La fe es un gran invento
Hablar sobre religión y espiritualidad es, a día de hoy, algo muy recurrente entre la población más joven. La generación Z es la primera en experimentar este singular crecimiento del interés por temas religiosos. Según un estudio de la Fundación Pluralismo y Convivencia, organismo vinculado al Ministerio de Presidencia, los jóvenes de 18 a 24 años son el extracto de población que en menor porcentaje se considera católico, pero los que más creen en algún tipo de realidad espiritual o fuerza vital. La influencia de sus referentes culturales juega un papel muy importante en esta deriva mística. La Gata de Schrödinger, proyecto personal de Rocío Vidal, nos habla en su último reportaje sobre el papel de los influencers y artistas en esta evolución. Los Llados, Rosalía y compañía ofrecen a nuestros vástagos una manera más de distinguirse de sus mayores, a los cuales estos temas les importan cada día menos. La juventud encuentra un lugar de pertenencia alejado de sus progenitores y estos profesionales del ocio hacen su negocio, así que todos ganan. Por lo general, lo conspiranoico suele acompañar a lo místico y oculto, y esto es más problemático. En esta sociedad, nos creemos todo lo que nos dice cualquiera si encaja en lo que queremos oír.