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Óscar

He estado estos primeros días de verano leyendo con atención la publicación que ya os conté que adquirí el Día del Libro titulada "Cuentos completos" de Oscar Wilde, de la editorial Valdemar. En esas páginas hay un buen montón de relatos muy originales, en los que acostumbra a dar voz a los animales y que giran en torno a la burguesía y la realeza: diplomáticos, reyes, príncipes o princesas, entre otros, protagonizan estas historias. Lo que verdaderamente me ha hecho pensar es el trasfondo de esos cuentos donde sus personajes, por lo general, se acaban dando cuenta de sus privilegios y de la gran desigualdad de la sociedad victoriana de la que forman parte, terminando por cambiar su forma de actuar e intentando ser más justos con los menos afortunados. Esto, teniendo en cuenta que el propio autor era miembro de esa burguesía, no tiene comparación hoy en día. Es muy extraño en estos días encontrar a miembros de una supuesta burguesía española empatizando con los desafortunados a los que, además, casi siempre explotan en beneficio propio. Se dice que se está acabando con la lucha de clases al haber introducido en nuestras vidas la clase media en sustitución de la clase trabajadora, y es así en ese caso, pero las clases privilegiadas siempre han tenido muy clara su condición y nunca van a renunciar a ella. El «fachapobre» no suele darse en sentido contrario.