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Santa Marina se llena de música celestial y tradición en la antesala del Jueves Santo

La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La iglesia de Santa Marina la Real volvió a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.
La Ronda Lírico-Pasional ‘Luis Pastrana Giménez’ reúne en León a fieles y amantes de la Semana Santa en un acto que combina literatura, historia y emoción colectiva durante la madrugada

La iglesia de Santa Marina la Real ha vuelto a convertirse en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa leonesa durante la madrugada que marca el paso del Miércoles al Jueves Santo. El templo, completamente lleno, aguardó en silencio el inicio de un acto ya consolidado en el calendario cofrade, donde la música y la palabra adquieren un protagonismo especial.

La actuación del coro Escarcha centró gran parte de la atención de los asistentes, que respondieron con un reconocimiento unánime al trabajo vocal desarrollado por sus integrantes. La interpretación musical, marcada por la intensidad y la carga emocional, transformó el interior del templo en un espacio de recogimiento compartido.

Por momentos, y no fueron pocos, los ángeles bajaron para llenar de sonido el silencio de la Semana Santa.

Una cita cultural ligada a la tradición

El evento forma parte de la Ronda Lírico-Pasional ‘Luis Pastrana Giménez’, una iniciativa concebida para ofrecer una perspectiva diferente de la Semana Santa de León, más allá de las procesiones. Esta propuesta integra elementos literarios, musicales y tradicionales, y se ha consolidado como un punto de encuentro para quienes buscan una vivencia alternativa de estos días.

El papel de Manuel López Bécker

En esta edición, el imaginero leonés Manuel López Bécker ejerció como mantenedor del acto, aportando su vinculación con el mundo cofrade y artístico de la ciudad. Su presencia reforzó el carácter cultural de una cita que rememora episodios y símbolos ligados a imágenes como Jesús de la Humillación y Paciencia o el Cristo Flagelado.

Organización y ambientación nocturna

La Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo fue la encargada de coordinar el desarrollo de la velada, que se desarrolla en un entorno marcado por la oscuridad de la noche y la iluminación simbólica. Elementos como el sonido de la carraca o la corneta acompañaron una escenografía que evoca pasajes tradicionales de la Semana Santa leonesa.

A lo largo de los años, esta ronda ha logrado afianzarse como una de las propuestas más destacadas del programa paralelo a los desfiles procesionales. Su capacidad para aunar cultura, religiosidad y participación ciudadana la convierte en una de las citas más reconocibles de la madrugada leonesa en estas fechas.