Addoor Sticky

Asaja pide abandonar la Interprofesional Láctea por falta de diálogo

La Junta Directiva de Asaja Castilla y León ha acordado solicitar a su organización nacional la salida inmediata de la Interprofesional Láctea (INLAC), al considerar que ya no existen condiciones para el diálogo con la industria.
La organización agraria denuncia la imposición de precios por parte de la industria y aseguran que “ha torpedeado por completo la negociación”

La Junta Directiva de Asaja Castilla y León ha acordado solicitar a su organización nacional la salida inmediata de la Interprofesional Láctea (INLAC), al considerar que ya no existen condiciones para el diálogo con la industria.

La decisión fue adoptada en una reunión celebrada en Valladolid, donde también se planteó contactar con otras organizaciones agrarias, como UCCL y la Alianza UPA-COAG, para que respalden esta iniciativa.

Ruptura con la industria láctea

Desde Asaja sostienen que la permanencia en INLAC carece de sentido ante la situación actual del sector. En este contexto, denuncian que la industria ha “torpedeado por completo la negociación” y ha deteriorado la relación con los ganaderos.

A su juicio, esta situación contradice los principios fundacionales de la interprofesional, creada en 1997 con el objetivo de “asegurar la viabilidad económica de las granjas” y “mejorar la transparencia y estabilidad de los mercados lácteos”.

Posible disolución de INLAC

La organización advierte de que, si otras entidades agrarias se suman a la propuesta, la salida del sector productor dejaría sin contenido a INLAC, lo que podría obligar al Ministerio de Agricultura a proceder a su disolución.

Además, este escenario implicaría que los ganaderos dejarían de abonar la aportación económica obligatoria vinculada a la producción de leche, actualmente fijada en 17,5 céntimos por tonelada.

Críticas a los contratos y precios

Asaja denuncia que la industria ha impuesto condiciones contractuales a los productores, incluyendo una reducción del 14% en el precio de la leche durante al menos tres meses. Según la organización, estas condiciones se han fijado “bajo la amenaza cierta de dejar de recoger la leche”.

En este contexto, consideran que “la pérdida de confianza es total” y cuestionan la utilidad de mantener una estructura de diálogo que, a su juicio, ha dejado de cumplir su función.