Los siniestros mortales en carretera vinculados al alcohol suben un 67% desde 2019
El número de siniestros mortales en los que el alcohol fue factor concurrente se incrementó en un 14 por ciento en 2024 en relación con el año anterior en Castilla y León, y en un 67 por ciento respecto a 2019. De hecho, el alcohol estuvo presente en el 23 por ciento de los 109 siniestros mortales registrados en 2024 en Castilla y León.
Los datos también ponen de manifiesto que se trata de una conducta persistente, cuya presencia ha aumentado tanto en el porcentaje total de siniestros como en el de víctimas mortales.
Estas cifras se corroboran también con los datos que se desprenden de la Memoria 2024 de hallazgos toxicológicos en víctimas de siniestros de tráfico, elaborada por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), en el que el 34 por ciento del total de los conductores fallecidos y sometidos a autopsias y análisis toxicológico dieron positivo en alcohol y un 16,4 por ciento, en drogas. Cabe destacar que en el 23 por ciento de conductores fallecidos la tasa de alcohol detectada era superior a 1,20 mg/l.
Campaña especial de controles
La DGT presentó este lunes una nueva campaña especial de vigilancia y control del consumo de alcohol y otras drogas al volante, que se mantendrá hasta el próximo domingo, día 19, con el objetivo de prevenir una de las principales causas de siniestralidad vial. Durante estos siete días, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil intensificará los controles en las carreteras, con la colaboración de las policías locales que se sumen a la iniciativa para reforzar también la vigilancia en vías urbanas.
La campaña responde a la necesidad de reducir los comportamientos de mayor riesgo para la seguridad vial, entre los que se encuentra el consumo de alcohol y de drogas. Y es que la gran mayoría de los positivos se detectó en controles preventivos (un 88,8 por ciento a nivel nacional), lo que confirma, según la Dirección General de Tráfico (DGT), “la eficacia de este tipo de dispositivos para retirar de la circulación a conductores que ponen en riesgo su vida y la del resto de usuarios de la vía”.
El director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT, Álvaro Gómez, sostuvo que los datos ponen de manifiesto que las acciones preventivas “siguen siendo imprescindibles para reducir la siniestralidad vial asociada al alcohol y las drogas”. Aunque se ha avanzado en la concienciación social sobre los riesgos de conducir bajo sus efectos, la evidencia científica “demuestra que la única tasa de alcohol segura al volante es la tasa cero”. En esta línea, los principales organismos internacionales de seguridad vial y salud pública recomiendan la reducción de las tasas máximas permitidas de alcoholemia como una “medida eficaz” para disminuir los siniestros y sus consecuencias”, señaló durante la presentación de la campaña a los medios.
De la mano de Aspaym
Desde 2007, la Federación Nacional de Lesionados Medulares y Otras Discapacidades Físicos (Aspaym) colabora con la DGT para concienciar a los conductores sobre el grave riesgo que supone circular habiendo ingerido alcohol y otras drogas. Bajo el lema ‘No corras, no bebas… no cambies las ruedas’, las personas voluntarias con lesión medular víctimas de un accidente de tráfico acompañarán en varios puntos a los agentes de tráfico encargados de realizar los controles.
En ese momento, el voluntario se acercará al vehículo retenido para trasladar el mensaje común de la campaña y demostrar al mismo tiempo con su presencia las consecuencias y secuelas irreversibles de los accidentes de tráfico.
"Puede cambiarnos la vida en un instante"
La presidenta de Aspaym, Mayte Gallego, incidió durante la presentación de la campaña a nivel nacional en que “toda precaución a la hora de coger el coche es fundamental”. Según ha indicado, “todas estas campañas frente a las distracciones al volante, a los límites de velocidad o, como ahora, contra el consumo de alcohol y drogas, se reducen a lo mismo: un exceso de confianza que termina por jugarnos una mala pasada y que puede cambiarnos la vida en un instante para el resto de nuestros días; a nosotros o a otras personas que también están circulando”.
Por eso, subrayó que “es importante no caer en desmesuras, preguntarse si estamos en condiciones de coger o no el coche y, ante cualquier desplazamiento, hacerlo con la cabeza lo más despejada posible, sin influencias externas, que nos garanticen un viaje seguro para nosotros, nuestros acompañantes y el resto de las personas circulando en vehículos a motor, bicicletas o a pie”.
Conducir habiendo ingerido alcohol o drogas tiene consecuencias fatales en la vida, pero también sancionable. En el mejor de los casos, con una administrativa, pero en otros muchos con penas de cárcel. En 2025, según los datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, 47.103 conductores a nivel nacional fueron condenados por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.