Addoor Sticky

Más de dos cosas tiene Boñar

f4a455a3-a3cd-48c3-8c9b-af64734b3059_AnyMaking
La villa de Boñar es famosa por muchas cosas, aunque no podemos evitar pensar en la jota que destaca el maragato en la torre, y en la plaza el Negrillón...

La villa de Boñar es famosa por muchas cosas, aunque no podemos evitar pensar en la jota que destaca el maragato en la torre, y en la plaza el Negrillón. El primero, que ya tiene cien años, descansa en una vitrina para poder conservarse mejor tras las inclemencias del tiempo a las que durante décadas ha estado expuesto en lo alto del campanario. El segundo, por desgracia, no tuvo tanta suerte. Un olmo centenario, que tras más de 400 años presidiendo la plaza del pueblo, enfermó en la década de los 80 del siglo pasado, quedando seco e inerte. Hasta el 5 de enero de 2016, cuando ese robusto tronco cayó, dejando una plaza huérfana, y encogiendo el corazón de todos los boñarenses. Mi generación no conoció el esplendor del negrillón, y lo que recordará la siguiente generación es una escultura metálica en el mismo lugar donde durante siglos creció el emblema de Boñar.

Es difícil igualar al maragato y el Negrillón, pero si de algo puede presumir un boñarense es de la riqueza natural y patrimonial del municipio. Buena prueba de ello es la conocida frase “Boñar, donde más corre el agua”, que hace referencia a la abundancia de este preciado recurso natural en la Villa. Tal es así, que las aguas del manantial de Las Caldas han sido declaradas como aguas termales por la Junta de Castilla y León, reconociendo sus propiedades naturales. Pero este hecho no ha sorprendido a nadie, pues precisamente la calidad de estas aguas fueron la principal razón por la que hace algo más de un siglo se llevase a cabo la construcción de un balneario justo en esta zona, que acabó siendo referente para la sociedad leonesa y española.

Pero no solo podemos presumir de construcciones, pues el municipio de Boñar goza de un patrimonio natural que, junto al resto de la montaña leonesa, tiene uno de los reconocimientos internacionales más importantes del mundo

Además, este edificio abandonado que aún sigue en pie, se ubica a escasos metros de otra joya boñarense, el Puente de San Pedro, o Puente Viejo, que permite cruzar de una orilla a otra del río Porma. Conocido también popularmente como “puente romano”, lo cierto es que la construcción que se conserva es de origen medieval (que pudo haberse realizado sobre los restos de un puente romano), aunque el puente sufrió algunas reformas durante los siglos XVII y XVIII. Actualmente la mayoría de boñarenses siguen defendiendo que se lleven a cabo los estudios e informes pertinentes para poder declarar al puente Bien de Interés Cultural.

Pero no solo podemos presumir de construcciones, pues el municipio de Boñar goza de un patrimonio natural que, junto al resto de la montaña leonesa, tiene uno de los reconocimientos internacionales más importantes del mundo. Hablo, cómo no, de la declaración de las Montañas de León como SIPAM (Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial), una distinción que fue concedida por la ONU en el año 2022 y de la que deberíamos presumir más a menudo. La diversidad del suelo natural para distintos usos como el ganadero o agrario, la silvicultura, la inmensa biodiversidad de nuestra flora y fauna, y la gestión rural y sostenible de nuestros montes, han convertido a estos 10.000 kilómetros cuadrados de montes leoneses en el tercer SIPAM más grande del mundo. También hay que destacar que dentro de este enclave se encuentran las 7 reservas de la biosfera de la provincia de León, siendo el territorio con mayor concentración de reservas de la biosfera de todo el mundo.

El horreo de Las Bodas, que data del siglo XVII es el más antiguo conservado en madera, no solo de León, si no de toda España.

Hace justo dos semanas el Gobierno de España anunciaba la declaración de todos los hórreos del norte de la Península Ibérica como Patrimonio Cultural Inmaterial, una noticia que tuvo gran acogida en Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra y, cómo no, León. Aunque el BOE menciona a todos estos territorios en su anuncio, lo cierto es que, por desgracia, hemos visto cómo muchos medios que se hacían eco de la noticia obviaban a León, que casualmente es el único de estos territorios que carece de Comunidad Autónoma propia. Sin embargo, nuestra provincia cuenta con más de 300 de estas construcciones centenarias, y, ¿sabéis dónde se encuentra la más antigua? Exacto, en el municipio de Boñar, concretamente en la localidad de Las Bodas. El horreo de Las Bodas, que data del siglo XVII es el más antiguo conservado en madera, no solo de León, si no de toda España. Esta pequeña construcción de 400 años, no fue declarada Bien de Interés Cultural hasta el año 2020, y actualmente es propiedad de la Diputación de León.

Al de Las Bodas hay que sumarle también los hórreos de Valdehuesa, Vozmediano y Felechas, siendo esta última localidad una de las que más hórreos conserva de la provincia, concretamente cuatro, aunque tuvo más que desaparecieron con el tiempo. Y es que, si bien me enorgullece presumir de todo lo bueno que tiene Boñar, no puedo evitar escribir sobre un problema que precisamente perjudica a la mayoría de estas localidades. Valdehuesa, junto con Orones y Rucayo, tienen algo de lo que el resto de localidades del municipio carece, Junta Vecinal. Una anomalía cuyo agravio comparativo se ha ido agrandando durante décadas.

Un problema que ha generado la pérdida de decenas de miles de euros para aquellos pueblos boñarenses que, al no tener esta personalidad jurídica, se quedan fuera del reparto presupuestario que la Diputación destina habitualmente a estas entidades

En los años 60 se suprimió la personalidad jurídica de las entidades locales menores de Boñar, una decisión injusta y desproporcionada en una época en la que la democracia brillaba por su ausencia. Al desaparecer el municipio de Vegamián bajo las aguas del actual embalse del Porma, los pueblos que se libraron del agua se anexaron al ayuntamiento de Boñar, conservando sus Juntas Vecinales. Y es que no se concibe que un mismo municipio tenga localidades con y sin Junta Vecinal al mismo tiempo. Un problema que ha generado la pérdida de decenas de miles de euros para aquellos pueblos boñarenses que, al no tener esta personalidad jurídica, se quedan fuera del reparto presupuestario que la Diputación destina habitualmente a estas entidades. La lucha por la restitución de estas Juntas Vecinales sigue en pie, mientras la mayoría de partidos políticos con representación parlamentaria miran para otro lado.

En definitiva, son muchas las cosas que tiene Boñar y de las que puede presumir abiertamente, y eso que me he dejado en el tintero otras cuántas (no me he olvidado de los nicanores o del valor histórico y patrimonial de mi querido Colle). Pero esta Villa también sufre las consecuencias de un bloqueo que a día de hoy sigue perjudicando a nuestros pueblos, que sufren una situación alarmante de despoblación y abandono institucional. Proteger nuestro territorio también pasa por exigir a nuestros representantes voluntad política. Hemos salido a la calle contra la mina de Oville, en defensa del tren de la FEVE, o para exigir la restitución de las Juntas Vecinales. Y debemos seguir haciéndolo, porque Boñar tiene más de dos cosas, muchas más, y todas ellas merecen ser conservadas y protegidas.