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¿Toca rezar por nuestros montes un año después?

Al poco de que fuera noticia el proyecto del Gobierno de construir una nueva central hidroeléctrica reversible llamada Valdepiélago en el Valle del río Curueño...

Al poco de que fuera noticia el proyecto del Gobierno de construir una nueva central hidroeléctrica reversible llamada Valdepiélago en el Valle del río Curueño, se produjo en el Pico Muela, en las proximidades de la citada localidad de la Montaña Central de León, un incendio forestal, originado al parecer por un rayo durante la tormenta que nos sorprendió muy cerca del lugar en la madrugada del pasado lunes.
 
Quienes conocemos y disfrutamos de ese valle, al que Julio Llamazares prestó relevancia literaria a pie de ruta (El río del olvido), sentimos preocupación -creo que justificada- tanto ante la posibilidad de que esa central eléctrica vaya adelante como ante el riesgo de incendios que amenaza cada verano la montaña leonesa en general y el Valle del Curueño en particular, especialmente sugestivo por sus especies protegidas, sus hoces calizas y la espesura de sus magníficos bosques de ribera.
 
Como las lluvias han sido abundantes esta primavera y las olas de calor han dejado de ser olas para convertirse en algo habitual y cada vez más frecuente durante la canícula (ya se ha notado un calor excesivo este año en mayo), es de temer que los riesgos de incendio de nuestro patrimonio natural (con la colaboración frecuente de los tipos desalmados de siempre) puedan ser lo mismos que hace un año, cuando dos provincias leonesas, sobre todo, Zamora y León registraron otra vez (en el caso de Zamora) los peores incendios de su historia. 

Si entonces se gestionó mal la prevención y el auxilio a las zonas arrasadas, con tres víctimas mortales entre los agentes y operarios forestales, la falta de medidas tomadas por el anterior y el nuevo y reciente gobierno de Castilla y León (con Vox incorporado al mismo), nos hace temer que pueda repetirse lo ocurrido en 2025. 

Otra vez se volverían a redactar los mismos titulares alarmistas en los periódicos y telediarios, quizá con nuevas pérdidas de vidas humanas, porque el que debería ser uno de los asuntos que, junto a la sanidad en el ámbito rural -con las consultas telefónicas cada vez más espaciadas-, más atención preventiva debería merecer por parte del ejecutivo del presidente Mañueco, se tradujo en un cambio de consejería en el nuevo gobierno para el titular de Medio Ambiente que tan nefasto papel tuvo en los años anteriores, con las mayores superficies quemadas en la historia de la comunidad. 

La ciudadanía de esta comunidad unitariamente forzada y que preferentemente votó al partido gobernante en la anterior legislatura, podría tal vez mal-consolarse observando que un gobierno como el de Extremadura, formado también por el partido Popular y Vox, sextuplicó el presupuesto dedicado al espectáculo y tortura de un toro, pasando de 30.000 a 180.000 euros. 

Aquí al menos no se ha llegado de momento a eso -espérate a ver-, pero sí a que varios sindicatos sigan alertando de que la disponibilidad de medios para combatir el riesgo de incendios sigue siendo insuficiente, algo que con el precedente del año pasado debería indignar. Con esa insuficiencia, y más temprano que nunca, ya tenemos fuego en nuestros montes.