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Xuntanza pol bien común

El próximo 13 de junio, Castrillos de Cepeda acogerá la Xuntanza pol bien común La Leonera...

El próximo 13 de junio, Castrillos de Cepeda acogerá la Xuntanza pol bien común La Leonera, una jornada abierta a colectivos, asociaciones y vecinos que comparten una misma preocupación: cómo cuidar un territorio que lleva demasiado tiempo contemplando cómo las grandes decisiones se toman lejos de sus montañas. Desde las once de la mañana, El Corral se convertirá en algo más que un espacio de reunión. Será un lugar donde volver a tejer relaciones, intercambiar miradas y preguntarse qué significa hoy defender León.

El progreso sigue midiéndose con frecuencia únicamente en términos de crecimiento económico, mientras los costes ambientales y sociales se desplazan hacia territorios que llevan décadas soportando despoblación

Vivimos una época extraña. Mientras se acumulan las señales de un mundo que cambia la crisis climática, las tensiones energéticas, la pérdida acelerada de biodiversidad o la creciente fragilidad de unas cadenas globales que parecían inquebrantables, muchas respuestas continúan apoyándose en inercias heredadas de un tiempo que quizá ya está terminando. El progreso sigue midiéndose con frecuencia únicamente en términos de crecimiento económico, mientras los costes ambientales y sociales se desplazan hacia territorios que llevan décadas soportando despoblación y una progresiva pérdida de capacidad para decidir sobre su propio futuro. Sin embargo, bajo esa aparente resignación empieza a surgir una respuesta , mucho más importante que cualquier debate técnico, ya se empieza a vislumbrar el tipo de territorio queremos legar a los que vienen. 

Porque defender el territorio no significa oponerse al cambio por principio

La Xuntanza nace precisamente de esa inquietud. No únicamente para señalar los impactos asociados a determinados proyectos que transforman el paisaje, sino para abrir una conversación más profunda sobre el modelo territorial que León necesita. Porque defender el territorio no significa oponerse al cambio por principio. Significa preguntarse si las transformaciones que se impulsan fortalecen la capacidad de las comunidades para sostenerse en el tiempo o si, por el contrario, generan nuevas dependencias mientras debilitan los recursos que harán posible el mañana.

Durante la jornada, colectivos y plataformas compartirán información sobre los distintos conflictos ambientales presentes en la provincia. La elaboración conjunta de un mapa de problemáticas permitirá contemplar algo que a menudo permanece oculto: que detrás de situaciones aparentemente desconectadas existe un mismo interrogante sobre la relación entre desarrollo, recursos y capacidad de decisión. Porque, vistas en conjunto, muchas de estas tensiones hablan menos de proyectos concretos y más de la necesidad de decidir qué León queremos construir.

Cambios modestos que, al entrelazarse, adquieren una capacidad transformadora mucho mayor que la suma de sus partes

Pero quizá lo más valioso del encuentro no sea únicamente identificar aquello que amenaza al territorio. Lo verdaderamente importante puede residir en descubrir que también existen dinámicas capaces de regenerarlo. Igual que los sistemas complejos pueden alcanzar puntos de inflexión que aceleran procesos de degradación, también pueden activar transformaciones positivas cuando suficientes iniciativas empiezan a conectarse entre sí. Cambios modestos que, al entrelazarse, adquieren una capacidad transformadora mucho mayor que la suma de sus partes. Tal vez esa sea una de las lecciones más necesarias de nuestro tiempo: comprender que nadie resolverá desde fuera los desafíos específicos que enfrenta León, pero reconocer al mismo tiempo que el territorio conserva todavía recursos extraordinarios para construir respuestas propias. Conocimiento acumulado durante generaciones, tejido asociativo, experiencia comunitaria y una relación íntima con el paisaje que ha permitido sostener la vida en estas tierras durante siglos.

Por eso, la Xuntanza quiere ser también una celebración de esos vínculos que hacen posible la comunidad. Junto a los espacios de reflexión y coordinación, la jornada incluirá momentos para compartir desde otro lugar. La Asociación Abelladeira ofrecerá un taller de baile tradicional; Anticiclón Clown aportará humor y mirada crítica; L'Arcu la Vieya acompañará la comida comunitaria, mientras que Zapateta con Galochas y Arou pondrán música a la tarde.

Existe la posibilidad de fortalecer redes de apoyo mutuo, compartir aprendizajes y construir una visión colectiva sobre el León que queremos habitar

Porque cuidar un territorio no consiste únicamente en proteger montes, ríos o paisajes. También implica preservar aquello que permite que las comunidades sigan existiendo: la capacidad de encontrarse, celebrar juntas, cooperar y reconocerse como parte de una historia común. En un tiempo atravesado por la incertidumbre y por la sensación de que las decisiones importantes siempre suceden lejos, encuentros como la Xuntanza representan algo sencillo y profundamente necesario: recuperar espacios donde pensar juntos el futuro. No existen soluciones milagrosas ni respuestas definitivas. Pero sí existe la posibilidad de fortalecer redes de apoyo mutuo, compartir aprendizajes y construir una visión colectiva sobre el León que queremos habitar. Quizá los grandes cambios empiecen precisamente así. No con gestos espectaculares ni con promesas grandilocuentes, sino con personas reunidas alrededor de una mesa, dispuestas a escucharse y a descubrir que cuidar el territorio es, en el fondo, una forma de cuidar la vida que todavía puede florecer en él.

El próximo 13 de junio, Castrillos de Cepeda será uno de esos lugares donde el futuro deje de percibirse como algo que simplemente sucede. Aunque sea de manera modesta, será un espacio para recordar que todavía existen decisiones que pueden tomarse en común. Que aún es posible fortalecer la capacidad de un territorio para sostenerse desde dentro. Y que, a veces, la verdadera esperanza nace precisamente ahí: en el momento en que una comunidad decide volver a encontrarse para imaginar, juntas, el lugar que quiere seguir llamando hogar.