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Minuto de gloria

Las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo han tenido como consecuencia inmediata la salida del Gobierno de Pedro Sánchez de María Jesús Montero...

Las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo han tenido como consecuencia inmediata la salida del Gobierno de Pedro Sánchez de María Jesús Montero, me temo que muy a su pesar porque no auguro precisamente unos resultados espectaculares para el PSOE en esas autonómicas. La ya exministra de hacienda se va a convertir en otro chivo expiatorio, ahora en Andalucia, con mucha menos “alegría” que alguna otra exministra con la que compartió mesa en el Consejo de ministros y que ya ha pasado por ese trago.

Apenas unas horas después de la convocatoria electoral por parte de Juanma Moreno, comparecía en la sede del PSOE andaluz para decir de sí misma que había sido la mujer con más poder de nuestra Democracia (según ella) añadiendo -y lo transcribo literal- «estoy encantada y eso no se ve habitualmente que una persona con ese recorrido decida venir a Andalucía a unas elecciones para rescatar a los ciudadanos del desgaste. Es algo digno de mencionar». Aseguraba, además, «se lo que es gestionar y estoy dispuesta a dar lo mejor de mí» (menuda suerte para los andaluces) para continuar diciendo que iba a devolver a las instituciones de Andalucía «luz y transparencia», insistiendo en que iba a «darlo todo» (Lo dicho, menuda suerte, pobres) 

Tras este sonrojante minuto de gloria-o de soberbia electoral, como prefieran-  la ya exvicepresidenta y exministra de hacienda del siempre flamante Gobierno de Sánchez aprovechó para aclarar que iba a mantener su escaño en el Congreso de los Diputados con la excusa de querer conservar su plaza en el hospital Virgen del Rocío que logró hace 26 años- aunque mucho por allí no la hayan visto- porque, según dijo, «no se si saben que para poder tener derecho a la reserva de plaza tengo que mantener mi escaño». Eso sí, no aclaró que mantener su escaño también le sirve para conservar su aforamiento lo que podría venirle muy bien en caso de que la investigación de la bendita UCO- ya saben lo admirables que me parecen- acerca del ya cesado presidente de la SEPI llegara a salpicarle (algo más que probable). 

Pues por mi parte y como dicen, “tanta paz lleva como descanso deja” 

Pues por mi parte y como dicen, “tanta paz lleva como descanso deja” la ahora candidata a las elecciones andaluzas, cuyo relato sobre su autoproclamado poder se relaciona más con la “erótica” que obnubila a los gobernantes mediocres que solo piensan en acumularlo que con la realidad. Porque ya se sabe, “dime de qué presumes…”  

Y en todo caso, lo de utilizar ese poder para transformarlo en soluciones y garantizar el buen funcionamiento de nuestro Estado de Derecho y de nuestra Democracia no ha sido nunca su fuerte, como lo demuestran algunas razones que voy a resumir y que, más allá del relato impostado que nos quiere vender, evidencian la forma de gestionar con la que ha trufado su quehacer político y que constituye su verdadera carta de presentación.

En primer término, quiero destacar su incapacidad supina para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en los tres últimos años-toda la legislatura- yendo, además, de mal en peor porque en 2025 ya no se molestó ni siquiera en presentarlos. Durante este tiempo se ha dedicado a hacer un uso abusivo y torticero de la prórroga automática de los Presupuestos de 2023, taponando las cada vez más necesarias inversiones públicas en infraestructuras mientras nos ha frito a impuestos para gastarse el dinero público a troche moche en todo tipo de pagas, paguitas y subvenciones que menos generar actividad económica y empleo, han valido para todo.    

Tampoco los municipios han salido muy bien parados porque a pesar de llenarse la boca de municipalismo y cercanía, el ministerio que venía dirigiendo los ha ignorado absolutamente.

En segundo lugar, resulta llamativo el frontal rechazo autonómico a su modelo de financiación singular que ha sido, sin duda,  uno de sus mayores éxitos, tanto  que hasta las Comunidades autónomas de su color político lo han aplaudido (con las orejas, claro); un modelo falto de transparencia y hasta de sentido común que estoy convencida de que ni ella misma  entiende- por cómo lo traslada- y de cuyas bondades nos ha querido convencer a todos los españoles haciéndonos ver que Cataluña no sale beneficiada en absoluto; qué exagerados somos los que vemos privilegios inasumibles en nuestra Democracia por atacar la igualdad y la solidaridad entre territorios. Tampoco los municipios han salido muy bien parados porque a pesar de llenarse la boca de municipalismo y cercanía, el ministerio que venía dirigiendo los ha ignorado absolutamente. No ha habido ni una sola mejora de la financiación local, ni tampoco la solicitada flexibilización de las reglas de gasto para dejar que los municipios con superávit pudieran invertirlo en necesidades tan urgentes como la vivienda, los servicios sociales o las infraestructuras. Ni se han actualizado las entregas a cuenta…. Ni una sola respuesta, ni un solo compromiso cumplido. 

 Otro importante lastre para esta sanchista de pro, indudable promotora de políticas de concordia y consenso, lo han constituido las diferentes tramas de corrupción por las que se ha visto salpicada, tanto en su anterior gestión en Andalucía- donde la conocen bien- como en la que ha llevado a cabo en su paso por el Gobierno de España que han afectado a personas de su estrecha confianza y que veremos dónde acaban. 

Este es el balance real que deja la exministra Montero y no el autobombo del que se vistió en su presentación y que la hizo calificarse como la mujer más poderosa de la democracia, con un poder que siempre ha acompañado de una preocupante ausencia de soluciones y, por ende, de gestión.

Y podría continuar…Este es el balance real que deja la exministra Montero y no el autobombo del que se vistió en su presentación y que la hizo calificarse como la mujer más poderosa de la democracia, con un poder que siempre ha acompañado de una preocupante ausencia de soluciones y, por ende, de gestión, de esa nula gestión con la que ahora amenaza a los andaluces que sabrán recompensar su bien hacer, estoy segura.