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Ha caído Orbán. Hay que felicitarse, aunque sea "la puntita solo"...

Ha caído Orbán. Hay que felicitarse, aunque sea “la puntita solo”. El tal Magyar, vencedor de los comicios, es representante del Partido Respeto y Libertad, de derecha extrema y con un componente ideológico bastante xenófobo, aunque más europeísta. Pero concibe Europa como un muro y no como un entorno integrador. El recambio hacia un partido más de izquierda en estas elecciones era ciencia ficción: incluso muchos de ellos decidieron no presentar candidatura, tal es el descrédito de esas opciones en un país que viene del antiguo bloque comunista y que, tras la caída del Muro de Berlín y lo que de esperanza suponía, sufrió sucesivos gobiernos bastante corruptos y desastrosos. Campo abonado para esa derechona dictatorial y nacionalista que ha representado Orbán, servidor a la postre de los intereses de Putin y Trump. Difíciles equilibrios en un país donde la transición todavía está fresca en la memoria de la mayoría de la población.

Si me dan a elegir, desde luego, me quedo sin ninguno desde este humanismo un tanto ácrata que me adorna

Al menos en Hungría las elecciones las han perdido los que ven con buenos ojos el auge de dictaduras y el fascismo rampante, los integrantes de “Patriotas por Europa”, ese grupo encabezado por ególatras oportunistas y “vendepatrias” que, tras siglas investidas de inflamación nacionalista, solamente buscan la negación del sistema y la venta al mejor postor de los intereses nacionales, me da lo mismo a Putin, a Trump o al mismo Netanyahu. Pero fuera de ese grupo tampoco hay mucha sombra, que de Meloni, de Le Pen o hasta del propio Magyar no podemos esperar más que un permanente equilibrio entre neoliberalismo salvaje y fascismo. Si me dan a elegir, desde luego, me quedo sin ninguno desde este humanismo un tanto ácrata que me adorna.

A esto del blanqueo de este conocido especulador inmobiliario están contribuyendo hasta profesionales de medios teóricamente poco afines, en una tendencia que parece seguir el esquema húngaro

Creo que no debemos juzgar muy duramente a los húngaros, forzados entre lo fatal y lo malo, que ya he oído paralelismos en esta prensa nuestra, que ponen en comparación a Orbán con Abascal (Por cierto, Santiago, que se te ha acabado la bicoca financiera del húngaro, denunciada hasta por el recién elegido Magyar). Que resulta que ahora es como que, tras dieciséis años de soportar al dictadorzuelo que suponemos sería el líder de Vox, escogemos al “moderado” Espinosa de los Monteros, últimamente muy blanqueado y del que sospecho maniobra para desbancar o crear alternativa contra su antiguo patrón. A esto del blanqueo de este conocido especulador inmobiliario están contribuyendo hasta profesionales de medios teóricamente poco afines, en una tendencia que parece seguir el esquema húngaro: conformarnos con el mal menor en ausencia de una clara opción viable, cuando cada vez más desnortados aparecen los figurantes del partido popular. Al desorientado Feijóo le secunda brillantísimamente esa Ester Muñoz, burlándose del Ejército Español y del Derecho Internacional. No sé que será lo próximo, aunque el otro día le oí a Jabois una “boutade”, que podría ser bastante verosímil: lo próximo de Muñoz será sonarse los mocos con la enseña nacional. Qué pena, que será porque ahora la podía hacer un poco suya la izquierda española por aquello del orgullo del “no a la guerra”.

Parece que el “establishment” neoliberal, ése que tanto se queja de que vivimos en una auténtica dictadura bolivariana y caciquil comandada por un Sánchez entregado a no se sabe qué intereses de nacionalistas y terroristas sin arrepentir, empieza a exhibir otras apuestas en la figura de Espinosa de los Monteros y yo les diría que en el melifluo Moreno Bonilla. De este último yo creo que se hace recientemente una cierta impúdica exhibición con la excusa de su candidatura a la presidencia de Andalucía, que casi todos dan como segura con el permiso, si acaso, de ese Vox en decadencia por la mala cabeza y peores artes de su “amado líder”. Bonilla es un contrapunto amable a la perturbadora Ayuso y me da la impresión de que al “Capital”, a la larga, le pone más la templanza del andaluz que el macarrismo de la madrileña. Eso, ante un más que probable fallido Feijóo.

