Addoor Sticky

Alfonso, "el hipotenuso"

A pesar de este mayo lluvioso, sucesor de un abril parecido, aunque de más fama, llevo unos días de muy buen humor...

A pesar de este mayo lluvioso, sucesor de un abril parecido, aunque de más fama, llevo unos días de muy buen humor. Y no me lo explico, que, mirando al exterior, no puede uno por menos de sobrecogerse ante el bárbaro sionismo genocida que no cesa, a pesar de los simulacros de alto el fuego y demás estrategias buscando oxígeno y rearme. Y aun cuando las armas callan, excavadoras y “bulldozers” siguen trabajando en allanar el camino a la expansión de algo que ya no creo que sea el Estado de Israel, sino un ente expansionista, “El Gran Canaán”, al que difícilmente le vamos a “poner los mojones”. En esta crisis absurda observo con bastante temor la indiferencia europea y a los turcos, expectantes, como con ganas de que pase algo más para intervenir. Asusta la sola posibilidad del empleo de armamento atómico táctico por parte del sionismo.

los que me provocan general destornillamiento son los representantes del Partido Popular, despistados y algo temerosos por su situación de clara precariedad en manos de esos otros de los que no me puedo reír nunca

Pues a pesar de eso, el humor. Y es que a veces le dan a uno motivos más que sobrados para un auténtico regocijo. Las más veces es casi humor negro, porque la causa suele ser la salida de pata de banco y el comportamiento absurdo o difícilmente explicable de nuestros políticos. Y en esto reconozco que los que me provocan general destornillamiento son los representantes del Partido Popular, despistados y algo temerosos por su situación de clara precariedad en manos de esos otros de los que no me puedo reír nunca, tal es el peligro para el orden democrático que representan.

A los “díriges” del PP los podríamos llamar “los levaduras”, porque cada vez que hablan, sube el pan. Pero sube, sube, y se llena de aire y hasta de vacío grandilocuente, dentro de ese horno que es la política española, cuyo termostato, al menos en el ala derecha, maneja el atajo de oportunistas del contubernio de Abascal. Ver cómo quieren la ínclita Ester Muñoz, desde su enciclopédica ignorancia, y el deslenguado Tellado ponerse a la altura del discurso fascistoide a ver si cae algún voto, si no fuera porque les temo en labores de gobierno próximo, sería para despertarme infinita ternura por su incapacidad y desmemoria. 

Aquí les hago un aparte y les cuento que voy a empezar a usar esta notación para hacer ver bien a las claras que esto que tenemos ni es comunidad, que no llega ni a apaño, y que León va por delante

En esta ocasión le ha tocado a este presidente de la “descomunidad” de León y Castilla. Aquí les hago un aparte y les cuento que voy a empezar a usar esta notación para hacer ver bien a las claras que esto que tenemos ni es comunidad, que no llega ni a apaño, y que León va por delante, siquiera como respeto a su mayor antigüedad. No creo que esto les importe a los castellanos de bien, que son gente formada y educada.

Precisamente de esto de la formación y de Mañueco es de lo que les quería hablar, porque me ha hecho reír con ganas ante el despropósito del ínclito Alfonso. Y les pongo en antecedentes, que la cosa tiene su miga.

Preguntado el interfecto por su opinión sobre el caso de concejales de su partido que habían votado a favor de las mociones autonomistas en la provincia de León, se despacha con un juicio de valor bastante temerario sobre los mismos y, cuando menos, insultante. Resulta que los concejales populares de los pueblos de León no están al corriente de lo que significa la autonomía, ocupados como están, en su rusticidad, en ponerse la boina a rosca y calzarse las madreñas para ir en pos de capilotes y ubres bovinas, o caprinas. Gente ocupada en esas labores del día a día, repasando sebes comunales y podando chupones en chopera, engrasando los ejes de la carreta, no sea les llamen “abandonaos”, y yendo con el cántaro a la fuente y volviendo jubilosos cantando una “toná”.

Si me sacudo un poco el serrín del que sin querer me he llenado en esa extraña excursión, la verdad es que vino a decir que los concejales de las ciudades están más informados que los de los pueblos

Bueno, reconozco que me he puesto un poco estupendo al intentar meterme en los pensamientos íntimos de Mañueco. Si me sacudo un poco el serrín del que sin querer me he llenado en esa extraña excursión, la verdad es que vino a decir que los concejales de las ciudades están más informados que los de los pueblos, que tienen que ocuparse de labores más cercanas a lo práctico y no tienen tiempo de altura de miras ni especulación académica. Pues muy bien, Alfonso. Si tal es así, también será porque al partido no le da la gana de que esa información les llegue, de modo que hay un claro responsable en ese nivel de ignorancia y no es otro que el propio partido. Y ya.

Las cifras del oeste, provincias del antiguo reino, son como para echarse a llorar

Porque también le digo al presidente que, probablemente, esos concejales que han votado a favor de las mociones autonomistas lo han hecho en buena medida por el hartazgo que provoca el gobierno popular y su política para con el territorio leonés. Se le llena la boca al gobierno de la “descomunidad” con eso de que somos una “comunidad de éxito”, cuando las cifras del oeste, provincias del antiguo reino, son como para echarse a llorar. Razones sobradas para querer largarnos de este aborto las contamos por activa y pasiva los que mantenemos el discurso. No me voy a repetir. Pero a veces me chocan las pocas razones aducidas por esta falsa autonomía para que permanezcamos en ella, más allá del grado de bronceado de las gónadas de los que nos gobiernan. 

No he entendido muy bien el cabreo del leonesismo por este juicio chorra de Mañueco, que, a fin de cuentas, ha venido a llamar catetos a sus propios conmilitones, que para ellos tienen, dentro de un partido que los discrimina por su extracción social y procedencia. Bien está defenderlos, pero en el pecado de la militancia llevan la penitencia. Si están en un partido que no entiende nuestra autonomía como principio de la solución de nuestros males, que obren en consecuencia. También les digo que ser autonomista para que te acabe gobernando el Partido Popular es un proyecto de futuro al que no me pienso subir.

Y ahora un poco de geometría y etimología, no digan que no les aprovecha la lectura. Siempre me pareció que la hipotenusa de un triángulo rectángulo, con permiso de Pitágoras, era una cosa como estirada y distante de quien le daba carta de naturaleza, los catetos. Tan estirada, que lo lleva en el nombre, que, de hecho, significa algo así como “estirada por debajo”, (“hypo”, debajo; “teino”, tirado). La cosa va más allá porque proviene del uso que de una cuerda se hacía para medir terrenos triangulando su superficie… hurguen, si lo desean, en el caso.

Que yo voy a otro, y ya termino. No hay hipotenusa sin catetos, no hay Mañueco sin concejales ni bases que se sientan insultadas… pues eso, a aplicarse.