Nacho Rumbao, eterno en la Tebaida
Bomberos forestales de Soria y León rinden homenaje a su compañero fallecido este verano en Espinoso de Compludo y le dedican una estatua
Siete meses han pasado desde el 17 de agosto de 2025. Siete meses de una fatídica fecha en la que falleció el bombero forestal Nacho Rumbao, quien luchaba contra las llamas del incendio procedente de Yeres-Llamas de Cabrera, que se acercaba a Espinoso de Compludo, en el municipio de Ponferrada.
Rumbao había llegado al Bierzo desde Soria, donde trabajaba, tan solo dos días antes para sumarse a las labores de extinción de ese voraz fuego, que afectaba a la Tebaida Berciana. La autobomba que conducía sufrió un accidente en Espinoso de Compludo.
A tan solo unos metros del lugar donde sucedió el trágico suceso, en pleno monte berciano, una pequeña estatua recordará ya, para siempre, a Rumbao. Es el particular homenaje que sus compañeros de Soria y de León han querido hacerle, siete meses después de haberle perdido.
Medio centenar de personas, entre los que se encontraban compañeros, amigos y familiares, entre ellos su mujer, se desplazaron hoy hasta Espinoso para participar en la inauguración de esta estatua de acero, que representa a un bombero forestal con su manguera, y en la que se ha colocado una placa con la inscripción “En memoria de Ignacio Rumbao Domínguez. Fallecido el 17 de agosto de 2025 durante las labores de extinción del incendio de Llamas de Cabrera”. Junto a ella, unas flores, amarillas, y mucho cariño que se respiraba en el ambiente.
"Se jugó la vida por la integridad de los pueblos"
“Venimos a homenajear a un gran compañero que, por desgracia, falleció apagando un incendio forestal tan voraz que puso en jaque durante muchos días a muchas poblaciones. Es merecido. Se jugó la vida por la integridad de los pueblos”, dijo el secretario técnico del Servicio de Medio Ambiente de León, José Carlos García. “Es un acto tranquilo, de reconocimiento, de silencio y de dolor”, añadió.
A su lado su homólogo en Soria, Santiago de la Torre, que viajó al Bierzo acompañado de cinco trabajadores del servicio de esa provincia, amigos y compañeros de Rumbao. “Éste es un tributo a Nacho, a su trabajo, a su trayectoria personal y profesional”, expresó.
La idea de hacer una estatua en su honor partió de un técnico que participó en esas mismas labores de extinción. Y hoy es ya una realidad. “Nos sentimos igual que el primer día, es una pérdida difícil de reemplazar. Tenía mucha experiencia y esta es una enorme desgracia”, añadió de la Torre.
Un acto sencillo pero muy emotivo
El acto, sencillo, consistió en la lectura de un pequeño texto a cargo de Enrique Menéndez, compañero de Rumbao en Soria. “Un fatal accidente acabó con la vida de nuestro amigo y compañero”, comenzó visiblemente emocionado. “Hoy honramos su memoria para que no caiga en el olvido. Y esto nos sirve de recordatorio sobre los peligros que entraña este oficio”, continuó.
Menéndez recordó que le alegró ver que Rumbao estaba en el operativo, ya que se conocían y “se agradece tener a alguien cercano”. “Por desgracia, cuando nos toca un verano complicado, y vosotros lo sabéis, algún compañero fallece. Pero cuando es conocido, lo vives de otra manera. El dolor se queda clavado en el pecho”, dijo.
El bombero forestal tuvo también palabras de agradecimiento a todos los que hoy se sumaron a este homenaje, a todos los que trabajaron “hasta la extenuación” en los incendios del pasado verano “y a todos los operativos de España y Europa que vinieron a ayudarnos. Tenemos que estar preparados y unidos desde Soria. Estaremos donde nos necesitéis", concluyó entre aplausos. Después colocó el ramo de flores a los pies de la estatua.
Una familia agradecida
Hasta allí se desplazaron también familiares del fallecido, como su mujer, Maruchi, quien ya estuvo en este pequeño pueblo, donde murió su marido, el pasado mes de septiembre, en otro homenaje organizado por la Asociación de Vecinos El Nogalón.
Maruchi reconoció que hoy es un día difícil, porque aunque ha pasado el tiempo “el dolor sigue ahí”. “Este es un momento muy emotivo”, declaró a Ical. “Estoy infinitamente agradecida, aunque es un momento muy duro, muy doloroso y estas cosas al final te remueven”, dijo, sin poder contener las lágrimas.
“Me gustaría que el recuerdo de Nacho, simbolizado en esta estatua, nos ayude a todos a enfrentarnos a un incendio. A seguir intentando hacer siempre lo mejor, lo que mejor sabemos, trabajar en los incendios, de forma unida y cuidándonos unos a otros”, pidió otro de los trabajadores forestales, Enrique Rey.
El acto concluyó con un enorme aplauso, que se escuchó con fuerza en la montaña, en este lugar donde ya se recordará, para siempre, a Nacho Rumbao, eterno Rumbao.
