Addoor Sticky
365 leoneses | Malena M. Nacarino, audiovisual

"Quiero hacer cine en León, aquí hay muchas historias increíbles que contar y que descubrir"

La joven leonesa con raíces extremeñas Malena M. Nacario.
La joven estudiante de audiovisual ya ha ganado premios en festivales como el Eurodesk por sus producciones y junto a dos compañeros sueña con consolidar una productora con base en la ciudad

En una sociedad cada vez más audiovisual es normal que los jóvenes se sientan atraídos por un mundo rebosante de creatividad que es presente y que, sobre todo, apunta a tener mucho futuro. En León la industria no es demasiado abundante pero talento hay de sobra y buscan el apoyo necesario para consolidar apuestas emergentes que quieren hacer de la ciudad y la provincia su particular plató.

Malena M. Nacarino es una de esas jóvenes entusiastas. Nació en Extremadura pero "muy pequeñita" se instaló en Onzonilla, de donde es original su padre, y hoy se forma para lograr su sueño: montar una productora en León para sacar a la luz historias que marquen y, de paso, muestren la ciudad al mundo. 

Piloto de caza o psicóloga

Malena realizó sus estudios en el Lope de Vega y el Antonio García Bellido de Armunia y fue entonces cuando su cabeza comenzó a pensar en el futuro inmediato. "Estaba empezando el Bachillerato y no sabía qué hacer, yo quería ser piloto de caza", explica la joven. La pasión por el aire le llegó en una visita escolar a un evento en el Palacio de Exposiciones donde diversas empresas mostraban sus bondades en busca de captar talento.

Malena se interesó "pero me acababan de poner gafas y me dijeron que así era difícil, que necesitaba una fisonomía perfecta para ser piloto... así que me chafaron el sueño y busqué otras alternativas". Malena tornó entonces hacia las Humanidades atraída por un ámbito como la psicología, pero lo descartó al entender que, una persona "sensible" como ella, "seguramente me iba a ver muy afectada por todo lo que me contaran". 

El sector audiovisual

El tercer camino, el definitivo, apareció casi sin buscarlo. "De pequeña me encantaba estar delante de las cámaras y hacer el bobo con mi hermana mayor, que estudiaba Comunicación Audiovisual en el María Auxiliadora, así que me metí yo también a probar a ver qué tal porque tenemos una personalidad parecida y nos pega bastante ese mundo".

Así fue como Malena comenzó a rodearse de cables, cámaras, luces y micrófonos. "Desde el principio me empezó a llamar la atención la combinación de lo audiovisual con la música, y ese fue un poco el comienzo", señala quien actualmente realiza sus segundas prácticas junto al equipo del Festival Monoloco, uno de los mayores de todo el país en lo que a música urbana se refiere y con sello puramente leonés.

Los primeros pasos

Pero la pulsión audiovisual de Malena le llevó a hacer sus propios proyectos comenzando, como es lógico, por algunos cortometrajes llenos de bisoñez pero que marcaban ya mucha personalidad y, sobre todo, ambición. "Hice un primer corto en la escuela que presenté a un festival de cine sobre violencia de género. Lo grabamos en un día, lo editamos en otro y nos preseleccionaron para la final, aunque no ganamos nada", recuerda.

El premio fue lo de menos, lo importante fue que "la experiencia me empezó a gustar bastante". Así que no tardó en llegar un segundo proyecto, que viajó hasta Salamanca, y un tercero, titulado 'Silencio en estéreo' entorno a la salud mental, que pasó la primera ronda del Festival de Cine de Astorga y acabó siendo premiado en el Eurodesk de León capital. Todo un espaldarazo para la incipiente carrera de esta inquieta leonesa de raíces extremeñas.

Malena Nic-Nac recibiendo el premio en el Festival de cortos Eurodesk por 'Silencio en Estéreo'

La historia de Anatoly Moskvin

En la actualidad, Malena combina sus clases en las aulas salesianas con sus prácticas en el Monoloco y prepara también un nuevo corto que se convertirá en su Proyecto de Fin de Grado, una historia a modo de thriller psicológico que recupera la historia real de Anatoly Moskvin, un reputado historiador y lingüista ruso, que saltó a la fama mundial en 2011 cuando se descubrió que desenterró y momificó los cuerpos de 29 niñas y jóvenes, a quienes convertía en muñecas de tamaño real dentro de su apartamento. 

Una productora en León

Pero Malena Nic-Nac, su nombre artístico, piensa ya en el futuro y ya ha puesto los cimientos, junto a Óscar y Gabriel, dos compañeros de clase, para hacer de su pasión por lo audiovisual una forma de vida. "Ahora estamos haciendo cortos casi como hobby, pero queremos consolidar la productora y quedarnos en León", explica. "Nos gustaría hacer cine desde aquí, desde León, y que la gente de León se diera cuenta que hay muchísimas historias increíbles que se pueden contar y mucho arte que nos se está explotando lo suficiente". "Vamos a intentar establecernos aquí y demostrar que León no está estancada y que tiene mucho potencial". 

Malena y sus socios tienen claro lo que quieren y cada día piensan y buscan "historias tirando a fantasía o paranormal, como lo del topo de la Catedral y otras menos conocidas", así como la mejor manera de convertirlas en productos audiovisuales atractivos para el gran público. "Cada día aparecen ideas en las redes sociales", asegura, "a pesar de no estar en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, estamos convencidos de que en León hay muchas historias para contar".