La Galería: el colegio que resucitó en Santa Lucía
El Centro de Turismo La Galería de Santa Lucía de Gordón cumple un lustro como segunda vida del recinto que cerró sus aulas afectado por el ocaso de la minería
El Centro de Turismo La Galería de Santa Lucía de Gordón (León) celebra sus primeros cinco años de vida como espacio de referencia que acoge diversas actividades y combina su condición principal de sede de campamentos de verano con la de escenario de eventos que van del deporte a la ciencia, pasando por la música, celebraciones o encuentros de colectivos diversos.
Su estampa no deja lugar a dudas a quienes lo visitan en la etapa actual de su pasado como centro educativo. En sus más de 40 años de actividad, el que fuera el Colegio Santa Bárbara, dirigido por los Hermanos Maristas, construido y sostenido por la Sociedad Anónima Hullera Vasco Leonesa para ofrecer enseñanza gratuita a los hijos de los trabajadores de esta empresa minera, acogió a alumnos de una treintena de pueblos del entorno.
Despoblación
En 2013, cuando la despoblación y la crisis del sector dejaron su matrícula en apenas 40 alumnos de los niveles superiores de la Educación Obligatoria, cerró sus puertas y clausuró las aulas que en los buenos tiempos acogían cada año, de septiembre a junio, a alrededor de 400 estudiantes. El mismo caminó siguió su colegio hermano, el de las Carmelitas Misioneras, que impartía los cursos inferiores y que contaba con menos de una treintena de chavales cuando cesó su actividad.
Pero mientras el que fuera ‘el colegio de las monjas’ languidece, tras anuncios y planes que no fructifican hasta la fecha, su vecino ‘resucitó’ en junio 2021 para convertir en realidad el proyecto de dos jóvenes, Alberto Saurina y Mario Ferrero, que iniciaron su aventura cuando todavía la pandemia imponía condiciones y restricciones que dificultaban la marcha -y más el arranque- de un establecimiento turístico.
El centro
El edificio, con casi 2.900 metros cuadrados construidos y canchas deportivas que ocupan más de 3.000, tiene justo al lado el pabellón polideportivo y las piscinas municipales abrigadas por una montaña que exhibe los inclinados raíles por los que circulaban las vagonetas cargadas de carbón. El inmueble pasó a sus manos desde el proceso de concurso de acreedores de La Vasco. “Pensamos que le podíamos dar un segundo uso a un inmueble que de otra manera seguramente estaría en ruinas como otros tantos están en este mismo pueblo”, explica Mario, natural de Santa Lucía, y Alberto, su socio y gran amigo, también vio la oportunidad y ambos decidieron iniciar la aventura. “Hay posibilidad de hacer infinitas cosas porque el centro es súper grande y con la demanda del público hemos ido viendo que había cabida para otras actividades”, añade.
Hay semanas en las que conviven en él más de 130 chavales en lo que antes fueron aulas que ahora reciben los nombres de pozos mineros del entorno, gracias a la colaboración del periodista y escritor hijo del pueblo, Alfonso García, que recopiló también la historia de cada uno de ellos.
La restauración, de forma concertada para grupos o empresas, forma parte de la diversificación de un espacio que sugiere que todavía tiene margen de crecimiento. Así lo explican sentados alrededor de una gran mesa que presidió durante décadas la sala de profesores y que se alquila para reuniones. “Aquí era todo minería y lo que queda en la zona es hostelería y pequeños comercios que poco a poco entre nosotros nos vamos ayudando” comentan.
Comenzaron albergando campamentos de multideporte y después se abrieron a otro tipo de iniciativas e incluso crearon su propio campamento de ciencias. También acuden a sus instalaciones algunos equipos deportivos para preparar pretemporadas y celebran que “todo lo que se va haciendo es bienvenido”, como la reciente reunión anual de un club de motos con presencia de aficionados de toda España.
Entre lágrimas
Ambos, a sus 30 años, se muestran muy contentos de la marcha de La Galería, tanto como experiencia vital como empresarial. “Al ser de aquí y ver el destino de todo esto y cómo el pueblo entró en un declive que parece irreversible, siento un orgullo terrible cada vez que veo aquí chavales; casi se me caen las lágrimas, como alguien de aquí que ha podido tener el privilegio de hacer algo por la zona” resume Mario y Alberto expresa también su satisfacción: “la palabra es orgullo, desde luego, y estamos aprendiendo mucho. Nos ha valido en todos los ámbitos de la vida y a nivel de la zona, la verdad es que le tengo mucho cariño. porque llevo viniendo toda mi vida con Mario”.
La Galería se encuentra en plena Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, un reconocimiento que ven todavía infravalorado y destacan como bazas que “el entorno es precioso, las vistas y la tranquilidad, porque no se escucha absolutamente nada, se está en paz y en gloria”. Lamentan, por otro lado, que todavía no se haya sabido explotar el pasado reciente industrial, como sí se hace en otras zonas y esperan que las acciones en marcha sirvan para aprovechar “lo que queda”.
Apoyos del deporte
Ambos agradecen el apoyo recibido desde sus inicios por personas como Pepe Estrada o instituciones como el Colegio Leonés y poco después por Juanín García y su campamento de balonmano o por el Colegio NClic de Vitoria. La Academia Infinity Dance se ha sumado a la lista de habituales que también integra Cundaya Ocio y crece cada año con nuevos campus que acercan a chavales y adultos de toda España a este rincón de la Montaña Central de León.
Por ahora no quieren desvelar los proyectos que tienen en mente y que precisarán alguna obra para abrir el centro a nuevas propuestas que también podrían implicar la desestacionalización del establecimiento, que se adapta tanto a la demanda como a los tiempos. El viejo gimnasio tiene ahora otros usos, pero los comedores, la biblioteca y el laboratorio de ciencias por los que pasaron miles de chavales perviven en este antiguo colegio como parte de un pasado convertido en presente y futuro de la mano de dos emprendedores comprometidos con el territorio.