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Asaja prevé una cosecha de cereal baja y alerta de falta de rentabilidad

La organización agraria Asaja ha situado la previsión de la cosecha nacional de cereales de invierno de 2026 en torno a los 15,1 millones de toneladas, una cifra que se considera una campaña media-baja.
La organización agraria estima 15,1 millones de toneladas en 2026 y advierte de que la producción insuficiente, junto a los costes y precios bajos, agrava la crisis del sector

La organización agraria Asaja ha situado la previsión de la cosecha nacional de cereales de invierno de 2026 en torno a los 15,1 millones de toneladas, una cifra que se considera una campaña media-baja y que se sitúa claramente por debajo de los registros de los últimos ejercicios, especialmente de las más de 22 millones de toneladas alcanzadas en 2025.

El balance, elaborado a partir de datos de las organizaciones provinciales del sector, refleja una campaña marcada por una fuerte irregularidad territorial y por unas condiciones climáticas extremas que han condicionado el desarrollo del cultivo en distintas fases del ciclo agrícola.

El clima, factor determinante en el resultado final

Asaja señala que la producción ha estado condicionada por dos escenarios meteorológicos opuestos. En el centro y norte peninsular, la sequía prolongada y las altas temperaturas registradas a finales de mayo han reducido el rendimiento del cereal en plena fase de maduración.

En contraste, el sur ha sufrido el efecto del exceso de precipitaciones. Las borrascas atlánticas registradas a comienzos de año provocaron inundaciones en amplias zonas del valle del Guadalquivir, con especial incidencia en cultivos de trigo, cebada y avena, que quedaron anegados durante semanas.

Castilla y León y Andalucía, las zonas más afectadas

En Castilla y León, principal región cerealista del país, la previsión de Asaja se sitúa en torno a 4,7 millones de toneladas, lo que supone un descenso cercano al 35% respecto a la media de los últimos cinco años. La organización atribuye este retroceso a la combinación de sequía prolongada y calor extremo en la recta final del ciclo.

En Andalucía, la estimación alcanza 1,23 millones de toneladas, un 24% menos que en la campaña anterior. Las provincias de Sevilla, Cádiz y Córdoba han sido las más perjudicadas por el exceso de agua y la aparición de enfermedades asociadas al encharcamiento del suelo.

El informe también refleja descensos significativos en otras regiones productoras. En Illes Balears, la producción se reduce hasta 53.410 toneladas, lo que representa una caída del 61,30%. En la Comunidad de Madrid, la estimación baja a 153.000 toneladas, un 49% menos, mientras que en La Rioja se prevén 170.000 toneladas.

Menos superficie sembrada en el conjunto del país

A la incidencia climática se suma la reducción de superficie cultivada. En Castilla y León, las hectáreas dedicadas al cereal de invierno han pasado de 1.883.000 en 2025 a 1.650.000 en 2026, lo que supone un descenso del 13% en un solo año y un 20% menos respecto a los niveles habituales de la comunidad.

Esta contracción de la superficie sembrada agrava la situación de un sector que ya venía condicionado por la volatilidad de los mercados y el aumento de los costes de producción.

Un sector en tensión por los costes y los precios

Asaja advierte de que la campaña no solo está marcada por la reducción de la producción, sino también por un contexto económico complejo para las explotaciones cerealistas, que encadenan varios ejercicios con márgenes reducidos.

La organización subraya que los costes continúan elevados mientras que los precios del grano no compensan el esfuerzo inversor de los agricultores, lo que compromete la rentabilidad global del sector.

Reclamación de medidas fiscales y apoyo al sector

Ante este escenario, Asaja reclama la aplicación de un módulo cero en el IRPF para el cereal en la campaña 2026, como medida excepcional para paliar el impacto de la caída de producción, la reducción de superficie y los efectos climáticos adversos.

La organización insiste en que el cereal es un sector estratégico para la alimentación humana y animal, además de un pilar económico en numerosas zonas rurales, por lo que considera necesario adoptar medidas que garanticen su viabilidad y estabilidad futura.