León a la que acceden 3 de las 8 cañadas reales, siendo estas de las más importantes del cómputo: la de La Plata, la Leonesa Occidental y la Leonesa Oriental, que suman mas de 2.320 hectáreas (1077 kilómetros de longitud). Todas ellas forman parte del sistema histórico de la trashumancia española y constituyen elementos esenciales de la Red Nacional creada inicialmente en 1995.
Además, la red pecuaria constituye en León un patrimonio de primer orden, no solo por la actual vigencia como vía usada por los rebaños trasterminantes y trashumantes, sino también por todo ese valor cultural y ecológico que infraestructuras aún existentes poseen, como lo son los descansaderos, abrevaderos, puentes, portazgos, contaderos, etc.
Su valor paisajístico viene también determinado por la vegetación que tiene la zona. Esta no solo le otorga a este lugar de paso una belleza notable, sino que lo convierte en el comedero del ganado, que se alimenta de los pastos longitudinales al tiempo que abona su suelo. Un suelo que destaca en su diversa flora y fauna, rodeado de pedregales, viñedos, páramos y secanos labrados.
Digitalización
Finalmente, los avances tecnológicos de los últimos 30 años de espera, han ayudado notablemente al desarrollo de la red, cartografiando digitalmente numerosas cañadas o partes de estas.
Aún así, el camino jurídico que queda por recorrer recuerda a aquellas zonas aun no deslinadas ni protegidas, cuya necesaria integración en la red y su aparente olvido y desuso, consiguen convertir la Vizana de la Vía de la Plata en el pico del Teide.