Morir trabajando
El pasado jueves 11 de junio se presentó en el Congreso de los Diputados una enmienda, a petición de Podemos e impulsada por la asociación de jubilados ASJUBI40, que exigía dejar de penalizar a quienes no alcanzan la edad mínima de jubilación pero ya han cotizado 40 años. La enmienda fue rechazada con los votos en contra del PSOE y el PP, la abstención de VOX, y los votos a favor del resto de partidos de izquierdas y derechas.
Para poneros en contexto, actualmente para jubilarse a los 65 años sin recortes se exige haber cotizado al menos 38 años y 3 meses. Cualquier trabajador que cumpla ese exigente requisito, pero decida o se vea obligado a jubilarse antes de los 65 años sufrirá una reducción en la cuantía de su pensión, una penalización que yo personalmente considero injusta.
40 años de trabajo
Para algunas personas haber contribuido durante 40 años de trabajo es insuficiente para poder disfrutar de una jubilación digna, independientemente de la edad que tengas. Mucha gente de la generación de mis padres lleva trabajando prácticamente desde que tiene la mayoría de edad (algunos incluso antes). Y ahora esos dos grandes partidos, a los que habitualmente se les llena la boca diciendo que defienden sus derechos, les dan la espalda una vez más.
Por si fuera poco, en noviembre de 2025 se realizó una votación simbólica de esta misma medida. Es decir, esa votación no era vinculante y su resultado no era decisivo. En aquella ocasión no hubo votos en contra, el PP se abstuvo y el PSOE votó a favor. Pero a estas alturas a pocos sorprende la hipocresía del bipartidismo para con los jubilados, ya que cuando se trata de mejorar la vida de nuestros mayores estos dos grandes partidos, que siempre andan a la gresca, se acaban poniendo de acuerdo, y rara vez para bien.
Entre el 2010 y 2011, al final de la segunda legislatura de Zapatero, el PSOE llevó a cabo dos reformas importantes; la congelación de las pensiones, y el incremento progresivo de la edad de jubilación hasta los 67 años. El PP criticó en ese momento estas medidas, pero con la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa no solo mantuvieron ambas reformas, si no que además en el año 2013 desvincularon la subida de las pensiones al IPC, y estas se incrementarían un mísero 0,25% anual. Todas estas medidas, igual que el voto en contra de la semana pasada, están respaldadas por el argumento de la sostenibilidad del sistema. Pero tampoco hacen nada por mejorarlo.
Palos en las ruedas
Si tan preocupados están por la sostenibilidad de las pensiones, ¿por qué siguen poniendo trabas continuamente a la entrada de los jóvenes al mercado laboral? ¿Por qué sigue existiendo una base de cotización máxima para quienes ganan más de 5.101,20€ mensuales? ¿Por qué no pactan una reforma laboral para que la Inspección de Trabajo tenga más medios y garantías luchando contra la explotación laboral? Es mucho más fácil poner palos en las ruedas de quienes llevan toda una vida trabajando. Me gustaría que todos esos diputados y diputadas, que acaban saltando a puestos de dirección de empresas privadas cuando pierden el escaño, mirasen a los ojos a un albañil, una agricultora o una gerocultora y les dijesen a la cara que 40 años doblando el lomo no son suficientes.
No contentos con la crispación política, hay varios medios de comunicación que aprovechan la oportunidad para intentar rivalizar entre generaciones, haciendo creer a los jóvenes que si nuestra situación es precaria se debe, entre otras cosas, a la subida de las pensiones. Porque hablar de especulación inmobiliaria y abuso empresarial no queda tan bonito, es mejor poner el foco en que la clase obrera discuta entre sí mientras los oligarcas se frotan las manos. Que los sueldos sigan estancados y no suban también perjudica a las pensiones, y por supuesto al día a día de millones de personas que cada vez tienen más dificultades para llegar a fin de mes.
El bipartidismo y la CEOE
Yo hace tiempo que asumí que probablemente no alcance jamás a ver la jubilación tal como se conoce actualmente, pero lo que no vamos a permitir es que la gente siga dejando su salud por el camino. Para mi tampoco es sostenible que empresas que un día fueron públicas estén cada año aumentando sus beneficios multimillonarios mientras que, en proporción acaban pagando por sus beneficios un porcentaje de impuestos mucho menor que el de cualquier autónomo de este país. Aunque no es novedad que el bipartidismo clásico siempre ha inclinado su balanza hacia la CEOE.
En definitiva, puedo entender según qué argumentos a la hora de no tirar la casa por la ventana, pero me cansa ya tanta hipocresía sobre la defensa de los derechos sociales de quienes sostienen la economía y el día a día de este país. Merecemos una clase obrera digna, libre de precariedad, y con la salud y el bienestar garantizados.