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"La Semana Santa es una forma de vida para mí" (Antonio Marne)

El juez de penas del Dulce Nombre de Jesús Nazareno destaca el Viernes Santo como el momento clave

Antonio Marne, juez de penas de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, representa una de las miles de voces que mantienen viva la esencia de la Semana Santa leonesa. 

Su vínculo con la tradición no es circunstancial, sino profundo y permanente: “La Semana Santa para mí es una forma de vida, es una parte esencial de mi vida”, asegura.

Desde su responsabilidad dentro de una de las cofradías más emblemáticas de León, Marne vive durante todo el año pendiente de una celebración que trasciende lo religioso para convertirse en identidad colectiva.

El Viernes Santo, culminación de todo un año

Entre todos los momentos que conforman la Semana Santa, Antonio Marne lo tiene claro: el Viernes Santo ocupa un lugar central. “Para mí el momento más importante de la Semana Santa es el Viernes Santo, ya que es donde se desarrolla todo lo trabajado durante el año”, explica.

Ese día, León se convierte en escenario de algunas de las procesiones más solemnes y multitudinarias, donde el esfuerzo de meses se materializa en cada detalle, desde la organización hasta el recogimiento de los participantes en el tradicional Encuentro.

Tradición sin cambios: la esencia de León

Para Marne, la clave del éxito y la singularidad de la Semana Santa leonesa reside en su fidelidad a las raíces. “Entiendo que la Semana Santa es un cúmulo de tradiciones y no cambiaría nada”, afirma con rotundidad.

Su testimonio refleja el sentir de muchos cofrades que consideran que la fortaleza de esta celebración radica precisamente en la conservación de su historia y tradición.