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Alerta por la caída de las exportaciones de la industria agroalimentaria un 2,8% hasta mayo

Vitartis señala a factores como las tensiones geopolíticas, los aranceles, la caída del consumo en Europa o el aumento de los costes de producción y reclama "reducir la regulación"

Exportaciones de la industria alimentaria en Castilla y León.

Las exportaciones de la industria alimentaria de Castilla y León desaceleran y en los cinco primeros meses de 2026 profundizan un proceso de contracción que iniciaron ya en 2025. Un informe de la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León (Vitartis) indica que entre enero y mayo de este año, las ventas al exterior de este sector sumaron 1.349,1 millones de euros, un 2,8 por ciento menos que en 2025, cuando había bajado en esos meses solo un 0,2 por ciento respecto al pico de 2024. 

Estas industria de la Comunidad, redujeron sus ventas fuera más que en el conjunto nacional, donde se contrajeron un 1,6 por ciento. En el conjunto del año pasado, las exportaciones alimentarias de la Comunidad alcanzaron los 3.353,2 millones, con una merma del 3,6 por ciento.

Cabe destacar, asimismo, que el descenso que sufre en sus exportaciones el sector, en el arranque de este año, contrasta con la subida global del mercado exterior de la Comunidad, del cuatro por ciento, informa Ical.

El análisis de Vitartis precisa, asimismo, que en los meses de análisis operaron en el exterior 1.380 empresas, lo que también supone un descenso del 4,1 por ciento respecto a 2025. Aún así, el clúster remarca que las empresas de la industria alimentaria de Castilla y León representan algo más del 37 por ciento sobre el total de las que exportan en la Comunidad (3.693).

Confianza en la remontada

El presidente de Vitartis, Santiago Miguel, atribuyó el descenso de las ventas al exterior a un conjunto de circunstancias, entre las que destacó “la tensión geopolítica, la incertidumbre generada por la agresiva e inestable política de aranceles, la caída del consumo en las principales economías europeas y la pérdida de competitividad derivada del aumento de los costes de producción”.

Con todo, expresó a Ical su confianza en la remontada de las exportaciones de la industria alimentaria de Castilla y León, “cuyo dinamismo y vocación exterior han quedado claramente demostrados en las últimas décadas, a pesar de la desaceleración que han sufrido desde 2025”. “Estamos convencidos de que las exportaciones se recuperarán, que el sector seguirá innovando para recuperar competitividad, aunque no es previsible que el escenario adverso actual mejore a corto plazo”, dijo.

En este contexto, reclamó a las administraciones “un apoyo claro al compromiso por hacer realidad la idea de la soberanía alimentaria”, para “reforzar, desde la innovación y la tecnología, la capacidad de Castilla y León para producir, transformar, comercializar y exportar alimentos, garantizando el crecimiento, la resiliencia y la sostenibilidad del sector agroalimentario”.

Además, el presidente de Vitartis reclamó la atención de las administraciones, a las que ha pedido “pasos firmes y efectivos para reducir la regulación y la burocracia, cuyos costes explican aproximadamente el 30 por ciento de la pérdida de competitividad de las industrias en los mercados internacionales”. Santiago Miguel también señaló al “incremento de las obligaciones tributarias, el coste del absentismo o la dificultad para incorporar talento -sobre todo en el medio rural-, que desincentivan a la empresa para seguir creciendo, innovar o exportar”.

En este mismo sentido, presidente de Vitartis lamentó las “fuertes restricciones” que impone la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a las compañías “que concentran el 30 por ciento del mercado o más cuando en el ámbito internacional tienen que competir con empresas cuyo volumen de ventas es superior a todo el mercado de su sector en España”.

Regiones del mundo

El documento analizado por Ical baja al detalle sobre la situación exterior del sector y revela el impacto en las cifras de la caída de las exportaciones a Asia, que supusieron en los cinco primero meses del año el 7,3 por ciento del global, y al continente europeo, el mercado geográfico natural de este sector, que concentra el 80 por ciento (1.082 millones) del total de la factura al exterior en este periodo.

La mayor caída de las ventas entre enero y mayo se produjo en Asia, menos 19 por ciento, que supone una merma de unos 18,8 millones de euros en la facturación total. Y en cuanto al continente europeo, el sector exportó un 1,6 por ciento menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior, con una bajada de ingresos de 17,3 millones. Es decir, las menores ventas a Europa y Asia se explican el 92 por ciento de la caída de las ventas exteriores.

En contra de lo que se podría suponer inicialmente, al hilo de las informaciones sobre la política de aranceles que ha llevado a cabo el presidente de Estados Unidos, las ventas de la industria alimentaria a ese país se redujo poco más del dos por ciento (casi 1,2 millones). 

Dificultades de los sectores de bebidas y cárnico

El sector cárnico, que representa el 32 por ciento de las ventas totales del sector al exterior, realizó unas ventas de 431 millones de euros, con una bajada del 7,5 por ciento; es decir, casi 35 millones menos, la mayor caída de los cinco sectores en los que agrupa el Icex los productos agroalimentarios. Aunque, en términos porcentuales, la mayor reducción de ventas lo anota el sector de bebidas, menos nueve por ciento; algo más de 17 millones de euros. 

En relación con el sector cárnico, merece la pena destacar el protagonismo de la carne de porcino, que representó más del 30 por ciento de las ventas totales de este sector al exterior. Durante los cinco primeros meses de 2026, la carne de porcino redujo sus ventas al exterior casi un 15 por ciento (23,7 millones de euros). De ellos, once millones corresponden a la baja registrada en el mercado europeo; y 2,2 millones, a la caída de las ventas en América. Casi la mitad de esta reducción se registró en América del Norte (un millón de euros menos), mercado en el que logró ventas por 8,1 millones de euros en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Por su parte, la venta de vinos de Castilla y León descendió 5,2 millones con respecto a los primeros cinco meses del año anterior, sobre todo por las menores ventas en Europa (7,2 millones menos), porque al mismo tiempo crecieron en otras regiones. Entre ellas, por ejemplo, en América (1,5 millones de euros más), si bien el mercado de América del Norte ha sido algo más complejo (cien mil euros menos).

Pérdida de competitividad

Por último, el informe de Vitartis se detiene en la pérdida de competitividad de los productos de la industria alimentaria de la Comunidad, frente a otras regiones del mundo, por el encarecimiento de los coste de producción por la crisis energética y la inflación, y estima que son un 20 por ciento más elevados que en 20212. 

En este sentido, desagrega tres factores que suman ese porcentaje y precisa que el aumento de los costes de los insumos básicos y energéticos supone doce puntos porcentuales; los costes laborales, dos puntos, y la carga regulatoria y burocrática, otros seis.