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La peste porcina hunde los precios, tensiona el mercado y pone en riesgo al sector en León: "Se está produciendo a pérdidas"

Imagen de dos cerdos en una de la granjas de la provincia de León.

El desfase entre costes y precios se mueve entre 35 y 40 euros por cerdo en la provincia, que cuenta con 3.800 reproductoras y 134.500 animales de cebo de media anual

“Ahora mismo se está produciendo a pérdidas, pese a que la Ley de la Cadena Alimentaria lo prohíbe, pero de momento nadie hace nada”. Así resume la situación del porcino español Elena Muro, veterinaria especialista en el sector y técnica de referencia en la provincia de León de la empresa Nanta, tras la detección de nuevos casos de peste porcina africana (PPA) en Cataluña y el desplome de los precios en lonja.

La enfermedad -altamente mortal para cerdos y jabalíes, aunque inocua para el ser humano- fue detectada el pasado 28 de noviembre en Cataluña y mantiene en alerta a las autoridades, al sector ganadero y a los investigadores en toda España. 

No es para menos. A principios de esta semana, se han confirmado 18 nuevos jabalíes positivos en el municipio de Cerdanyola, lo que eleva a 47 el total de ejemplares salvajes infectados.

Un golpe económico directo al productor

Más allá del control sanitario, la principal preocupación del sector es económica. Según explica Muro, el coste medio de producción de un cerdo se sitúa actualmente entre los 153 y los 167 euros, mientras que los precios que se están pagando en lonja están muy por debajo de esas cifras. “El kilo de cerdo vivo ha pasado de rondar los 1,36 euros antes del brote a situarse ahora en torno a 1 euro. Eso supone una pérdida media de entre 35-40 euros por animal, una diferencia que el productor está poniendo de su propio bolsillo”, explica.

No se trata de dejar de ganar dinero, sino de perderlo de forma directa. “Criar un cerdo de unos 120 kilos hoy cuesta más de lo que se paga por él. Y eso, sostenido en el tiempo, puede arruinar explotaciones perfectamente viables”, advierte la veterinaria.

León, una provincia clave para el porcino

En León, donde el sector porcino tiene un peso muy relevante dentro del tejido agroganadero, la preocupación es máxima. La provincia cuenta con unas 3.800 reproductoras y una media anual de 134.500 cerdos de cebo, repartidos entre numerosas explotaciones. Además la provincia forma parte de una comunidad autónoma estratégica para la producción porcina nacional por el alto nivel sanitario de sus granjas. 

A nivel estatal, el porcino es uno de los pilares del sector agroalimentario y un motor económico clave: España es el primer productor de porcino de la Unión Europea y el tercer exportador mundial antes de la declaración del brote. “Cuando un sector que aporta tanto al PIB (1.9% - alcanzando EL 39% de la producción final ganadera) empieza a trabajar a pérdidas, el problema ya no es solo ganadero, es económico y social”, subraya Muro.

Riesgo sanitario y efecto dominó en los mercados

La peste porcina africana no afecta a las personas, pero es devastadora para los animales, con tasas de mortalidad que pueden superar el 90%. Además, un solo positivo tiene consecuencias inmediatas en el mercado: “Si se declara un caso en una provincia, se bloquea automáticamente la exportación desde esa zona”.

Esto, según explica, obliga a volcar toda la producción en el mercado interior y provoca una nueva caída de precios “porque dentro de los países a los que exportamos sólo se sigue comercializando en aquellos que aceptan la regionalización, como en el caso de China, teniendo en cuenta que países más exigentes, como Japón, otro de nuestros principales clientes, no aceptan la regionalización, impidiendo toda entrada de productos porcinos desde España”, explica la experta.

En este sentido, Muro considera que, por ahora, el brote catalán está relativamente controlado. “Todos los positivos se han detectado dentro del perímetro de seguridad establecido, lo que indica que las medidas están funcionando”, apunta, aunque insiste en que la vigilancia debe mantenerse al máximo, especialmente en la fauna silvestre.

Bioseguridad y consumo responsable

Las granjas de porcino mantienen protocolos de bioseguridad muy estrictos durante todo el año, pero tras el brote se ha reforzado especialmente la vigilancia de jabalíes y la desinfección de vehículos y transportes. Aun así, estas medidas no bastan para compensar el impacto económico.

Por ello, desde el sector se lanza también un mensaje a la ciudadanía: consumir carne de cerdo es una forma directa de apoyar a los ganaderos. “No hay ningún riesgo para la salud humana. Al contrario, mantener el consumo ayuda a sostener un sector que ahora mismo está atravesando una situación muy delicada”, concluye Muro.

Mientras las administraciones valoran posibles medidas y la enfermedad sigue bajo control sanitario, el sector porcino leonés y nacional afronta semanas decisivas, con la vista puesta en evitar nuevos contagios y en frenar unas pérdidas que, de momento, están saliendo directamente del bolsillo del productor.