Yo no me metería con un tipo que, expulsado del PSOE, ha conseguido darle la vuelta como a un calcetín y dejárselo a su medida, imagen y semejanza

Llama la atención la queja desde la derecha y alrededores sobre la naturaleza dictatorial del insoportable régimen sanchista, toda vez que en sus manos están los machacones medios de comunicación, buena parte del aparato judicial y mejor parte aún de los gobiernos autonómicos. El intento de desdoro del gobierno por parte de la oposición trayendo a colación los casos de corrupción también es para nota, teniendo en cuenta cómo tiene el patio el PP, desde la Púnica hasta la Kitchen, pasando por los casos autonómicos, desde Perla Negra a Forestalia. Lo de Koldo, Ábalos, Cerdán y las constructoras está para quedarse, pero no es caso mayor que todo lo que salpica a los populares, que no son garantes, desde luego, de la incorruptibilidad desde sus gobiernos. De lo de Peinado y Begoña Gómez ya me da hasta “cosica” hablar, que, en comparación, parece que a la esposa de Sánchez la van a acabar imputando por robar una goma de borrar. Ha hecho el Partido Popular programa electoral de la expulsión del Bello Pedro, nada más. Apuesta incierta el abatir al personaje con mayor índice de flotabilidad de los últimos tiempos. Yo no me metería con un tipo que, expulsado del PSOE, ha conseguido darle la vuelta como a un calcetín y dejárselo a su medida, imagen y semejanza.

Y hablando del PSOE y sus males, Sánchez aparte, y salvo por el efecto “no a la guerra” que salvó los muebles en León y hasta en Castilla, con permiso de un Alvise que le robó hasta tres escaños a Vox para no sacar ninguno, caída libre. Y es que me parece que Ferraz no escucha al territorio. Lo de poner a exministra en Aragón le ha salido regulero, lo mismo que parece que sucederá en Andalucía con Montero. La notoriedad nacional de las candidatas no tiene reflejo a nivel autonómico. Parece más lógico confiar en figuras más pegadas al territorio, que hayan hecho calle y surco, y no solo que se presenten en plaza a la hora de recoger votos. Miren por dónde, las botas de Bonilla en las inundaciones pueden hasta borrar los atropellos de los cribados de mama. Esa es la memoria que se trabaja en las elecciones: propaganda, oportunidad y olvido.

Lo mismo, y de seguir así, lo vemos algún día como candidato a la presidencia autonómica en su calidad de exministro, aspiración que le supongo dado el poco interés que demuestra por su tierra

Lo que nos pasa en León, parecido. A propósito, y desde aquí, mi sincera felicitación a mi colega Luis Artigue en publicación hermana, Ileón, donde habla de cierto personaje sin nombrarlo, pidiendo su dimisión ante su prolongado comportamiento traidor para con la provincia de León. Es reflejo esa columna de un general anhelo, que ya llevamos tiempo solicitando de la vergüenza del PSOE que nos libre de tanta ignominia, puesta de perfil y hasta carcajeo ante nuestros sorprendidos rostros por parte de su secretario general provincial. Aparte su pendencia con el alcalde Díez, es manifiesta su incapacidad para defender los derechos de nuestra provincia en el Congreso de los Diputados. Y ya de autonomía no hablamos, que le sale ictericia. Lo mismo, y de seguir así, lo vemos algún día como candidato a la presidencia autonómica en su calidad de exministro, aspiración que le supongo dado el poco interés que demuestra por su tierra. Imagino haya carreras entre él y Muñoz por ver quién hace más por el partido y menos por sus votantes. En barbarie dialéctica va ganando la bañezana, pero en indiferencia andan muy a la par.

Ya se lo decía antes, que me quedo sin ninguno.