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365 leoneses | Kike García Ramos, librero

"Las librerías independientes no son solo comercios, sino espacios culturales que necesitan respaldo para mantenerse vivas"

El leonés Enrique García Ramos.
Alma mater de Asimov, una librería especializada en cómics, ciencia ficción, ilustración y "cosas que molan", Kike ha hecho realidad un sueño de crear un espacio donde "la gente entra, curiosea, charla y descubre algo que no sabía que buscaba"

Hay un rincón en el centro de León que es un oasis de cultura alternativa, un espacio donde igual puedes encontrar el último cómic de Marvel que la edición ilustrada del Quijote e incluso llevarte a casa un Catán para echar una partida tranquila y 'cooperativa o no' con tus amigos. Enrique García, o Kike a secas, es su alma mater, un leonés con espíritu libre y a contracorriente que tras estudiar cine en Madrid y trabajar muchos años como administrativo encontró su propio camino arriesgándose a hacer lo que realmente le gustaba. Así, grosso modo, nació Asimov (Lope de Vega 4), una librería especializada en cómic, ciencia ficción, ilustración y, en general, "cosas que molan".

Kike vuelca toda su pasión en Asimov. "Me dedico a esto porque me interesa ese tipo de cultura que mezcla imaginación y disfrute, y porque la librería me permite compartirlo con otras personas", asegura mientras ordena las últimas adquisiciones de la tienda. "No es solo vender libros, es crear un lugar donde la gente entra, curiosea, charla y descubre algo que no sabía que estaba buscando".

Contacto directo

De su experiencia entre libros, cómics y juegos destaca "el contacto directo con los lectores y la posibilidad de recomendar, descubrir y compartir libros cada día" aunque reconoce que la vida del autónomo no es fácil, menos aún en un campo como la cultura, ante lo que pide, con razón, "más ayudas del Gobierno y políticas culturales que entiendan que las librerías independientes no son solo comercios, sino espacios culturales que necesitan respaldo para poder mantenerse vivas".

Ávido lector, como seguramente obligue el oficio del librero, reconoce con guasa haber hecho una "locura" por amor a los libros: "Leerme el Premio Planeta de Juan del Val para no recomendarlo". "Eso demuestra hasta dónde puede llegar el compromiso con la lectura", afirma haciendo toda una declaración de intenciones de lo que sí y lo que no busca y rebusca para traer a sus estanterías.

Un lugar propio

Kike eso sí, se muestra extraordinariamente orgulloso de "haber montado una librería desde cero, sin experiencia previa en el sector, y haber conseguido que funcione y tenga su público". Ahora, tras asentar el negocio en una ciudad pequeña pero llena de inquietudes como León, vuelca todos sus esfuerzos en que "la gente vuelva, recomiende el sitio y lo sienta como un lugar propio". Algo que, para cualquier que conozca el espacio, sin duda será sencillo.

"Lo mejor de León es la calidad de vida y la cercanía: es una ciudad cómoda, manejable y con una identidad cultural muy clara. Tiene historia, patrimonio y una escena cultural más activa de lo que parece", subraya Kike. "Lo que le falta es creérselo un poco más y apostar de forma más decidida por la cultura contemporánea, con apoyo y continuidad para que los proyectos puedan crecer", asegura.

"León se entiende caminando"

También, acostumbrado como está a hacer recomendaciones de lecturas, este leonés no duda en animar a quienes llegan a la ciudad por primera vez que "salgan a pasea sin prisa" porque "León se entiende caminando". "Visitar la catedral, tomarse algo por el Cid, acercarse al MUSAC, sentarse a comer unas tostas en el bar El Colibrín, tomar un cafetín en Sabática concept store y observar el ritmo de la ciudad. Ahí es donde León termina de convencer", apostilla.