Addoor Sticky

Nacen los primeros urogallos de la temporada en el centro leonés de Valsemana

Las instalaciones de referencia para la conservación de la especie afrontan ahora la fase más decisiva tras una campaña con 115 huevos contabilizados

El programa de conservación del urogallo cantábrico ha alcanzado uno de los momentos más esperados del año con el nacimiento de los primeros polluelos de la nueva temporada en el Centro de Cría de Valsemana, situado en la provincia de León.

Las imágenes difundidas por Naturaleza Castilla y León muestran a las crías recién salidas del cascarón, una escena que simboliza el inicio de una etapa fundamental para una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la fauna de la Cordillera Cantábrica.

La llegada de estos ejemplares se produce después de una campaña especialmente positiva para las instalaciones leonesas, donde se logró registrar un total de 115 huevos, la cifra más elevada alcanzada por el proyecto en los últimos años.

El reto comienza tras el nacimiento

Aunque las primeras eclosiones representan un importante avance, los responsables del programa recuerdan que el periodo más complejo se desarrolla precisamente durante las primeras semanas de vida de los polluelos.

La supervivencia de las crías depende de numerosos factores biológicos y sanitarios, por lo que el seguimiento diario resulta esencial para garantizar que el mayor número posible de ejemplares complete con éxito su desarrollo.

El equipo técnico del centro mantiene durante estas fechas una vigilancia constante sobre los animales, una labor considerada clave dentro de una estrategia de conservación que persigue reforzar las poblaciones silvestres de urogallo cantábrico.

Los resultados de la pasada campaña

Los datos obtenidos durante la temporada anterior reflejan la evolución positiva del proyecto. Según la información facilitada por la Junta de Castilla y León, en 2024 se incubaron 105 huevos, de los cuales el 97 por ciento resultaron fértiles.

De ese total llegaron a eclosionar 90 ejemplares, lo que supuso una tasa de nacimiento cercana al 86 por ciento. Posteriormente sobrevivieron 76 pollos, una cifra equivalente al 84,4 por ciento de los nacidos.

Estos resultados han servido para consolidar el trabajo desarrollado en Valsemana, considerado uno de los principales centros especializados en la recuperación de esta especie amenazada.

Objetivo: reforzar la población silvestre

La estrategia prevista para la presente temporada mantiene las líneas de trabajo desarrolladas en años anteriores. Los esfuerzos se centran tanto en mejorar la supervivencia de las crías durante sus primeros meses de vida como en aumentar las posibilidades de éxito de los ejemplares destinados a reforzar las poblaciones naturales.

El proyecto de Valsemana constituye una de las principales herramientas de conservación del urogallo cantábrico, una especie cuyo futuro depende en gran medida de iniciativas de cría y recuperación como la que se desarrolla desde León para contribuir a su presencia en el medio natural.