El día que a Vox 'se le acabó la fiesta'
El eurodiputado Luis ‘Alvise’ Pérez sorprendió al anunciar que Se Acabó La Fiesta (SALF) concurriría a las elecciones autonómicas de Castilla y León. La novedad generó preocupación en Vox, que hasta ahora había dominado el espacio político a la derecha del PP y aspiraba a aumentar su representación en la Asamblea regional.
Los comicios dejaron claro el efecto de SALF en Segovia, Valladolid y Zamora. En Segovia, Vox quedó a 1.068 votos del PSOE mientras SALF sumaba 1.195 apoyos; en Valladolid, la diferencia con el último procurador fue de 1.665 votos frente a los 4.436 de SALF; y en Zamora, 284 sufragios separaron a Vox del segundo escaño, con 895 votos para la nueva formación.
Impacto en el número de procuradores
El resultado limita a Vox a 14 procuradores, pese a sumar uno en Soria. Sin la irrupción de SALF, la formación de Santiago Abascal podría haber alcanzado hasta 17 escaños, lo que habría fortalecido su influencia en futuras negociaciones con el PP para la conformación del gobierno autonómico.
Efecto indirecto sobre PP y PSOE
Aunque no se puede asegurar que todos los votos de SALF habrían ido a Vox, su participación ha tenido un efecto bloqueador. De manera indirecta, Alvise Pérez se convierte en aliado no intencionado tanto del PP, al reforzar su posición en futuras negociaciones, como del PSOE, al preservar tres procuradores que podrían haber pasado a manos de Vox.
La aparición de Se Acabó La Fiesta demuestra cómo la entrada de nuevas formaciones puede alterar la distribución del poder incluso sin ganar escaños directamente, condicionando los resultados de partidos consolidados y cambiando la estrategia política en Castilla y León.