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Unas cañas

Ayer le pegué un trompazo a mi bola de cristal. Recogiendo los trozos del estropicio, observé, sorprendido...

Ayer le pegué un trompazo a mi bola de cristal. Recogiendo los trozos del estropicio, observé, sorprendido, una plaquita que me había pasado desapercibida. Ponía “made in Karajistán”. Me desperté.

Sí: era un sueño, un sueño raro, si es que hay alguno que no lo sea. Lo onírico transcurre por caminos que la razón no entiende, aunque muchas veces parece que sí hay una lógica que une conocimiento y ensoñación. Solemos en los sueños transitar por parajes conocidos, encontrarnos con amigos y deudos próximos, o enfrentarnos a situaciones cotidianas con soluciones pretendidamente lógicas, pero absurdas en su desarrollo.

Y tal ha sido el caso. Creo que soñé con una bola de cristal rota por asociación de ideas con mi mal pronóstico del resultado electoral por lo que respecta a la provincia de León. No me sumo al habitual triunfalismo de los “todos vencedores”, aun cuando derrotados numérica y moralmente, y reconozco mi falta de visión para el producto del escrutinio.

Ni hubo castigo al PSOE por el desprecio generalizado a la figura de las Tierras Leonesas como región separada y con propia idiosincrasia, ni tampoco un rechazo frontal al PP por su gestión general de menoscabo de León y agravio sostenido en los pavorosos incendios del pasado verano. Tampoco acerté en el ascenso de la ultraderecha, no deseado, desde luego, pero sí temido, sustanciando el voto del cabreo. Y, por último, también se me fue el gas con el ascenso del leonesismo, siquiera en modo simbólico, que se ha quedado la cosa en tablas con los pasados comicios.

El voto del asco se va a la ultraderecha, a la abstención, al voto nulo y al limbo del voto en blanco. De hecho, a nivel global comunitario, hay por ahí unos votos para “Se acabó la fiesta”...

Aquí un aparte, que creo que esto último se debe a falta de ecuanimidad. Confundir deseos con realidad es mala fórmula para los adivinos. Ensimismarse también es mala regla, y leer solo de fuentes cercanas o autoproducidas, ídem de lienzo. Y ese creo que ha sido el mal: generar una expectativa basada en los propios deseos, en que cómo no se iba a votar leonesista con tanto agravio comparativo y tanto desprecio, tanto incendio, tanto tren que no llega, tanta asistencia sanitaria insuficiente, tanto expolio a nuestro medio. En fin, por tantas y tantas razones, parecía imposible que los partidos de implantación nacional crecieran o se mantuvieran. Pero claro, el leonesismo quizá no haya asumido que esos solo eran factores para no votar a PSOE, PP o Vox, pero no motivos para votar, sin más, a UPL. El voto del asco se va a la ultraderecha, a la abstención, al voto nulo y al limbo del voto en blanco. De hecho, a nivel global comunitario, hay por ahí unos votos para “Se acabó la fiesta” del investigado Alvise, que por obvio trasvase a Vox habría supuesto para el partido de ultraderecha contar con tres procuradores más. No espero contrición en el leonesismo oficial, pero sí algo de autocrítica. Bueno, la verdad es que tampoco.

Si a lo mencionado unimos el voto en clave nacional, de castigo a Sánchez en la cabeza de Martínez, y la reacción de la izquierda tradicional ante el anunciado ascenso neofascista, pues ya tenemos el caldo de una reedición de los pasados resultados. Esto, y la disolución de las fuerzas a la izquierda del PSOE. Y otra vez, por cierto, que casi lo clava Tezanos, el hombre, tan denostado y, a la vez, tan atinado.

Si a lo mencionado unimos el voto en clave nacional, de castigo a Sánchez en la cabeza de Martínez, y la reacción de la izquierda tradicional ante el anunciado ascenso neofascista...

Lo que escapa algo a la lógica es el nulo castigo y aun el crecimiento de la cantera de votos del PP en las zonas más afectadas por los incendios de agosto pasado. La verdad es que, visto el resultado, igual Mañueco no tenía por qué haber sustituido a Quiñones. Así se ahorraría el tener que investirle ahora de un nuevo cargo u ocuparle con alguna responsabilidad. En pago a los servicios prestados, creo que le viene pintiparado el de presidente de Somacyl, en sustitución del arquitecto Ángel Marinero. Con la que se les viene después de lo de Forestalia, que algo debería dolerles la cabeza, igual es mejor tener de presidente a un ex juez que a un arquitecto. Pero acuérdense que se me ha roto la bola de cristal.

Tampoco quiero aburrirles mucho más, que de análisis electoral estarán ustedes saturados. La derivada de los resultados es, indefectiblemente, la formación de nuevo gobierno para la “descomunidad”. Nos vamos a sentir los leoneses todavía más menoscabados porque la negociación va a ser conjunta para Aragón y Extremadura también, de modo que formemos parte de un puzzle del que seremos, si acaso, pieza del borde, esas de las que no hace falta complicarse mucho la vida para encajar. Vienen los de Vox con hambre atrasada y unas ganas de tijera y motosierra que no creo que nos sienten nada bien.

Y no es un momento dulce tampoco en la coyuntura económica mundial. Esos del hambre vienen empujando con esquemas que apoyan a uno de los mayores liantes mundiales que han visto los siglos, cabeza visible del mayor agente de desestabilización. La intervención del imperialista Trump contra Irán por mandato del “presunto fiambre” Netanyahu ha conseguido estrangular el paso de petróleo y gas a través del Estrecho de Ormuz. Llevamos un par de semanas de bloqueo y eso pueden asumirlo las reservas estratégicas, aun a costa de subidas especulativas que van a hacer tambalearse a la economía mundial. Pero a partir del mes de cierre, y más ahora con el ataque a la Isla de Jarg, comenzará la carestía de combustibles y fertilizantes. Y eso es algo que difícilmente nos podemos permitir en un sistema de producción sostenida de primeros recursos alimentarios.

Los recortes y privatizaciones en sanidad, educación, cultura y servicios sociales están en la lista de esos indigentes intelectuales arribistas que van a condicionar el gobierno...

Justo en este punto vamos a tener la ocasión de “disfrutar” de las políticas de recorte de los nuevos gobiernos autonómicos constituidos. Un placer para sibaritas del sado-maso, como los que piensan que el verdadero gobierno es el de Madrid, del que hay que desalojar al actual inquilino monclovita, cuando más del 60 % de los servicios, prestaciones y estructuras de las que disfruta el ciudadano es provisto por la correspondiente comunidad autónoma. Los recortes y privatizaciones en sanidad, educación, cultura y servicios sociales están en la lista de esos indigentes intelectuales arribistas que van a condicionar el gobierno de Mañueco. Así que miren por dónde vamos a ser conejillos de indias de lo que la ultraderecha propone para cuando llegue a La Moncloa.

Y a todo esto, liado en apuestas, y por mi mala cabeza, debo por ahí alguna que otra caña a algún que otro buen amigo y colega en esto de manchar hojas con noticias y opiniones. Espero no haya mucha mofa y que no hagan leña del árbol caído. Para eso ya está Somacyl.