El incendio de Ribota de Sajambre queda extinguido tras calcinar 551 hectáreas
El incendio forestal declarado a finales de junio en Ribota de Sajambre, en el municipio leonés de Oseja de Sajambre, ha quedado oficialmente extinguido después de casi un mes de trabajos de vigilancia y extinción. El fuego, considerado un gran incendio forestal, ha afectado a un total de 551 hectáreas, según los datos de la plataforma Inforcyl de la Junta de Castilla y León.
El operativo dio por finalizada la emergencia a las 16.11 horas del día de ayer, poniendo fin a uno de los siniestros más complejos registrados este verano en la provincia de León.
Un rayo originó el incendio
Las llamas comenzaron el pasado 26 de junio, alrededor de las 9.30 horas, como consecuencia del impacto de un rayo en una zona de montaña próxima al límite con el Principado de Asturias.
Desde el primer momento fue necesario desplegar un amplio dispositivo de extinción integrado por técnicos, agentes medioambientales, cuadrillas terrestres y helitransportadas, helicópteros y efectivos de los servicios de emergencias tanto de Castilla y León como de Asturias, además de bomberos del Principado y de la Diputación de León.
La complejidad del terreno condicionó las labores de control del fuego durante buena parte de la emergencia.
Un incendio de difícil control
Las características orográficas de la zona complicaron considerablemente la intervención de los equipos. Las fuertes pendientes dificultaban el acceso de los medios terrestres y, al mismo tiempo, los continuos desprendimientos suponían un riesgo añadido para las operaciones aéreas de descarga.
Estas circunstancias obligaron a mantener durante varios días un importante despliegue de medios especializados para evitar la propagación de las llamas hacia áreas de mayor valor ambiental y zonas habitadas.
Carreteras cortadas y un pueblo confinado
La evolución del incendio llevó a las autoridades a elevar el Índice de Gravedad Potencial (IGR) a nivel 1 el 4 de julio, al considerar que existía riesgo para personas y bienes aislados, además de la previsión de que el incendio tardaría más de doce horas en estabilizarse y pudiera afectar de forma significativa al patrimonio natural del entorno.
Ese mismo día fue necesario cortar la carretera N-625, a la altura del kilómetro 127, debido a la presencia de humo.
La situación se agravó el 5 de julio, cuando el incendio alcanzó el nivel IGR 2. Los desprendimientos registrados en la zona obligaron al cierre total de la N-625 en el kilómetro 125 y se decretó el confinamiento preventivo de los vecinos de Ribota de Sajambre, medida que se mantuvo hasta el día siguiente.
Coordinación entre dos comunidades
La proximidad del frente al límite autonómico hizo necesaria una actuación conjunta entre Castilla y León y Asturias. El 7 de julio ambas comunidades activaron un mando único para coordinar la respuesta ante el avance del fuego hacia territorio asturiano.
Con la mejora de la situación, el nivel de gravedad fue rebajándose progresivamente hasta quedar controlado, aunque las tareas de vigilancia se prolongaron durante varios días para evitar posibles reproducciones.
Balance final
El balance definitivo sitúa la superficie afectada en 551 hectáreas, de las que 500 corresponden a pastos y otras 51 a terrenos de matorral.
La extinción oficial pone fin a un incendio que movilizó durante semanas a decenas de profesionales de ambas comunidades autónomas y que llegó a alterar la movilidad en la montaña oriental leonesa, además de obligar a adoptar medidas extraordinarias de protección para la población y las infraestructuras de la zona.