'Cazado' un leonés tras pagar hasta 2.500 euros por aprobar el carné de conducir usando 'gafas inteligentes'
La Guardia Civil detectado por primera vez en La Rioja el uso de “smart glasses” o gafas inteligentes para cometer fraude en los exámenes teóricos de conducir. El dispositivo permitía captar las preguntas en tiempo real y enviarlas al exterior sin levantar sospechas.
El sistema se completaba con un auricular oculto a través del cual los aspirantes recibían las respuestas, configurando un método más sofisticado que los tradicionales pinganillos.
Operativos en Logroño y Calahorra
Las actuaciones, desarrolladas en centros de examen de Logroño y Calahorra, han permitido interceptar a 20 personas en lo que va de año. Entre los implicados figuran ciudadanos de distintas nacionalidades y residentes en varias provincias, incluida León.
Los investigados tienen edades comprendidas entre los 24 y los 59 años y habrían recurrido a redes organizadas para obtener ayuda externa durante la prueba.
Pagos de hasta 2.500 euros por la ‘ayuda’
Según la investigación, los aspirantes abonaban cantidades que oscilaban entre 1.300 y 2.500 euros por estos sistemas de asistencia fraudulenta. Este coste incluía tanto el dispositivo tecnológico como la comunicación en directo con una persona que resolvía el examen desde fuera.
El uso de estas gafas inteligentes supone, según los investigadores, un “salto tecnológico” en las prácticas detectadas hasta ahora.
Sanciones e inhabilitación
Las conductas detectadas están tipificadas como infracciones muy graves en la normativa de tráfico. Las medidas adoptadas incluyen multas de 500 euros, la prohibición de presentarse a nuevos exámenes durante seis meses y la calificación inmediata de “no apto”.
Riesgo para la seguridad vial
Desde las autoridades se subraya que este tipo de fraude compromete la seguridad en las carreteras, al permitir que personas sin la preparación necesaria accedan al permiso de conducción.
Por ello, tanto la Guardia Civil como la Dirección General de Tráfico mantienen activos sus sistemas de control y vigilancia, adaptando los protocolos ante la aparición de nuevas tecnologías utilizadas con fines ilícitos.
