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Oceanus emerge desde el Órbigo

El proyecto 'León romano, mes a mes' dedica junio a un mosaico hallado en La Milla del Río que refleja la riqueza cultural de los asentamientos rurales de época romana
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El proyecto divulgativo 'León romano, mes a mes' centra sus contenidos de junio en uno de los hallazgos arqueológicos más singulares conservados en la provincia.

El proyecto divulgativo 'León romano, mes a mes' centra sus contenidos de junio en uno de los hallazgos arqueológicos más singulares conservados en la provincia: el denominado Mosaico de Oceanus, descubierto en el siglo XIX en las proximidades de La Milla del Río, localidad perteneciente al municipio de Carrizo de la Ribera.

La iniciativa, cuyos paneles pueden visitarse en el Museo de León, el Centro de Interpretación del León Romano y el vestíbulo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León, pone el foco en esta obra musivaria datada entre los siglos III y IV después de Cristo y considerada un valioso testimonio de la presencia romana en la vega del Órbigo.

Un descubrimiento con más de dos siglos de historia

Los restos fueron localizados en 1816 en el paraje conocido como El Monasterio, próximo a la iglesia de La Milla del Río. Las investigaciones posteriores permitieron determinar que formaban parte de un conjunto decorativo perteneciente a una villa rural de cierta relevancia.

Actualmente, los fragmentos conservados se encuentran repartidos entre distintos espacios patrimoniales. Parte de ellos permanece en la ermita de San Juan Evangelista de la localidad, mientras que otras piezas forman parte de las colecciones del Museo Arqueológico Nacional y del Museo de León.

Según destacan los responsables del proyecto, estos hallazgos permiten profundizar en el conocimiento de los asentamientos rurales romanos establecidos junto al río Órbigo y evidencian el elevado nivel cultural alcanzado por algunas de estas explotaciones agrícolas.

El rostro del titán de las aguas

Entre las piezas conservadas sobresale un fragmento decorado con la representación de Oceanus, una de las divinidades acuáticas más relevantes de la tradición clásica. Los especialistas consideran que la figura ocupaba originalmente una esquina de la estancia en la que se encontraba instalado el mosaico.

La composición muestra el rostro de un personaje maduro rodeado por una orla decorativa de formas ondulantes y espirales, acompañada por trompetas marinas o buccinas, elementos habituales en las escenas vinculadas al mundo acuático.

La iconografía responde a los modelos difundidos por el arte romano. Oceanus aparece caracterizado mediante atributos marinos como pinzas de cangrejo y antenas de crustáceo que emergen de su cabellera. El empleo de teselas de diferentes tonalidades permite crear efectos de volumen y movimiento, reforzando el carácter monumental de la representación.

Mucho más que un elemento decorativo

Los investigadores subrayan que este tipo de pavimentos cumplía funciones que iban más allá del embellecimiento de los espacios domésticos. La presencia de una composición tan elaborada en una villa rural constituye un indicador del nivel económico y cultural de sus propietarios, además de reflejar su integración en las corrientes artísticas del Imperio romano.

La elección de Oceanus también tenía una dimensión simbólica. En la mitología grecorromana, esta figura personificaba las aguas primordiales que rodeaban el mundo conocido y estaba asociada a conceptos como la fertilidad, la abundancia y la prosperidad. Por ello, su presencia en ámbitos domésticos podía interpretarse como un elemento protector vinculado al bienestar de quienes habitaban la residencia.

Un símbolo ligado a los ríos del noroeste

El mosaico leonés forma parte de un reducido grupo de pavimentos similares documentados en la antigua Hispania, con paralelos en ciudades y enclaves como Lugo, Mérida, Córdoba, Dueñas o Carranque.

En el caso del noroeste peninsular, la representación de Oceanus adquiere una lectura adicional por la importancia que tuvieron los grandes cursos fluviales en la configuración del territorio. Ríos como el Miño, el Sil, el Duero o el propio Órbigo desempeñaron un papel esencial en la economía, las comunicaciones y las creencias de las comunidades antiguas.

De este modo, el mosaico de La Milla del Río no solo evoca el océano de la cosmología romana, sino que también conecta el paisaje leonés con una visión universal del agua como fuente de vida, riqueza y continuidad, una idea que ha llegado hasta nuestros días a través de una obra conservada durante más de dieciocho siglos.