El Encuentro vuelve 'a casa': enorme sentimiento, una saeta y la fe de los leoneses
Uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa de León, el encuentro entre San Juan y la Madre Dolorosa, regresó este Viernes Santo a la plaza Mayor después de que las obras de la misma obligaran el pasado año a trasladarla a la de Regla, algo que ocurrió por tercera vez en la historia, ya que también sucedió en 2000 y 2001 debido a los trabajos del aparcamiento subterráneo.
Así, unos pocos minutos después de que el reloj marcara las diez, San Juan miró a la cara a La Dolosa y se arrodilló ante ella en el denominado acto de ‘El Encuentro’, mientras que los once pasos restantes que componen la procesión de Los Pasos, de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, ‘bailaban’ para mostrar su alegría. Alrededor de todos ellos, varios miles de personas rompieron emocionados en aplausos y comprendieron por qué dicho momento mereció una mención especial en la Declaración de Interés Turístico Internacional de la Semana Santa leonesa.
El cortejo procesional partió al alba, como cada Viernes Santo desde 1611, desde la capilla de Santa Nonia, con un más de 4.000 papones, unos 1.200 braceros, bandas y un total de 13 conjuntos escultóricos a sus hombros, con los que se recrea desde la Oración en Getsemaní hasta la muerte de Jesucristo en la cruz.
Emocionante saeta
Estos son la Oración en el Huerto, el Prendimiento, la Flagelación, la Coronación de Espinas, el Ecce Homo, la Verónica, el Expolio, la Exaltación de la Cruz, la Crucifixión -paso que llevó incardinadas dos ‘Sagradas espinas’-, el Santísimo Cristo de la Agonía, el Jesús Nazareno –que el pasado año procesionó en Roma con motivo del Jubileo de las Cofradías-, el San Juan y la Madre Dolorosa.
Durante cerca de dos horas, después de que el primero de ellos hiciera su entrada en la plaza Mayor alrededor de las 8.15 horas, los 13 pasos que conforman la procesión, rodearon el lugar, abarrotada de fieles repartidos en gradas, sillas habilitadas en el recinto y los balcones de todo el perímetro, que un año más, presentaron el lleno total.
Precisamente en uno de esos balcones, la joven cantante Noa Marcos, participante del programa de televisión ‘La Voz,’ entonó una saeta ante la llegada del paso del Santísimo Cristo de la Agonía.
"Levanta León, porque es tu mañana; la siempre querida, la más anhelada, la que se sueña en silencio y grita en el alma”, enfatizó el sacerdote Álvaro Lobato Pérez, el encargado de pronunciar la preceptiva alocución. “Levanta León, porque sin ti no hubiera España, pero ¿sin silencio sería lo mismo este cielo, esta plaza o estas palabras?”, añadió, convencido de que “León sabe que es en Santa Nonia donde descansa su rey”.
También se dirigió a la Madre Dolorosa, a la que le preguntó “quién necesita consuelo: ella o el que va a nacer, ella o el que, por culpa del cáncer, no se puede ni mover”.
“Esto es lo que, si te quedas en la cama, León, nunca podrás ver y, si piensas que Dios no existe o que esto solo es una excusa para quedar a beber, no habrás entendido nada y seguirás caminando por la vida sin ver”, prosiguió el sacerdote, quien instó al San Juan a “correr”, porque, “tus penas y miserias, dolores y pagarés, con Jesús y María siempre saldrán bien”. “Levantaos, hermanitos de Jesús, que ya es hora y tiempo de correr”, concluyó.
Con el emocionante ‘Encuentro’ de Los Pasos, que tiene su punto álgido en el momento en el que los braceros de San Juan pusieron rodilla en tierra ante la Virgen, así como el baile de los pasos en representación de alegría y el abrazo entre lo seises de los dos pasos protagonistas, el Viernes Santo de León cumplió en esta soleada mañana de abril con su cita más relevante, organizada por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.
Tras un breve descanso, el cortejo procesional continuó su recorrido en dirección a la Catedral de León, para seguir posteriormente por toda la ciudad antes de recogerse nuevamente a mediodía en la capilla de Santa Nonia, donde pondrá el punto y final a una de las procesiones más esperadas de la Semana Santa leonesa y que mayor número de papones y de fieles congrega cada año.
‘Sagradas espinas’
La procesión de Los Pasos de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno contó este año en su cortejo procesional con la presencia de las ‘Sagradas espinas’, que se encuentran custodiadas en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mercado, que se procesionaron incardinadas en el tramo del paso de la Coronación.
Las ‘Santas espinas’ provienen del extinto Monasterio de San Claudio, donde, según la tradición, eran adoradas y procesionaban por el claustro tras ser donadas en el siglo XII por el cardenal Orisini, el futuro papa Celestino III. Tras la Desamortización de Mendizábal y una serie de avatares, recalaron en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mercado, cuyo párroco, Manuel Santos Flaker Labanda, tuvo la gentileza de permitir este año su incorporación al paso.
Durante el descanso de la procesión, las ‘Santas espinas’ pueden ser adoradas por el público en la capilla de Santo Martino de la Real Colegiata Basílica de San Isidoro.
Espacio sin ruido
Además, debido a las dificultades ante estímulos sensoriales que afectan a una gran parte de las personas con Trastorno del Espectro Autista, la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno aceptó la propuesta de la Asociación Autismo León de establecer una zona accesible para el colectivo.
Por ello, un tramo del recorrido de la procesión de Los Pasos contó hoy con un ‘Espacio sin ruido’, habilitado en el tramo primero de la calle Cardenal Landázuri, donde la procesión transcurrió sin el acompañamiento musical habitual de las distintas agrupaciones musicales, facilitando la asistencia de personas con autismo y sus familias.