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Prioridad

La consecución del pacto de gobierno para Extremadura entre PP y Vox...

La consecución del pacto de gobierno para Extremadura entre PP y Vox ha producido ciertos efectos colaterales, reveladores por lo que ponen negro sobre blanco (y, desgraciadamente, no es una metáfora racista), repugnantes por lo que significan.

Más allá de eso, empezaré por lo frívolo. Por lo que ha resultado ser una puesta en escena de la toma de posesión de la presidenta Guardiola, más cercana a bodorrio con ínfulas que a un acto oficial. Y no digo yo que no deba estar el hecho rodeado de la debida pompa, boato y circunstancia, pero devino en espectáculo bastante hortera, desmereciendo completamente al monumental Anfiteatro de Mérida, escogido como marco para el evento. No tengo mucha memoria para esto de lo político-oficial, pero diría que ni el “eterno” Ibarra se atrevió a tanto. En fin, puestos a pedir, ya que no gusto, al menos eficacia en el gobierno de la Autonomía Extremeña.

Tocaría ser prudente y otorgar los “cien días de gracia” al gobierno de doña María Guardiola, pero el pacto parece basado en pasar por el aro de eso que se ha dado en llamar “prioridad nacional”

Me temo que no. Tocaría ser prudente y otorgar los “cien días de gracia” al gobierno de doña María Guardiola, pero el pacto parece basado en pasar por el aro de eso que se ha dado en llamar “prioridad nacional”, privilegio basado en la “pureza de sangre” que defiende el partido de Abascal y que ha hecho valer como argumento programático casi único en este proceso de pacto de conveniencia para el gobierno extremeño. Y ahí lo repugnante, y ahí nuestra espera, a ver cómo se desarrollan las conversaciones para llegar a un pacto de gobierno en León y Castilla.

Parece que no trae más alforjas el borrico, que, de política social, sanitaria, de infraestructuras, poco se habla. Viendo cómo se comportan estas estructuras de negocio público-privado a las que me voy a empezar a resistir a llamar partidos políticos, PP, Vox, Junts, que están puestas completamente de perfil sobre la más mínima necesidad social, la verdad es que no espero nada bueno. Medidas continuistas, mensajes vacíos y expolio de una comunidad que, como León y muy buena parte de Castilla, es solo objeto de extractivismo a las bravas. La maldición del oeste español.

Me produce tal rechazo el mero supuesto de que alguien tenga más derechos que otro solo por su lugar de nacencia, que no me atrevo a valorar objetivamente

No voy a entrar en el aspecto legal de esto de la pureza de sangre y de los “chorrocientos” apellidos españoles que parecen reclamar estos advenedizos oportunistas. Me declaro absolutamente incompetente para decidir o, siquiera, opinar sobre la constitucionalidad o no de las medidas de privilegio para “españoles pata negra”. Me produce tal rechazo el mero supuesto de que alguien tenga más derechos que otro solo por su lugar de nacencia, que no me atrevo a valorar objetivamente. Defecto de uno, que se tiene por mestizo de “mil leches”, fruto de circunstancias, emigración, invasiones y tantas variables que no se pueden medir. Agradezco no ser tan absolutamente estúpido, mezquino y malintencionado como para pedir pureza racial hispana siendo más negro que las gónadas del grillo, portando nariz mosaica o declarando sin ambages que hay semitas de purísima sangre polaca por generaciones. La coherencia, ese valor tan denostado en nuestros tiempos, muerta en aras de una conveniencia política para mentes estrechas y que quieren hacer de su mera condición un privilegio absoluto.

Y ahora estaría bien saber para qué van a tener prioridad todos esos españoles de proba sangre hispana. Yo creo que va a haber carreras para seguir repartiendo miseria, para desmontar lo público en consonancia con el modelo de negocio que la derecha entiende, por ejemplo, con la sanidad. Que la vivienda siga siendo una entelequia inasumible también forma parte de lo que se espera. Nos está quedando claro por dónde van los tiros en este campo. No se arbitra una sola medida de protección de inquilinato, aun dentro de la más que pacata política del PSOE, que no tenga oposición frontal de PP, Vox y Junts en el Congreso de los Diputados. Que me venga esta derecha a decir que piensa en política de vivienda mirando a los inquilinos en vez de a los buitres de turno me parece intento de sustracción capilar desmedido. En esto de proporcionar hogar digno a los españoles, puros de sangre, mezclados o mediopensionistas, tienen todos los partidos con parcela de gobierno gran responsabilidad. Mientras no se arbitren medidas realmente coercitivas a la propiedad, vía fiscalidad progresiva, y no se impida a empresas mercantiles la adquisición de viviendas, seguiremos en situación de emergencia nacional. Esa sí que es una prioridad.

Y con los lo de la “sangre impura”, pues a ver qué hacemos. Por más que se empeñen Abascal y su caterva, las personas migrantes aportan el 10% de todos los ingresos del sistema de la Seguridad Social, mientras reciben solamente el 1% del gasto. Algo tan obvio como pensar sobre cuántos migrantes jubilados conoce usted. Y al mito de las “paguitas”, la realidad, tozuda, de que más del 95% de las personas migrantes no reciben el Ingreso Mínimo Vital. Humanidad y principios aparte, de los que la extrema derecha anda completamente ayuna, el prescindir de la población migrante haría, probablemente, que se ahondara más el déficit de caja de nuestro sistema de pensiones y Seguridad Social. 

Asumen la carga de trabajo más onerosa y están dispuestos a consentir condiciones laborales, sobre todo en lo que respecta a horarios y seguridad, inasumibles para los “nacionales”

Hoy en día son un pilar más que fundamental de la economía española. Asumen la carga de trabajo más onerosa y están dispuestos a consentir condiciones laborales, sobre todo en lo que respecta a horarios y seguridad, inasumibles para los “nacionales”. Basta un vistazo a los sectores de construcción, obras públicas, ganadería y agricultura para darse cuenta del origen de la mayoría de los trabajadores. Y ya no hablo del cuidado de nuestros mayores y de nuestros hogares, donde su mayor calidad humana, respeto y educación los hace imprescindibles. Esto último lo ha reconocido, aun con su indecente estilo, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Sí, esa misma que ahora se despacha con una ayuda de cuatro mil euros anuales para que sus amigas marquesonas, florentinos y demás depauperadas economías de noventa mil euros al año, puedan contratar servicio doméstico a cargo de dinero público, que la vida muelle no se entiende sin esclavismo subvencionado. Y esa es su prioridad.

Y me marco una coda al hilo de la protesta de Vox por la exposición de la pancarta del “Lexit” en la fachada del Antiguo Consistorio en la Plaza Mayor de León. Dicho cartel no pide más que un derecho constitucional de las Tierras Leonesas, amparado en los artículos 2, 143 y 144 de nuestra Carta Magna. Esa estructura de conveniencia a la que me resisto a llamar partido político, por más que así se recoja su naturaleza, niega la legitimidad del Estado Autonómico y aboga por la abolición de nuestro actual sistema. Si alguien está al margen de nuestra constitución, es Vox. Sin hablar de lo de su racismo rampante, que eso los pone al margen de la Humanidad.