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El "apasionante" pero "largo" camino de Botines y el Palacio Episcopal de Astorga para ser Patrimonio Mundial de la Unesco

Ambas joyas leonesas promueven desde 2024 junto al Capricho de Comillas, la Torre Bellesguard, el Colegio de las Teresianas y la Catedral de Mallorca, la extensión de la declaración que ya reconoce a otras siete obras de Gaudí, lo que permite un 'atajo' en la tramitación pero no garantiza que culmine durante la conmemoración del centenario del arquitecto
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La Casa Botines de León y el Palacio Episcopal de Astorga, ambas obra de Antonio Gaudí.

La provincia de León atesora grandes tesoros, sin embargo, 'solo' tres aparecen en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco: Las Médulas, el Camino de Santiago y los Decreta. Hace años que otras joyas leonesas aguardan el reconocimiento del organismo cultural de Naciones Unidas, como es el caso de la Vía de la Plata, la Mesta ganadera, el legado minero, o los edificios mozárabes de San Miguel de Escalada y Peñalba de Santiago, a los que se une el espacio natural de Ancares - Somiedo en Picos de Europa. Estos últimos, bien en solitario o en conjunto con otros, ya figura en la Lista Indicativa, un paso previo a su consideración como Patrimonio Mundial. 

Pero el panorama podría cambiar gracias al legado que el arquitecto catalán Antonio Gaudí ingenió en la provincia: la Casa Botines de la capital y el Palacio Episcopal de Astorga. Ambos enclaves sellaron, coincidiendo con la conmemoración del centenario de Gaudí, una alianza con otros cuatro edificios del catalán (Capricho de Gaudí en Comillas, Torre Bellesguard, Colegio de les Teresianas, Catedral-Basílica de Santa María de Mallorca) para lograr una "extensión" del marchamo de la Unesco que ya protege y reconoce a otras siete obras de Gaudí ubicadas en Barcelona y sus alrededores. Son el Parque Güell, el Palacio Güell, la Casa Milá, la Casa Vicens, la fachada de la Natividad y la cripta de la Sagrada Familia, la Casa Batlló y la cripta de la Colonia Güell.

La Cátedra Gaudí de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) de la Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech (UPC) es la entidad de referencia en documentación e investigación académica sobre la obra de Gaudí para el grupo de trabajo que impulsa la extensión de la declaración de la Unesco, formado por el Cabildo Catedral de Mallorca, que gestiona la Catedral-Basílica de Santa María de Mallorca; la Fundación Escuela Teresiana, gestora del Colegio Teresiano de Barcelona; Mucmo Gestión, entidad gestora del Capricho de Gaudí de Comillas; la Diócesis de Astorga, entidad que gestiona el Palacio Episcopal de Gaudí de Astorga; Fundos, entidad titular del Museo Casa Botines Gaudí de León, y el Grupo Catalana Occidente Activos Inmobiliarios, gestores de la Torre Bellesguard de Barcelona.

La unión de obras de Gaudí

La 'jugada' que impulsan los edificios leoneses y sus hermanos gaudinianos huérfanos de reconocimiento Mundial se basa en "el interés cada vez mayor que muestran los especialistas hacia estas obras de Gaudí, cuyas características complementan y enriquecen a las ya reconocidas", según explican fuentes de Fundos, propietaria de Botines. "Estas nuevas obras aportan un interesantísimo valor, dado que hablamos de nuevas tipologías, nuevos ambientes y territorios, y nuevos clientes y funciones en la obra conjunta del genio catalán", añaden tras reconocer que de un tiempo a esta parte ha crecido el empuje de una generación de estudiosos defiende cómo estos edificios "ayudan a entender los valores de los sitios ya considerados Patrimonio de la Humanidad".

El recorrido, ya iniciado, podría ser mucho más corto que en otros reconocimientos porque el expediente no se inicia desde cero ni necesita el paso previo de 'aguardar' en la lista indicativa: "Se trata de ampliar una inscripción ya existente que, como tal, propone aportar un mejor reconocimiento de la figura de Gaudí como arquitecto, pero también como creador, visionario e impulsor de nuevos conceptos culturales y simbólicos".

Un proceso lento y exigente

Eso sí, este legítimo atajo, no garantiza rapidez en un proceso burocrático siempre lento y exigente de la Unesco. No hay un horizonte claro para la obtención de un reconocimiento que podría tardar incluso años en alcanzarse, según advierten diversas fuentes conocedoras del expediente, lo que enfría las expectativas de poder celebrar la inclusión de Botines y el Palacio Episcopal en su prestigiosa lista durante este Año Gaudí 2026.

Desde Fundos, por ejemplo, conscientes de que la espera será larga, advierten que "queda por delante un camino largo y complejo", pero igualmente "apasionante" tanto en su objetivo final como en su propia trayectoria. "Se trata de formar parte de un grupo selecto de obras en el mundo", recuerdan antes de asegurar que un se trata de un recorrido "que queremos transitar con optimismo a la vez que con prudencia y respeto a todos los bienes ya inscritos en la prestigiosa lista de Unesco".

Gaudí, en la lista mundial desde 1984

Los primeros edificios de Gaudí que lograron el reconocimiento de Patrimonio Mundial lo hicieron en 1984. "Estas obras atestiguan la excepcional contribución de las creaciones de Gaudí a la evolución de la arquitectura y las técnicas de construcción a finales del siglo XIX y principios del XX. Son la expresión de un estilo ecléctico y sumamente personal al que su autor dio rienda suelta no sólo en la arquitectura, sino también en la jardinería, la escultura y muchas otras artes decorativas", señala la declaración de la organización de las Naciones Unidas que promueve la cooperación en educación, ciencia, cultura y comunicación para fomentar la paz en todo el mundo. 

Hubo que esperar hasta 2005 para que la Unesco aprobara una primera (y hasta la fecha, única) extensión. Ahora, León está en vilo ante la consecución de un doble hito que vendría a reconocer el excepcional patrimonio que atesora la provincia, lo que sin duda se convertirá de inmediato en un espaldarazo para su desarrollo económico y turístico.