Las parejas esperan más de un año para poder casarse en la Catedral de León con un coste medio de 500 euros por boda
Las reservas ya se están tramitando para 2027 en una temporada que concentra la mayoría de las bodas entre abril y octubre, con celebraciones limitadas a los sábados y cierre completo del templo durante la ceremonia
Reservar fecha para casarse en la Catedral de León ya no es cuestión de meses, sino de años. Las parejas que hoy sueñan con darse el “sí, quiero” bajo las vidrieras de la Pulchra Leonina deberán mirar directamente a 2027: la agenda de 2026 está prácticamente cerrada y los sábados disponibles vuelan con rapidez.
Calendario limitado y temporada alta concentrada
La planificación de los enlaces en la seo leonesa está marcada por una disponibilidad muy concreta. Las ceremonias se celebran fundamentalmente los sábados, con tres turnos fijados a las 13:00, 14:00 y 19:00 horas. Los domingos no hay posibilidad de contraer matrimonio y los viernes solo se autorizan en circunstancias excepcionales, siempre condicionadas por la actividad litúrgica.
Aunque pueden celebrarse bodas en otros momentos del año de forma puntual, la temporada habitual se extiende de abril a octubre. Es en ese periodo cuando se concentra prácticamente toda la actividad, especialmente en mayo, junio, julio y agosto, meses que acumulan la mayoría de las celebraciones. La combinación de mejor climatología y mayor disponibilidad de invitados convierte esas fechas en las más solicitadas, reduciendo aún más los huecos libres.
Un coste que ronda los 500 euros
El importe para celebrar la ceremonia se sitúa en torno a los 500 euros. Esta cantidad responde, entre otros aspectos, a que durante el acto la catedral se cierra completamente al público, garantizando un marco exclusivo para los contrayentes y sus invitados. La singularidad del espacio y la interrupción temporal de las visitas habituales forman parte de ese coste, que se mantiene estable pese al elevado número de solicitudes.
Vínculo con León y peso emocional
La mayoría de las parejas que optan por este enclave mantienen una conexión directa con la ciudad o la provincia. Predominan residentes y leoneses que viven fuera -muchos de ellos en el extranjero- y que regresan para celebrar aquí su enlace. Para ellos, el templo no es solo un escenario monumental, sino un lugar ligado a su identidad y a su memoria familiar.
En menor medida, también se registran casos de personas sin arraigo previo que, tras visitar la catedral y quedar impresionadas por su belleza, deciden elegirla como marco de su boda. No obstante, estos perfiles son minoritarios frente al marcado componente emocional que caracteriza a la mayoría de las celebraciones.
Con el calendario completo para 2026 y las primeras fechas de 2027 ya en movimiento, casarse en la Catedral de León exige hoy anticipación y organización. Un reflejo de que el deseo de celebrar el matrimonio en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad continúa creciendo año tras año.