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La Fragua de Costillón cierra tras más de dos décadas de actividad en Llanos de Alba

La Fragua de Costillón ha apagado definitivamente sus fogones después de 20 años y medio de actividad en la localidad de Llanos de Alba.
El restaurante pone fin a 20 años y medio de historia con un emotivo mensaje de agradecimiento, mientras decenas de clientes destacan el trato familiar y los recuerdos compartidos

La Fragua de Costillón ha apagado definitivamente sus fogones después de 20 años y medio de actividad en la localidad de Llanos de Alba. El establecimiento, conocido por su cocina casera y por acoger celebraciones familiares y reuniones de vecinos, ha comunicado el cierre a través de sus redes sociales con un mensaje de despedida dirigido a quienes han formado parte de su historia.

La propiedad resume estas más de dos décadas como una etapa marcada por "miles de recuerdos" y por el cariño recibido de clientes, trabajadores, familiares y amigos. En su publicación agradece la confianza depositada por quienes eligieron el restaurante para celebrar bautizos, comuniones, bodas de oro, prebodas y otros acontecimientos familiares, así como por los habituales de los desayunos, del vino o de la restauración diaria.

El mensaje también recuerda a las personas que acudieron desde comunidades como Asturias, Galicia o Valencia y concluye anunciando el comienzo de una nueva etapa "con mucha ilusión", dejando atrás el negocio pero asegurando que los recuerdos permanecerán.

Una despedida con nombres propios

La despedida ha estado especialmente marcada por el reconocimiento a quienes han estado al frente del establecimiento durante estos años. Entre los mensajes publicados por los clientes sobresalen las referencias a Amor, identificada por muchos como el alma de la cocina, y a Noemí, vinculada a la gestión diaria y a la atención en sala.

Varios de los comentarios relacionan el cierre con la jubilación de Amor y desean a ambas una nueva etapa personal después de décadas de dedicación a la hostelería. Algunos clientes destacan que ha llegado el momento de descansar tras muchos años de trabajo continuado, mientras otros ponen en valor el esfuerzo que supone mantener un negocio de restauración durante tanto tiempo.

"Como estar en casa"

Más allá de la calidad gastronómica, buena parte de las reacciones coinciden en destacar el ambiente familiar que se respiraba en La Fragua de Costillón.

Un cliente recuerda que siempre fue tratado "como alguien de casa" y agradece las conversaciones, los consejos y el apoyo recibido durante años. Marta Díaz felicita a Amor por una jubilación "supermerecida" después de dos décadas cocinando y desea a Noemí una nueva vida con más tiempo libre. Belén Saco compara el cierre con el final de una etapa en una carrera ciclista y anima a disfrutar del nuevo camino.

Otros habituales, como Antonio Crespo, agradecen la calidad de la cocina; Patricia Pérez pone el acento en la dedicación y el cariño recibido; mientras que Patty Fanegas recuerda la cantidad de bodas, bautizos, comuniones y celebraciones familiares que pasaron por el restaurante a lo largo de su trayectoria.

Un negocio que deja huella

Las decenas de mensajes publicados tras el anuncio reflejan el vínculo que el establecimiento había tejido con vecinos y visitantes. Muchos hablan de "pena" por el cierre, otros confían en seguir coincidiendo con las propietarias fuera del restaurante y prácticamente todos desean que disfruten de la nueva etapa que ahora comienza.

La Fragua de Costillón cierra así una trayectoria de más de veinte años en Llanos de Alba, durante la que se consolidó como un lugar de encuentro para la comarca y como escenario de numerosas celebraciones familiares, dejando tras de sí una amplia muestra de afecto entre quienes compartieron mesa, conversación y momentos especiales entre sus paredes.