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Es sábado 'frijolero': ¿Hacemos frisuelos (o frixuelos)?

Es sábado 'frijolero' y en León un día tan especial se hacen frixuelos (o frisuelos). Una receta clásica que llena las casas de un delicioso aroma a tradición.
Es sábado 'frijolero' y en León un día tan especial se hacen frixuelos (o frisuelos) | Una receta clásica que llena las casas de un delicioso aroma a tradición

Es sábado 'frijolero' y en León un día tan especial se hacen frixuelos (o frisuelos). Una receta clásica que llena las casas de un delicioso aroma a tradición: una masa fina, un dorado suave y ese momento en el que se doblan y desaparecen del plato casi sin avisar.

Esta receta de frixuelos (o frisuelos) encaja cuando apetece algo dulce y tradicional. Con ingredientes básicos y una sartén antiadherente, salen frisuelos tiernos, elásticos y fáciles de rellenar con lo que haya a mano.

En esta guía se reúne lo esencial para preparar frisuelos leoneses de forma sencilla: ingredientes, pasos claros y trucos para que queden finos y sin roturas. Ideal para tenerla guardada y repetir siempre que haga falta.

  1. Consejos para conseguir frisuelos perfecto
  2. Ingredientes de frisuelos
  3. Cómo preparar la receta de frisuelos, paso a paso

Consejos para conseguir frisuelos perfecto

La diferencia entre unos frisuelos “ricos” y unos frisuelos perfectos suele estar en detalles pequeños: el punto de la masa, el calor de la sartén y el grosor de cada capa. Con un par de ajustes, salen finos, flexibles y con un dorado bonito.

Conviene pensar en los frisuelos como una receta de ritmo: verter, girar la sartén, esperar, dar la vuelta y repetir. Cuando se coge el truco, cada unidad sale mejor que la anterior, y el proceso se vuelve casi automático.

Textura y reposo de la masa

La masa de frisuelos debe quedar ligera, sin grumos y con una fluidez parecida a la nata líquida. Si queda muy espesa, el frisuelo sale gordito y se puede romper al doblarlo; si queda demasiado líquida, cuesta que cuaje y pierde cuerpo.

Un reposo corto ayuda mucho: la harina se hidrata, el gluten se relaja y la masa se vuelve más estable. Si aparecen grumos, un colado sencillo o un golpe de batidora dejan una textura fina y uniforme.

Sartén, temperatura y volteado

La sartén ideal es antiadherente y de tamaño medio. El fuego debe estar medio: con demasiado calor se tuestan por fuera antes de cuajar; con poco, se resecan y pierden ese punto tierno. Una prueba rápida es echar una gota de masa: si cuaja en pocos segundos, la temperatura está en su sitio.

Para engrasar, basta una película mínima de mantequilla o aceite. El volteado se hace cuando los bordes se ven más secos y la superficie deja de brillar; una espátula fina ayuda. Si se pegan, suele ser por sartén fría, exceso de azúcar en la masa o falta de grasa en las primeras unidades.

Ingredientes de frisuelos

Estos ingredientes dan una base clásica y muy resultona. Con esta proporción sale una tanda generosa, perfecta para una merienda o un postre para compartir. Si se busca un toque más aromático, la ralladura de limón marca la diferencia.

Para que la receta sea fácil de repetir, conviene medir con calma y tenerlo todo listo antes de empezar. La masa se prepara en un momento, pero el cocinado va uno a uno, así que ayuda tener un plato y un paño limpios cerca.

Ingredientes básicos y sustituciones

Ingredientes para frisuelos:

• 3 huevos
• 500 ml de leche
• 200 g de harina de trigo
• 1 pizca de sal
• 1 cucharada de azúcar (opcional, si se quieren dulces)
• 30 g de mantequilla derretida (o 2 cucharadas de aceite suave)
• ralladura de limón (opcional)
• un poco de mantequilla o aceite para engrasar la sartén

Para una versión sin lactosa, se puede usar leche sin lactosa o bebida vegetal neutra; la de avena suave funciona bien. Si la harina se cambia por otra, conviene buscar mezclas pensadas para repostería, porque la textura final puede variar bastante.

Ideas para rellenar y acompañar

Los frisuelos asturianos se suelen servir con azúcar por encima, pero combinan con casi todo. Una mezcla simple de azúcar y canela da un resultado clásico y muy aromático, sin necesidad de añadir nada más.

También quedan genial con mermelada, crema de cacao, miel, compota de manzana o queso fresco con un hilo de sirope. Si apetece un toque más “postre de cuchara”, se pueden acompañar con nata montada o crema pastelera y fruta cortada.

Cómo preparar la receta de frisuelos, paso a paso

La clave está en lograr una masa lisa y en verter la cantidad justa para cubrir la sartén con una capa fina. El primer frixuelo suele servir de ajuste: ahí se corrige el grosor, el calor y la grasa.

Para un resultado uniforme, conviene mantener un ritmo constante y apilar los frixuelos en un plato, uno sobre otro. Así conservan el calor y se mantienen flexibles, listos para doblar o enrollar sin romperse.

Mezcla, colado y reposo

La mezcla puede hacerse en bol con varillas o con batidora. Lo importante es integrar bien la harina para que no queden grumos que luego se noten al cocinar. Si se añade la leche poco a poco, la masa se controla mejor.

Un colado opcional deja una masa finísima, muy útil si se busca un frisuelo especialmente delicado. Con unos minutos de reposo, la textura se asienta y la cocción se vuelve más sencilla.

  1. Batir los huevos con la pizca de sal y el azúcar (si se usa) hasta integrar.
  2. Añadir la harina y mezclar hasta obtener una pasta espesa, sin grumos grandes.
  3. Incorporar la leche poco a poco, removiendo para dejar una masa fluida y lisa.
  4. Sumar la mantequilla derretida y la ralladura de limón (opcional). Mezclar de nuevo.
  5. Colar la masa si se quieren frisuelos extra finos y uniformes.
  6. Dejar reposar la masa unos minutos para mejorar la textura y el manejo.

Cocción uniforme y dorado

La cantidad de masa por frisuelo depende del diámetro de la sartén. Lo ideal es echar un pequeño cucharón y girar la sartén rápidamente para que la masa se extienda en una película fina. Si se acumula en el centro, es señal de que faltó giro o sobró masa.

El dorado debe ser suave, con puntitos tostados. Al apilarlos, quedan más tiernos. Para servir, se pueden doblar en triángulo, enrollar como un canutillo o hacer paquetitos con el relleno dentro.

  1. Calentar la sartén a fuego medio y engrasar ligeramente con mantequilla o aceite.
  2. Verter una porción de masa y mover la sartén para cubrir el fondo con una capa fina.
  3. Cocinar hasta que los bordes se vean más secos y se despeguen con facilidad.
  4. Dar la vuelta con espátula y cocinar unos segundos más por el otro lado.
  5. Retirar y apilar en un plato. Repetir, engrasando lo justo cuando haga falta.
  6. Servir con azúcar, canela o el relleno elegido, y doblar o enrollar al gusto.

Si algún frisuelo sale más grueso de lo esperado, se ajusta en el siguiente con menos masa. Si quedan pálidos, conviene subir un poco el fuego; si se tuestan demasiado rápido, bajar la potencia y esperar unos segundos antes de verter la masa.

Con estos pasos queda una receta de frisuelos fiable, fácil de repetir y muy adaptable. Unos cuantos en el plato y un buen relleno bastan para montar una merienda redonda sin complicarse.