Y en Nogales, su palomar octogonal
A apenas 15 kilómetros de León, en la localidad de Nogales, se levanta una de las construcciones más singulares del patrimonio rural de la provincia. Se trata de un palomar de planta octogonal que, tras su restauración en 2022, ha pasado a convertirse en una referencia para quienes desean descubrir la riqueza de la arquitectura popular leonesa.
La llegada del verano y el aumento de las rutas culturales y de ocio al aire libre han contribuido a situar este edificio entre los rincones más recomendables para visitar en el entorno del Camino de Santiago Francés, donde constituye un ejemplo excepcional de un tipo de construcción que durante décadas estuvo ligado a la vida agrícola y que hoy forma parte del patrimonio etnográfico de la provincia.
Un edificio único recuperado del abandono
La recuperación del inmueble culminó hace cuatro años, después de un complejo proceso destinado a evitar su desaparición. Su estado era muy delicado desde hacía tiempo y, en 2019, parte de la estructura terminó desplomándose, lo que hizo pensar que la pérdida sería irreversible.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Mansilla Mayor impulsó un proyecto de recuperación tras alcanzar un acuerdo con la propiedad para la cesión del edificio durante veinte años. La primera intervención permitió asegurar la estructura y proteger los restos frente a la lluvia, paso previo a una restauración integral.
La actuación definitiva fue posible gracias a una subvención de 10.000 euros concedida por la Junta, cantidad que se completó con otra aportación similar para ejecutar las obras respetando al máximo los materiales originales. La tierra procedente del propio derrumbe se reutilizó para reconstruir los muros y también se conservaron buena parte de la madera y de las tejas existentes.
La historia que guardaban sus muros
Los trabajos de restauración permitieron descubrir elementos constructivos que permanecían ocultos desde hacía décadas. Bajo el interior apareció un patio empedrado y un sistema de evacuación de aguas construido con ladrillo de tejar, soluciones que evidencian el cuidado con el que fue levantado este edificio.
También se preservó el nogal situado junto al palomar y se incorporó una puerta recuperada de otro derribo para completar la intervención. La puerta exterior original permanecía intacta y, en el interior, apareció la llave de la cerradura, aunque fracturada. La complejidad de su diseño refleja la importancia que esta construcción tuvo para sus propietarios cuando la cría de palomas constituía una actividad habitual en el medio rural.
Un ejemplo documentado desde hace décadas
La singularidad del palomar ya había sido destacada mucho antes de su restauración. El arquitecto Luis F. Grinda lo incluyó en la publicación dedicada a la arquitectura popular leonesa editada por la Diputación de León en 1991, una obra considerada de referencia para el estudio del patrimonio tradicional de la provincia.
Aunque el dibujo incorporado al libro presentaba algunas imprecisiones, como representar la construcción con seis lados en lugar de ocho, su inclusión confirmó el valor excepcional de este edificio, formado por dos anillos octogonales construidos con tapia y adobe.
El entorno donde se ubica conserva incluso el topónimo de Los Palomares, una denominación que recuerda que antiguamente existieron otras construcciones similares en la zona, desaparecidas con el paso del tiempo.
Un destino para descubrir este verano
Desde su restauración en 2022, el palomar ha ido ganando protagonismo como recurso turístico y patrimonial. Las últimas actuaciones incluyeron la instalación de un pequeño puente de madera que facilita el acceso, así como nueva señalización para quienes recorren el Camino de Santiago.
El edificio permanece abierto a las visitas y, además de recuperar su imagen original, ha vuelto a cumplir la función para la que fue construido, ya que las palomas han regresado a criar en su interior.
Cuatro años después de su recuperación, el palomar octogonal de Nogales representa uno de los mejores ejemplos de cómo la conservación de la arquitectura popular puede rescatar del olvido construcciones únicas y convertirlas en un atractivo cultural para vecinos y visitantes que, durante los meses de verano, buscan conocer el patrimonio menos conocido de la provincia de León.