"Me gustaría producir alguna de mis canciones para que la puedan oír mi familia y amigos"
La historia de Sergio Matilla, "apellido orgullosamente heredado de la Ribera del Órbigo", no sería lo mismo sin una ciudad a algo más de 2.000 kilómetros de León. Por azares de una beca del Fgulem, este biólogo llegó a Praga para realizar unas prácticas profesionales tras la mala experiencia de aportar al gremio del teleoperador durante un tiempo tras terminar sus estudios durante la pandemia. La temporada en la capital de República Checa fue crucial para que Sergio, criado entre Trobajo, La Ercina y Santibáñez de Valdeiglesias, abriera su mente "tanto a nivel profesional como personal".
"En los meses que allí pasé, me conocí más en profundidad, visité multitud de lugares indescriptibles y logré reconciliarme con la biología y el trabajo en el laboratorio, que creía imposible tras la cuarentena", explica antes de señalar que durante su trabajo lograron un gran hito como descubrir una nueva especie de serpiente: "la Psammophis cornusafricae", concretamente.
Sergio, que hoy sigue cultivando su pasión por los laboratorios como analista de Control de Calidad en el área de Bioquímica y Bioensayo en una de las grandes empresas farma del Parque Tecnológico, siempre recuerda con especial cariño aquella época dorada en Praga de la que se siente especialmente orgullos de haberse aventurado. "Me fui solo, saliendo de mi zona de confort, sin tener alojamiento ni conocer a nadie, con la barrera del idioma incluida, pero hice amigos, viajé y trabajé con un alto rendimiento en los laboratorios del Museo Nacional de Chequia", resume.
Las canciones
Perfectamente instalado en León, Sergio disfruta de otras aficiones como la música. "Amo la música en todas sus facetas, desde escucharla y hacerla, hasta entenderla. Me gusta mucho conocer la teoría musical que hay detrás de cómo una melodía nos puede hacer sentir de determinada manera o por qué son más comunes unos acordes que otros". "Llevo desde los once años acompañando con villancicos, junto con un coro y guitarras, a los Reyes Magos en el Hospital de León, iniciativa que espero que continúe muchos años", añade Sergio antes de reconocer que, bajo la inspiración de su padre, ha compuesto algunas canciones, "la mayoría de las cuales no han salido de mi habitación y mis audios de wasap, aunque tengo una cuenta en la que he subido alguna de ellas (@smatillaf)".
Como parte de esa pasión por la música "en todas sus facetas", es sueño de Sergio Matilla es "producir al menos alguna de mis canciones". "Simplemente para que las puedan oír mis amigos y mi familia", dice.
Guarda tiempo para más aficiones. La última, el yoga: "Voy a clases con Claudia Tubilla, con quien también he organizado meditaciones guiadas con música en directo y dos encuentros poético-musicales en verano, en las Bodegas Vitalis, que seguramente repetiremos este año". Aunque algo que no falta en su día a día son las salidas a la naturaleza ni el encuentro con los amigos. "Me encanta hacer rutas. El Camino de Santiago y Collado Jermoso son las más espectaculares que he hecho; pero también disfruto cocinando, pasando tiempo con los míos y tomando un vermut con una tapina un domingo antes de comer".
"También llevo tiempo yendo a terapia y quiero aprovechar esta oportunidad para recalcar la importancia de la salud mental en todos los ámbitos, y no solamente porque mi pareja sea psicóloga (@psilvicologa_). Tengo un podcast, Charla con Samilla en Spotify, en el que tratamos multitud de temas variados con la simple intención de pasar un buen rato y hacérselo pasar a los que nos escuchan", comenta para acabar.
León y la tranquilidad
Sergio es, como buen leonés, gran embajador de su tierra y no duda en destacar la "tranquilidad" de la vida en la ciudad. "Lo mejor es saber que es un lugar seguro y que cualquiera, sea de aquí o no, se puede sentir en casa", asegura "También sus calles empedradas, su gastronomía y el hecho de que puedas tomarte unas cañas en La Virgen del Camino y a menos de una hora tengas una de las mejores orografías del país, con zonas como Riaño, las Hoces de Vegacervera, El Bierzo o los Picos de Europa. Además, noto que en los últimos años se ha reivindicado positivamente la significancia de esta provincia, dando a entender a los foráneos que León es algo más que la cecina y Las Médulas que, por supuesto, también", explica.
En la ruta que Sergio siempre recomienda no falta la Pluchra Leonina "y de camino a las demás paradas obligatorias de nuestra ciudad (San Isidoro, la Plaza del Grano, San Marcos o incluso la Candamia), parase a tomar un D.O. León y una ración de mollejas en el Besugo o un cazolina de morcilla y un butano en el Gaucho. Después, le diría que se enamorase de Riaño, la Maragatería, la Ribera del Porma, el Faedo de Ciñera, el Valle del Silencio, Picos de Europa...".
"Quizás a nuestra provincia le falta más determinación y una apuesta, mayor si cabe, por el avance tecnológico en los distintos sectores, más allá de la industria farmacéutica; y promoción", comenta Sergio antes de reivindicar lo bueno de la tierra: "Los leoneses debemos creernos todo lo que aquí tenemos y hacemos, debemos ser conscientes de la gran agenda cultural que poseemos, estar orgullosos de nuestro Reino de León y llevar nuestra bandera allá donde vayamos", apostilla.