La DO León comienza una vendimia adelantada con tres millones de kilos de uva

La recogida temprana del albarín y prieto picudo busca sortear las "extraordinarias" condiciones derivadas del cambio climático y aprovechar 

Uvas de albarín de la Denominación de Origen León. Foto: DO León.
Uvas de albarín de la Denominación de Origen León. Foto: DO León.

Una partida de uva de la variedad blanca Albarín con registro de entrada en bodega el 19 de agosto marcó el inicio de la vendimia para el Consejo Regulador de la Denominación de Origen León, lo que supuso un adelanto insólito de casi tres semanas, concretamente de 19 días, sobre las ya precipitadas fechas de recolección del 7 de septiembre de las dos últimas campañas en el calendario histórico de la zona de producción vitivinícola del sur-sureste de la provincia de León y norte de Valladolid.

La bodega Pincerna, ubicada en Grajal de Campos, con viñedo también en Gordoncillo, en el territorio más al sur de la DO León, se adelantó en esta ocasión a todas las demás ubicadas en torno a la ribera del Cea, en la que tradicionalmente el proceso vegetativo de la viña se anticipa entre siete y diez días con relación a los viñedos del entorno de Valdevimbre e incluso de Los Oteros.

A la espera de la lluvia

Sin embargo, la vendimia no se generalizará probablemente hasta los primeros días de la próxima semana. Tanto viticultores independientes como las propias bodegas con mayores extensiones de viñedo se mantienen a la expectativa del anunciado descenso de las temperaturas y, sobre todo, de la previsión de lluvias que contendrían la deshidratación de la uva y la merma de su tamaño, y le apor­tarían equilibrio.

No obstante, desde la DO señalaron deberán estar vigilantes ante la generación de unas condiciones que podrían derivar en la posible aparición de plagas fúngicas, como las temidas de oídio y mildiu.

Un adelanto "extraordinario"

El Consejo Regulador explicó que el adelanto temporal “tan extraordinario” es la consecuencia de las condiciones meteorológicas que están definiendo un “innegable cambio climático”, con elevadísimas temperaturas en los meses de julio y lo que va de agosto y la merma del contraste térmico entre los días y unas noches “excesivamente tropicales”, algo “inusual en este territorio y que en otro tiempo suponía un condicionante favorable para contener la maduración de la uva y aportarle un plus de frescura”, tan característica de los vinos elaborados fundamentalmente con las variedades Albarín y Prieto Picudo.

Como ocurrió en la vendimia del pasado año, las abundantes lluvias del invierno y la primavera habían po­sibilitado unas “magníficas” condiciones de reserva de humedad en torno a la raíz de la planta, evitando inicialmente el “preocupante” estrés hídrico de la cepa, al menos hasta el envero de los racimos y pri­mera fase de la maduración de la uva, que se había desarrollado de manera escalonada y ordenada.

Condiciones sanitarias "óptimas"

Sin embargo, y como también sucedió en 2025, ese calor y el ambiente notablemente seco habían evitado la aparición y propagación de plagas. Ello, sumado a que no hubo mayor afectación relacionada con el granizo, salvo la del día 28 de abril, muy focalizada en el extremo norte de viñedo de Valdevim­bre, hace que, según aseguró la DO León, la uva presente a día de hoy unas condiciones sanitarias “óptimas”, con “excelente equilibrio” en los parámetros básicos, “magnífica relación piel-pulpa”, muy determinante para la calidad de los vinos, y “buena carga de racimos”, especialmente en el caso de la variedad Albarín, más fácil de trabajar.

Hasta finales de septiembre

En esa situación, la previsión del departamento técnico del Consejo Regulador y teniendo en cuen­ta que la mayor parte del viñedo adscrito, casi el 94 por ciento, está conducido en espaldera, lo que posibilita una recogida puntual en términos de maduración y muy ordenada secuencialmente, es que la vendi­mia podría cerrarse, siempre dependiendo de los condicionantes meteorológicos, a finales del mes de septiembre, con una estimación de producción en torno a los tres millones de kilos de la campaña anterior o quizá algo más por el creciente aporte y la buena carga de racimos de las cepas de Albarín.