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Taranilla renueva la subasta de los Patos en honor a San Antón

En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos.
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos.
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos.
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos.
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos.
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos.
En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos
Felipe Pablos se adjudica la puja en una jornada marcada por la tradición, con relevo en el canto y respeto por las costumbres

En Taranilla, la festividad de San Antón vuelve a celebrarse sin concesiones al olvido. La localidad de la Montaña Oriental Leonesa ha repetido este año una de sus citas más reconocibles: la subasta de los Patos, un ritual que se mantiene prácticamente inalterable con el paso del tiempo y que vuelve a reunir a vecinos y visitantes en torno a la devoción por San Antonio Abad, patrón de los animales.

La subasta, eje de la jornada

Como marca la costumbre, la jornada se articuló en torno a la tradicional puja de los denominados "patos", una cesta elaborada con productos de la matanza —embutidos, orejas y patas de cerdo— que simboliza la identidad gastronómica y cultural del pueblo. 

Este año, la puja fue ganada por Felipe Palos, cuyo nombre se suma al de otros vecinos que, edición tras edición, mantienen vivo este singular acto comunitario.

El sorteo de 'patos' ha vuelto a marcar la tradicional jornada. En la foto Felipe Pablos (izq) y Jesús Rodríguez (dcha)

Relevo en el canto tradicional

Uno de los matices que dejó esta edición fue el cambio en la voz que anunció la subasta. Rubén Rodríguez, histórico de esta celebración y referente de la cita durante décadas, no pudo encargarse del canto en esta ocasión. 

El testigo lo tomó su hijo, Jesús Rodríguez, que fue el encargado de entonar el clásico pregón que marca el inicio de la puja y que forma parte inseparable del imaginario colectivo de Taranilla.

Jóvenes y veteranos no han faltado a la cita. Rubén Rodríguez y Felipe Pablos

Una tradición con memoria

El pasado año, Rubén Rodríguez, a sus 97 años, volvió a preparar la cesta y a dirigir la subasta, recordando una trayectoria que se remonta a finales de la década de los sesenta. Más de medio siglo después, su figura sigue muy presente en una celebración que combina respeto por el pasado y continuidad generacional.

Comida popular y convivencia

Finalizada la subasta, la jornada continuó como manda la tradición. Vecinos y visitantes compartieron una comida popular en la que no faltaron platos típicos como la chanfaina y la caldereta, poniendo el broche a un día marcado por la convivencia, los recuerdos y la identidad común.

Un año más, los Patos de Taranilla volvieron a ser mucho más que una subasta. Una cita de respeto a la tradición y de pasión por la tierra de vecinos y visitantes.