"A las administraciones les pediría que miren más por los barrios de León, que están abandonados"
Sabina Álvarez nació en 1963 en Santa Olaja de Eslonza, localidad perteneciente al municipio leonés de Gradefes. Sin embargo, sus recuerdos de infancia están ligados a Puente Castro, adonde llegó con apenas un año de edad. Allí creció en una época en la que la calle era el principal lugar de encuentro para los niños del barrio.
"Vivíamos sin lujos, eso sí, pero éramos felices", recuerda Sabina, que evoca aquellos años como una etapa marcada por los juegos al aire libre y por una vida mucho más comunitaria. "Corríamos y jugábamos en la calle con muchos niños de todas las edades y en el cole también lo pasamos bien", añade.
A los 14 años tuvo que incorporarse al mercado laboral. Eran otros tiempos y, para quienes no continuaban estudiando, el trabajo llegaba pronto. En su caso, comenzó a trabajar en la tienda del Serranillo, en la Plaza del Conde Luna.
Los años de la Plaza del Conde Luna
Su primer empleo estuvo vinculado a uno de los espacios comerciales más característicos de aquel León. Sabina recuerda especialmente los días de mercado, cuando la plaza reunía a vecinos de la capital y de numerosos pueblos de la provincia.
"El trabajo fue duro, pero iba contenta", explica. Los miércoles y los sábados eran jornadas de especial actividad. "La plaza era otra historia. La gente de León y de los pueblos venían todos a vender y comprar", señala al recordar una época en la que también las campañas navideñas suponían un importante incremento de la actividad.
Fue precisamente durante aquellos años de trabajo cuando conoció a quien acabaría convirtiéndose en su marido. "Allí me eché un novio, un compañero de trabajo y al final con él formé una familia", cuenta.
Después llegaron 38 años de matrimonio y una vida compartida que ahora contempla desde una nueva etapa.
Una jubilación con la maleta preparada
La jubilación ha cambiado sus prioridades. Si durante décadas el trabajo y la familia ocuparon buena parte de su tiempo, ahora Sabina disfruta especialmente de una afición que comparte con sus amigas: viajar.
"Ahora, ya jubilada, viajo mucho con amigas, esa es mi pasión", afirma. Las escapadas se han convertido en uno de los grandes alicientes de su día a día, acompañadas de una filosofía sencilla: disfrutar de la compañía y acumular experiencias.
"Nos reímos muchísimo y eso es lo más importante", asegura. Su objetivo para los próximos años pasa por mantener ese ritmo y seguir descubriendo nuevos destinos. "Ese es mi proyecto ahora, seguir viajando y conociendo lugares de la provincia y de España y del mundo".
La ciudad que recuerda y la que ve hoy
Sabina mantiene una relación cotidiana con León. Pasea habitualmente por sus calles y esa mirada diaria le permite comparar la ciudad que conoció durante su infancia y juventud con la que encuentra actualmente.
"León lo veo mal, la verdad", afirma. Su preocupación tiene que ver especialmente con el estado de algunos espacios urbanos y con la pérdida de actividad comercial que percibe en sus recorridos.
"Paseo mucho por sus calles y me da pena ver cómo ha cambiado desde que lo conocí y cómo lo veo ahora", explica. Entre las imágenes que más le preocupan están los establecimientos sin actividad y lo que considera un deterioro progresivo de determinadas zonas. "Muchos locales cerrados, una ciudad triste y descuidada", resume.
Una petición para los barrios
Su visión de León también está marcada por el lugar donde ha desarrollado buena parte de su vida. Por eso, cuando piensa en las prioridades de las administraciones, reclama que la atención no se concentre únicamente en las zonas más céntricas.
"A las administraciones les pediría que miren más por los barrios, que los tiene abandonados", sostiene. Para Sabina, la ciudad debe entenderse como un conjunto de espacios y vecinos que merecen la misma atención.
"León no solo es el centro, sino también los barrios", reivindica. Una petición que formula desde la experiencia de quien ha visto transformarse la ciudad durante más de seis décadas y que, pese a sus críticas, continúa recorriéndola y disfrutándola antes de volver a preparar la próxima maleta.